Vistas de página en total

lunes, 21 de noviembre de 2016

despierta el león dormido. los aymaras perciben que Evo los traicionó y están reaccionando cada dia por lo ocurrido con las concesiones en la zona del Illimani. las especulaciones son muchas, en base a un fondo real y verdadero, la increíble enajenación del Coloso.

PARTE POSTERIOR DEL ILLIMANI QUE ES EXPLOTADO POR UNA EMPRESA CHINA.
PARTE POSTERIOR DEL ILLIMANI QUE ES EXPLOTADO POR UNA EMPRESA CHINA.

Emergencia por explotación de Illimani y Mururata

-

Comunarios de Palca se declararon en estado de emergencia por explotación minera en el Illimani y Mururata, después que la Cámara Nacional de Minería (Canalmin) confirmara la presencia china y de cooperativas, mientras que el Gobierno prefirió callar sobre el asunto.

Una resolución del cabildo abierto de la Central Agraria Kaphi (CAK) a la que accedió la agencia de noticias ANF, informa que las comunidades del sector Illimani se declararon en estado de emergencia permanente para defender la vida y principalmente la protección de los nevados Illimani y Mururata, afectados por la actividad minera.

“Instamos al pueblo paceño y a todos los bolivianos a unirnos para la defensa del nevado Illimani y el Mururata, por ser el patrimonio y paisaje natural del Estado, atractivo turístico y cultural, principalmente maravilla de las ciudades de La Paz y El Alto”, señala el documento.

jueves, 17 de noviembre de 2016

cita El Deber un escrito de Roberto Navia sobre los linchamientos. presuntos ladrones de ningún modo "delincuentes confesos" que terminan siendo ajusticiados por turbas a veces drogadas o emborrachadas, impelidas a matar a como dé lugar. un castigo entre el pueblo que no se puede explicar sino por la atmósfera de desconfianza, desconcierto, impotencia en que se vive en Bolivia gobernada por un indígena que no habla ni quéchua, ni aymara.

U n reportaje de Roberto Navia, convertido en el documental Tribus de la Inquisición, reveló la gravedad del fenómeno de los linchamientos en Bolivia. Presuntos ladrones de vehículos fueron quemados vivos en la plaza de Ivirgarzama. No retrató un hecho del pasado, sino del presente más violento que aún vive Bolivia, mientras la crisis de la justicia se agrava para mal de todos los bolivianos.

Dos ejecuciones en menos de 72 horas han sacudido esta semana a la opinión pública nacional: una ocurrida en la localidad de Reyes (Beni) y otra en Entre Ríos, en el trópico de Cochabamba. Ambas señalan que la justicia por mano propia se impone en el país, mientras las autoridades llegan al lugar de los hechos como bomberos después del incendio.

Cuando una población adopta estas medidas marcadas por el salvajismo, es que estamos frente a un alto grado de descomposición social. No quiere decir que se vayan a justificar los gravísimos delitos que pudieran haber cometido las víctimas de los linchamientos. Pero en una sociedad civilizada, los delitos se procesan por la vía de las instituciones: la Policía, la Fiscalía y la justicia. Ninguno de estos eslabones parece estar funcionando con eficiencia para evitar estos crímenes.

La Policía llega tarde o, simplemente, no interviene porque está sobrepasada por verdaderas turbas enardecidas. En los casos ocurridos esta semana, la gente sacó a los detenidos de las celdas policiales. La Fiscalía, lo propio, investiga cuando los hechos están consumados. Pero el problema de fondo es la falta de justicia. Un país donde la corrupción es moneda corriente para resolver los casos judiciales, donde los delincuentes entran a las cárceles por una puerta y salen por la otra, donde los jueces transan con los involucrados, es un país donde la justicia es una ficción inoperante.

¿De qué sirvieron todas las cumbres de justicia que organizó el Gobierno? ¿De qué sirve que el ministro de Gobierno salga a reconocer que el sistema no funciona? ¿Para qué sirve el Ministerio de Justicia? La justicia comunitaria que respete los derechos humanos se ha institucionalizado en el país con las reformas constitucionales de 2009. ¿No se abrió allí una puerta para que la gente tome la justicia en sus propias manos? ¿Por qué no se adoptaron medidas para evitar estas distorsiones? Bolivia no dejará de ser el país de los linchamientos hasta que no haya una decisión política clara para terminar con la impunidad y la manipulación política de las instituciones

lunes, 14 de noviembre de 2016

la violencia en Venezuela analiza Los Tiempos, para entenderlo mejor se refiere también a lo que está pasando en Colombia. la negociación se prolonga demasiado y se tiene que insistir en la búsqueda incesante de la Paz, ya bastante han sufrido ambos pueblos por la actitud guerrera, destructiva y negadora de los DDHH.

Este fin de semana, las noticias provenientes de Colombia y Venezuela permiten recuperar la esperanza en que, al final, la paz se impondrá a la violencia y que, en esta historia de avances y retrocesos, la región buscará su destino en democracia y no en confrontación.

En Colombia, se han redoblado esfuerzos para que luego del difícilmente comprensible rechazo que buena parte de la ciudadanía dio a los acuerdos de paz firmados entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), se impulse un doble proceso de concertación; uno, con los promotores del rechazo y, el otro, con los comandantes guerrilleros con quienes, como ha oficializado el Presidente se ha acordado un nuevo tratado de paz que incluye muchas de las observaciones hechas por sus opositores.

Sin embargo, la posición guerrerista enarbolada fundamentalmente por el exmandatario colombiano Álvaro Uribe mantiene fuerza, pues está patrocinada fundamentalmente por una minoritaria oligarquía agrícola que, como han develado muchos analistas, rechaza el acuerdo de reparación de los miles de campesinos que fueron expulsados de las zonas de conflictos, cuyas tierras fueron apropiadas por aquélla. Obviamente, esta demanda es disfrazada de una serie de argumentos jurídicos y políticos que tratan de legitimarla, pero que, como se ha informado, en previos procesos de paz, uno de los cuales fue presidido por Uribe, fueron aceptados.

Ha ayudado a que estas nuevas negociaciones logren resultado positivo el amplio apoyo internacional al proceso de paz, así como las iniciales negociaciones que el Gobierno ha entablado con el otro grupo guerrillero importante colombiano, el ELN, y que, pese a que muestra muchas debilidades aún, parece que no se detiene.

De Venezuela ha llegado la información de un primer acuerdo entre Gobierno y oposición en el diálogo impulsado por exmandatarios extranjeros y orientado por el Vaticano, consistente en dar prioridad a atender la demanda de alimentos y medicamentos de la población en forma expedita y transparente. Respecto a la agenda política, que incluye la liberación de los prisioneros políticos (más de 100) y diseñar la hoja de ruta para la realización del referendo revocatorio planteado por la oposición o, al máximo, la realización de acciones generales para que sea la ciudadanía la que decida quién conduce a Venezuela para salir de la crisis que la agobia, sólo se ha han dado informaciones muy generales, lo que no hace sino atizar a los sectores más radicales de la oposición.

Hasta ahora, el grueso de la oposición sigue buscando caminos pacíficos para enfrentar dicha crisis, ante la obcecación de la cúpula familiar-militar que gobierna ese país que sólo busca prorrogarse indefinidamente en el poder, sin importarle el costo que ello implique.
En ese escenario, es posible prever que si se sigue dando largas a la negociación política cualquier esperanza de paz será anulada, extremo que las personalidades que están respaldando este complejo proceso de negociación deben sopesar debidamente.

En todo caso, no está todo dicho, y si bien se puede observar que en Colombia el camino hacia la paz presenta menos dificultades que en Venezuela, hay demasiados intereses que privilegian la violencia y que deben ser aminorados.

sábado, 12 de noviembre de 2016

la andanada autoritaria del Evismo se explica para desviar la atención de sus frustraciones por el menor ingreso de recursos al Tesoro de la Nación, según lo interpreta Puka Reyesvilla en otra de sus muy visitadas letras, cuya lectura deleita.


En su propio vómito

-

Puka Reyesvilla
Como usted sabe, quien escribe sostiene que el régimen perdió, hace tiempo, el alma (su capital simbólico) lo que, sin embargo, no le impide deambular como ebrio entre la bruma.

En tal condición, tanto sus acciones como las declaraciones de sus operadores son cada vez más atrabiliarias. El tufo dictatorial que rezuma en cada una de ellas es tan notorio que es muy probable que le pase factura a su físico (su capital político) prontamente.

Desde que, mucho tiempo atrás, comenzó a apagarse -y este año se ha portado particularmente cruel con éste- el régimen ha adoptado un comportamiento similar al de una enana blanca; es decir, de una estrella en decadencia terminal: extremadamente caliente, aunque sin brillo alguno (prácticamente apagada), pero que en su agonía aún puede calcinar a quien ose acercársele demasiado. Y en su siempre mañoso proceder ha incluido en su repertorio persecutorio su versión -“plurinominal”, podríamos llamarla- de una institución jurídica del medio Evo: las ordalías; esos juicios que, en su fase probatoria, incluían absurdas maneras de probar inocencia tales como la sujeción de barras de fierro candentes, la introducción de las manos del acusado en brasas ardientes, la caminata entre hogueras o la sumersión de la cabeza durante prolongado tiempo en una tina con agua. Obviamente, ante tales torturas, el imputado acababa declarándose culpable e implorando clemencia -si es que llegaba a sobrevivir-.

El régimen, despiadado y ducho en materia de perseguir y judicializar la política, ha ido perfeccionando métodos algo más sutiles pero no menos crueles para despachar a los opositores a las celdas del terrible sistema penitenciario a su cargo. Los presos políticos se cuentan por decenas -Leopoldo Fernández y Eduardo León, probablemente los más emblemáticos- y varios candidatos a correr tal suerte se encuentran en lista de espera.

Las últimas dos semanas le ha tocado el turno a Samuel Doria Medina (todavía no doy pie en bola con el criterio que sigue el régimen para determinar a quién le jode la vida en determinado momento); el caso es que ahora es el turno del líder de Unidad Nacional y, para ello, el régimen ha fabricado una batería de supuestos delitos sorprendente: sólo falta el de descuartizar en serie, con lo que tendríamos a un verdadero monstruo como accionista mayoritario de Los Tajibos.

Pero las condiciones objetivas (e incluso la subjetivas) -en términos marxistas- para continuar con sus fechorías ya no son las mismas que, por ejemplo, para el caso de Fernández. Hoy, la comunidad internacional ya no está encandilada con el cuento del “primer indígena…” y tiene claro con qué tipo de régimen está tratando, lo que lo encoleriza más aún.

Una explicación plausible a toda esta andanada autoritaria podría ser el intento de desviar la atención de la opinión pública de los recientes -paupérrimos- indicadores que dejan muy mal parado al Estado plurinominal -sigo manteniendo la nomenclatura de la papeleta electoral con la que fue elegido Morales la pasada elección general- en materias de corrupción (subcampeón, entre 138 países estudiados por el Foro Económico Mundial para su Índice Global de Competitividad) competitividad  (puesto 121 entre 138 en el mismo informe), balanza comercial (835 millones de dólares de déficit comercial entre enero y septiembre del 2016) y la sostenida caída de las reservas internacionales netas (ahora por debajo de los once mil millones de dólares).
Retomando el modo en el que el régimen se ha farreado la bonanza (“con pies de barro”, como la llamo) y sus efectos traducidos en borrachera de poder, podría decirse que el régimen se está comenzando a ahogar en su propio vómito.

viernes, 4 de noviembre de 2016

como lo hiciera Los Tiempos, El Deber se pronuncia en contra de la persecusión y el acoso a los dos periodistas de Página Siete que cubrían la información del latrocinio cometido por altos jefes militares que se embollsillaron los recursos destinados a la construcción de resguardos en la frontera. el latrocinio no ha podido ser ocultado y llegó a los tribunales y ordenó medidas que ahora tratan de suavizar para que "los militares no sufran el rigor de la ley". punto alto para El Deber por su coraje cívico.

El periodista Sergio Mendoza y el fotógrafo Álvaro Valero, ambos del matutino Página Siete, fueron detenidos y luego liberados durante una audiencia pública en La Paz donde se procesa a dos ex jefes militares por irregularidades en la construcción de puestos de las FFAA. Allí se investigan hechos de presunta corrupción en la construcción de puestos fronterizos con recursos del programa Evo cumple, por lo que es un asunto altamente sensible para la opinión pública. La orden de desalojo provino del juez segundo de Instrucción Anticorrupción, Alan Mauricio Zárate, a cargo del proceso por puestos militares, que tiene la obligación constitucional de llevar adelante un proceso transparente.
Se trata de un nuevo atropello contra la libertad de prensa durante el Gobierno del presidente Evo Morales, donde el ejercicio del oficio periodístico se ha transformado en una proeza solo para valientes. El justificativo de la Policía es que los comunicadores intentaron ingresar por la fuerza a la audiencia y que no estaban “bien vestidos” para el proceso judicial. Esos argumentos fueron rebatidos por los periodistas que, según han testificado, intentaban cumplir con su labor periodística de cubrir un evento de interés público.

En un claro atentado contra las libertades, los periodistas fueron empujados contra la pared, enmanillados y detenidos en una celda como si fueran delincuentes comunes. Afortunadamente, fueron liberados, pero el gravísimo hecho queda en los registros como otro de los atropellos que se vienen cometiendo contra los periodistas y los medios de comunicación en el país.

El renunciante director de Página Siete, Juan Carlos Salazar, ha denunciado recientemente que su medio de comunicación enfrenta el constante acoso de parte del Gobierno de Morales por su posición crítica con el poder. Por todos estos antecedentes, expresamos nuestra solidaridad con los colegas del diario paceño e instamos a redoblar esfuerzos para cumplir con el compromiso social de informar, pese a todas las presiones políticas que están vigentes.

La situación de la prensa es el reflejo del desarrollo de su democracia. En Bolivia, los derechos a la libertad de prensa y de expresión están en retroceso por las diversas acciones que se cometen desde el poder público. En última instancia, los efectos no son solo para la prensa independiente, sino para los ciudadanos, que ven restringido su derecho constitucional a estar bien informados

lunes, 31 de octubre de 2016

Diego Ayo tiene toda la base ideológica para llamar a "Evo burgués" y muestra con la precisión de un relojero, cómo se fue articulando en la infraestructura social, todo un conglomerdo de ricos, campesinos ricos que querían el poder, al que Evo favoreció desde el principio, hoy la figura de burgueses gobernando está clara y los pobres siguen estando donde estaban. muy ilustrativo Diego, gracias!

Creo que el desdén contra los discapacitados que mostró el Gobierno  no es ni debería ser extraño. Tampoco lo es su descarnada actitud de no importismo en relación con las poblaciones marginales que habitan aquellos frondosos territorios de El Bala. Ni lo es su abierta inclinación hacia algunas nuevas élites alteñas (élites "a la Braulio Rocha”) en desmedro de amplias, muy amplias porciones de población alteña pobre, y muy pobre. Menos les interesa la vida de los campesinos, al menos aquellos pobres, pues aquellos pujantes que lucran con la coca o la quinua viven un momento de esplendor (por lo menos hasta   2014 y exagerando,   2015). ¿Y las mujeres viudas, indígenas, desempleadas, violadas o enfermas? Pobres, muy pobres para ser atendidas. ¿Y los 22 pueblos indígenas que el académico Álvaro Diez Astete afirma que están en peligro de extinción? Ufa, más pobres todavía. No clasifican. Podría seguir con la lista, pero creo que es suficiente para dejar en claro una tesis: a este Gobierno los pobres le importan menos. Insisto: ¿es esto extraño? Pues creo que no. 

Explico. Cuando se dio el recambio y Evo Morales subió a la presidencia, en lo que se comprendió como un verdadero proceso revolucionario de transformación, había al menos tres clases en juego: los pobres que lo apoyaron, los ricos (para ponerle una etiqueta no muy correcta pero ciertamente descriptiva) que no lo apoyaron, y diversos sectores en el medio. La composición de este medio era incipiente y difusa. Considero que muchos de los líderes sindicales campesino/indígenas que acompañaron a Evo desde su inicio (por ejemplo Félix Patzi) no formaban parte del primer sector: los pobres. Como lo demostró tempranamente el CEDLA, haciendo un análisis sociológico de las nuevas élites del gabinete, estos señores no eran ni por azar pobres. Eran clase media (de origen indígena). Vale decir, estos caballeros se aliaron con los pobres para vencer a los ricos (léase desde oligarcas, clases medias y medias altas urbanas, empresarios privados, etc). 

Sin embargo, en esta década sucedió algo que marcó una enorme diferencia. Muchos pobres dejaron de serlo (millón y pico). Se juraron a sí mismos no retroceder ya más. Ergo, les gustó ser clases medias y, al serlo, aspirar, algunos miembros de estas clases medias (los más "exitosos”), ya "ascendidos” a su nuevo rol de burguesías, a liderarlas. 

Hago esta excesiva simplificación para dejar en claro que esta primera década fue un tiempo de transición. Transición hacia el empoderamiento de esta nueva clase (o nuevas clases) como dueña(s) del proceso. Y esta clase empoderada, ya lejos de  2005 (muy lejos), es inobjetable que va a querer mantener su liderazgo. Para ese propósito, ¿conviene seguir de la mano de los pobres? Para nada, no aportan nada y más bien ponen en riesgo lo ganado en esta década. Y de yapa les hacen recuerdo que cualquier rato ellos mismos pueden volver, ya acostumbrados a una mejor vida, a foja cero. 

Ha sucedido, por tanto, lo que no era claro aún en 2005: las clases difusas e incipientes han adquirido caras visibles. Ya tienen una identidad, que no la van a rifar. ¿Qué es pues mejor si ya no les interesa seguir aliados de los pobres? Aliarse con quienes les sigan dando la posibilidad de ser lo que han logrado ser: clases medias que consumen mejor que nunca. Vale decir, se alían con los ricos (acuerdos con los sectores agroindustriales cruceños), los inversores extranjeros (por ejemplo en el caso de la tierra, cuatro transnacionales manejan oligopólicamente el negocio agroindustrial) e incluso con los capitales extranjeros ilegales, con tal de prorrogar el dominio de ese nuevo núcleo burgués, compuesto por cooperativistas (y sus élites burguesas), cocaleros (y sus élites burguesas), gremialistas (y sus élites burguesas), entre otros. 

Recuerdo, a propósito, que el 21060 hizo más por el avance de la nueva clase media de extracción indígena, que la década de Evo Morales. Y es que fue aquel hito, autorizando el libre comercio y el libre transporte, el que quebró las ataduras que impedían el despliegue vehemente y creativo de estas nuevas clases. Se empoderaron. Pero lo suyo fue una verdadera "revolución silenciosa”. Mientras los ojos económicos estaban sobre la capitalización de las empresas estratégicas, este fenómeno paralelo se gestaba con vigor.

 ¿Qué paso dio Evo Morales en esta trama? Pues convirtió una revolución burguesa en un régimen burgués. Un régimen de este tipo con todas las virtudes y los defectos que ello supone.
 
Entre las virtudes está la pujanza e inventiva de estos sectores que están copando cada rincón del país; y entre los defectos su suntuosidad en ciernes. Les fascina los coliseos, los teleféricos, los dakars… ¿pero y la salud (por ejemplo)? Ya se la pagan. Pueden hacerlo. Mejor pues que el Gobierno haga estas obras de cemento a veces tan criticadas, pero que van tan de la mano de esta nueva identidad de pecho inflado. Y de la salud o la educación, no se preocupen… ¡ellos mismos se encargan de sus bolsillos!

Nos cuesta ver esto. No parece que haya diferencias entre "ellos”. Lo irónico es que, sin quererlo, renace la mirada colonial: "son todos indios, igualitos nomás”, diría más de uno, sin darse cuenta que es ahí donde se están gestando estas dinámicas de recomposición de poder. No verlo impide comprender que ésta o estas nuevas clases medias, aunque sean "igualitos nomás” que los pobres, son muy diferentes. Y van a cuidar su diferencia. Seguro que sí, al menos mientras esté Evo, el burgués.

martes, 4 de octubre de 2016

en pocos dias acudimos a Isabel San Sebastian que con acertado análisis muestra le carrera de Pedro Sánchez del Partido Socialista frente a Mariano Rajoy ganador de la contienda que pudo haberse evitado de existir algo más de cordura en el primero. nadie vino en su ayuda y casi en la soledad se precipitó en su briosa carrera hacia el precipicio. ahora corresponde vueltos a la cordura, los espanoles enfilar hacia adelante en nuevos tiempos.

La guerra civil socialista se ha saldado con un vencedor indiscutible llamado Mariano Rajoy. Ni él ni el PP han desempeñado papel alguno en su gestación, pero resulta evidente que sobre las ruinas de este PSOE cosido a puñaladas, protagonista de un suicidio político solo comparable al de la extinta UCD, se alza, victoriosa, la figura del veterano candidato popular, que será investido presidente del Gobierno antes de que venza el plazo previsto en la Constitución para la disolución de las Cortes.

El Partido Socialista sensato, integrado por dirigentes patriotas, consciente de su papel histórico como vertebrador de la sociedad y experimentado en el sibilino arte de la guerra incruenta, reaccionó tarde y mal al enroque de Pedro Sánchez. Lo dejaron cabalgar, desbocado, hacia la trampa mortal en la que ha terminado metiendo a sus siglas, en lugar de cogerle las bridas mientras podían hacerlo sin causar el destrozo exhibido impúdicamente el sábado. Ni Felipe González, ocupado en sus lucrativos negocios; ni Susana Díaz, temerosa de abandonar la seguridad de su fortín andaluz; ni Emiliano García Page, centrado en conservar el poder en Castilla-La Mancha a costa de no agraviar a sus socios de Podemos; ni mucho menos José Luis Rodríguez Zapatero, iniciador de esta deriva letal que ha reabierto heridas seculares, dividido al PSOE en dos mitades enfrentadas y puesto seriamente en peligro la indisoluble unidad de España. Ninguno de los que a lo largo de la semana pasada se conjuraron para defenestrar a Sánchez tuvo el valor de actuar en el momento oportuno, antes de que fuera tarde para salir del trance con la dignidad de la formación intacta y alguna contrapartida en el bolsillo. Y para cuando lo hicieron, ante la evidencia de que caminábamos a toda prisa hacia un ejecutivo de frente popular que habría llevado a la Moncloa a la extrema izquierda de Pablo Iglesias, secundada por los separatistas catalanes, el precio a pagar resultó ser la voladura incontrolada del PSOE.
Nadie se atrevió a parar los pies a ese perdedor contumaz, empeñado en lograr mediante pactos antinaturales lo que le negaban las urnas, mientras fue posible hacerlo de manera ordenada. Nadie tuvo el valor de proponer abiertamente en anteriores comités federales o ante la opinión pública la abstención de los diputados socialistas a cambio de determinadas concesiones; por ejemplo, la cabeza de Sánchez por la de Rajoy. Ahora es demasiado tarde y el destrozo es de tal calibre que únicamente les queda aceptar mansamente la investidura del candidato popular, en cuya mano están todos los triunfos. Léase, las previsiones demoscópicas. PP y PSOE saben que, en caso de ir a otras elecciones, la gaviota se aproximaría mucho a la mayoría absoluta mientras que el puño y la rosa sería sobrepasado por la conjunción siniestra de círculos y mareas que capitanea Iglesias. También son conscientes de esa realidad en Ciudadanos, donde hace semanas optaron por tragarse el sapo del «sí», convencidos de que con ello forzarían la abstención del PSOE y arrancaría de una vez esta legislatura varada. Porque España no puede seguir indefinidamente bloqueada. De ahí que el PP no vaya a tentar la suerte tratando de sacar ventaja de unos terceros comicios, sino a acelerar los trámites para que a finales de mes pueda producirse finalmente la investidura de marras.
La semana del diez el Rey celebrará con toda probabilidad una nueva ronda de consultas. Falta por conocer el nombre del representante del PSOE, aunque su postura parece bastante clara. A partir de ahí, el PP a gobernar en minoría, negociando cada iniciatva además de rendir cuentas al Congreso, y el PSOE a lamerse las heridas, hasta contener, si es que puede, la hemorragia.