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domingo, 29 de octubre de 2017

gusta el artículo de Carlos Mesa. lo que no gusta es que pretenda ignorar la razón por la que las FFAA no fueron a Vallegrande a rendir homenaje al Che. "hasta ahora se desconocen las razones" es que la ausencia de uniformados se ha debido al noble razonamiento "no pueden los soldados cuadrarse ante el invasor derrotado". la avivada de Evo de homenajear a los excombatientes de la guerrilla, no estuvo nada bien. otra burla a las FFAA y el doble discurso en contra y a favor del Che. menos mal que también las FFAA se van dando cuenta de la doblez presidencial que cae mal.

Con la avalancha informativa sobre el cincuentenario de la muerte de Che Guevara, tal vez no se prestó mayor atención a hechos que dibujaban mejor lo ocurrido en Bolivia estos días y su significado en una realidad contradictoria que parecieron reflejar. Menos de una semana después de rendir tributo al guerrillero argentino-cubano e identificarlo como su verdadero héroe, el presidente Morales presidió el homenaje de las Fuerzas Armadas a quienes lo derrotaron y pusieron fin a su campaña. La incongruencia entre los actos de Vallegrande, primero, y de La Paz, pasó desapercibida para el Jefe del Estado, quien dedicó gran parte de su discurso a atacar al “imperialismo”, imprescindible en su oratoria. El de La Paz semejó un acto en el que los participantes militares caminaban por una ruta y las palabras vibrantes del mandatario por la orilla opuesta.
Hasta ese momento, muchos ignoraban que el propio Jefe de Estado y el Alto Mando Militar iban a homenajear a los excombatientes de la guerrilla, algo que nunca había ocurrido durante todos los años del Gobierno. Hasta hoy se especula sobre qué motivó al Gobierno a llevar a cabo el homenaje cuando aún estaban en Bolivia algunos de la multitud de admiradores que vinieron a rendir tributo al comandante guerrillero. Un dato citado por testigos y observadores parecía elocuente: en las ceremonias de Vallegrande no hubo una presencia visible de militares. Fue notoria la ausencia de excombatientes, pese a que tenían todos los gastos cubiertos, inclusive la oferta de un viático especial. La versión más verosímil parece estar en la insatisfacción militar con la posibilidad de dejar pasar el aniversario e ignorar la acción de 1967, en la que ocurrió la única victoria decisiva de las armas bolivianas el siglo pasado contra una fuerza que se proponía crear “uno, dos, tres, muchos Vietnam” a partir de Bolivia. Con todo, los detalles sobre la decisión aún permanecen oscuros.
En La Paz, los excombatientes fueron condecorados, acto que el presidente Morales equilibró con su fuerte discurso anti-norteamericano, con blanco en la CIA. Culpó a la agencia norteamericana y a los generales bolivianos de la muerte del guerrillero. Como ha sido habitual, no elaboró su afirmación ni sus bases históricas.
El fervor marcial del acto en el Cuartel General de Miraflores, menos de una semana después, fue visto como una evidencia de que, por sobre otras enseñanzas, pesa sobre los militares su propia historia. Los observadores subrayan que es improbable que el relato que recibían hasta hace una década vaya a transformarse para aceptar la versión de que la victoria en la campaña de Ñancahuazú no fue obra de bolivianos.
El debate sobre la guerrilla de 1967 recobró actualidad y reavivó controversias estos días con declaraciones de la combatiente de aquellos años, Loyola Guzmán, parte del grupo original que comandó Che Guevara. En una extensa entrevista publicada por Página Siete el domingo antepasado, la exguerrillera explicó por qué se escogió Ñancahuazú, en el remoto sureste nacional, como base de operaciones para lanzar la campaña. El lugar ha sido señalado como inadecuado por los críticos de la guerrilla pues equivalía a estar en el medio de nada: a cientos de kilómetros de la frontera más próxima (a 400 kilómetros de Argentina, a 800 kilómetros de Brasil y a más de mil de Perú). “Por lo que nos explicó (el Che) era una especie de retaguardia”, dijo la excombatiente, cuya misión era organizar y activar una red urbana de lucha clandestina. Esas distancias gigantes respecto a la retaguardia se multiplicaban con la condición inhóspita de la zona, lo que, en opinión de los críticos, anticipaba la derrota. La retaguardia quedaba muy lejana de los lugares sobre los que se suponía que los combatientes debían operar y una cobertura logística mínima lucía adversa.
La excombatiente, nemesis para el partido de Gobierno y al lado de quienes se oponen a la reelección indefinida del presidente Morales (“Si ser izquierdista es ser masista, yo no soy izquierdista”), dijo que la campaña en Bolivia debía extenderse por muchos años y que su estallido el 23 de marzo de 1967 fue prematuro. En contraste, los críticos y analistas de la campaña sostienen que habría sido sólo cuestión de días para que el movimiento quedase al descubierto. Casi todos los autores coinciden en que la presencia de la columna de Guevara era conocida desde hacía semanas y que los pobladores de la extensa región escogida para lanzar los combates mantenían informado al ejército. Cuando la base de operaciones del movimiento fue capturada a pocas semanas de la apertura de hostilidades, la campaña guerrillera quedó sin cordón umbilical, a la intemperie, y su suerte sellada.
Una apreciación general es que los actos del cincuentenario fueron sólo una página entre otras cuya lectura quedó pendiente y que sobre la conmemoración en Bolivia resta mucho para contar.

El autor fue presidente de la República

sábado, 28 de octubre de 2017

llamar las cosas por su nombre. toda incitación a desobedecer la CPE es un ACTO DELINCUENCIAL, Los Tiempos se expresa en forma por demás pertinente, valiente y oportuna cuando desde el Gobierno es inspiran, alientan y hasta financian expresiones públicas para burlar la prohibida postulación de Evo.Alva, cuando todas las disposición artículos 168, 108, 410 de la CPE disponen acatarla, más aún si existe un referendum del 21F que es vinculante.

La organización por parte de autoridades del Gobierno y dirigentes del MAS de movilizaciones para respaldar una nueva postulación del Primer Mandatario en las elecciones generales de 2019 puede ser tipificada como una instigación a delinquir por cuanto la Constitución Política del Estado (CPE) prohíbe esa posibilidad en al Art. 168 que dispone que los primeros mandatarios sólo pueden ser reelectos “por una sola vez de manera continua”.

Esa disposición ha sido ratificada por la mayoría ciudadana en el referendo constitucional de febrero de 2016, convocado por el oficialismo para modificarla y así habilitar a los actuales primeros mandatarios a postular una vez más.

Es pertinente recordar, además, que el Art. 108/1-3 de la CPE fija como deberes de la ciudadanía “Conocer, cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes” y “Promover y difundir la práctica de los valores y principios que proclama la Constitución”.

El Art. 410/I-II dispone que todas “las personas, naturales y jurídicas, así como los órganos públicos, municiones públicas e instituciones, se encuentran sometidos a la presente Constitución” y que ésta “es la norma suprema del ordenamiento jurídico boliviano y goza de primacía frente a cualquier otra disposición normativa”.

Con esos antecedentes, es pertinente sostener que las acciones dirigidas a que no se cumpla la CPE  son, en definitiva, instigaciones a delinquir.

Desde otro enfoque, también conviene recordar que el Art. 196/I de la CPE define que el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) “vela por la supremacía de la Constitución”, y el Art. 202 que entre sus atribuciones está la de conocer y resolver es “única instancia, los asuntos de puro derecho sobre la inconstitucionalidad de leyes, Estatus Autonómicos, Cartas Orgánicas, decretos (…)”.

Es decir, la demanda presentada por parlamentarios del MAS para que el TPC declare “no aplicable” el Art. 168 mencionado es un dislate más que sólo muestra la desesperación que tienen los actuales inquilinos del Ejecutivo por prorrogarse en el poder, así sea violando la CPE y las leyes del país.

Obviamente, una cosa es presentar demandas como la señalada, así sean incoherentes y maliciosas, y otra, muy distinta, forzar movilizaciones para que sus adherentes opten por desconocer la CPE y las leyes y pretendan imponer la postulación permanente de los actuales mandatarios, así sea también al costo de enterrar el proyecto político que los encumbró.

Pero, bien harían en recordar que el actual Código Penal sanciona con la reclusión de un mes a un año al “que instigare públicamente a la comisión de un delito determinado”.

lunes, 23 de octubre de 2017

Echalar escribe sobre lo que podría significar cambiarle el nombre a la ciudad de La Paz, por chuquiago, porque este nombre asociado al otro título "tumba de tiranos" no le agrada a Evo, que sugiere cambios que sólo provocan irritación y fastidio. Echalar opina que se trata "de una maniobra distractiva o como una "torpe tontería" de las que acostumbra. demuestra profundo desprecio por la historia, se ocupa de disparates en lugar de buscar soluciones a los reales problemas de la ciudad.


La Paz, la ciudad del Choqueyapu


El presidente Evo, a tiempo de inaugurar la construcción de una línea más del teleférico, algo que por cierto está convirtiendo a nuestra urbe en un muy interesante atractivo turístico, se ha lanzado con la idea de cambiar el nombre a la ciudad de La Paz; quiere que se llame Chuquiago Marka, porque dice que estamos en tiempos de (des)colonización y que hay que recuperar los nombres originales de los lugares.
La propuesta no deja de ser un exabrupto para los paceños, principalmente porque el nombre actual es el nombre de siempre; vale decir, el nombre con el que nació la ciudad. Además, es un nombre bello, que ya quisiera cualquier ciudad ostentar.
Los topónimos no son tan importantes como se podría creer; el mejor ejemplo es el caso de Bolivia, que lleva un nombre inventado, producto de una actitud tal vez política o simplemente zalamera, que pretendía, en el primer caso, asegurar la independencia del nuevo país a partir de comprometer a la espada más prestigiosa del momento; o simplemente quería agradar al venezolano de marras.
Muchas veces me he puesto a pensar con cuánto asco muchos de nuestros antepasados, los más austeros por cierto, han debido tener que tragarse esa nueva nominación de su terruño que ellos conocían como Alto Perú. Y qué espanto han debido tener los vecinos tradicionales de La Plata cuando se le cambió el nombre a esa bella villa y se le puso el del no muy querido lugarteniente del Libertador.
A pesar de ese origen –digamos bochornoso–, Sucre, es también un bello nombre y el que las dos ciudades bolivianas que fungen de capitales tengan significados amables, como ser paz y azúcar, es una feliz coincidencia. Por lo demás, seis o siete generaciones de por medio, el nombre de Bolivia y de Sucre ya han cobrado carta de ciudadanía y cambiarlo sería otro despropósito. Peor sería hacerlo con La Paz.
Que el señor Presidente sugiera cambiarle el nombre a esta ciudad, que tiene el horrible apodo de “tumba de tiranos”, puede ser visto desde dos perspectivas: ya sea como una tremendamente deshonesta maniobra para distraer la atención en estos tiempos en que se está empezando a jugar con la legalidad de todo el sistema político de nuestro país; o como una más de las cientos de tonterías que Su Excelencia es capaz de espetar en el momento menos pensado.
Lo penoso es que en ambos casos, lo que Evo Morales está haciendo con ese tipo de intervenciones es exacerbar lo peor de los sentimientos de distancia que hay entre bolivianos, o específicamente entre paceños.
La Paz fue y es la ciudad mestiza por excelencia. La herencia indígena y la española se han amalgamado en buena parte de nuestros usos y de nuestras costumbres; en nuestra forma de comer y en nuestra forma de vestirnos. De hecho, no hay otra ciudad en toda América en la que un buen porcentaje de la población femenina vista de una manera ajena a la cosmopolita y se atavíe con trajes españoles, que las mujeres mestizas e indígenas hicieron suyos hace más de dos centurias.
Evo muestra con su propuesta un profundo desprecio por la historia de esta ciudad y una actitud irresponsable al no tener más bien una actitud conciliadora antes que antagónica respecto a los orígenes étnicos de los ciudadanos bolivianos. Pero hay algo más, y es la superficialidad de la propuesta de Morales, que en 11 años no ha logrado consolidar ni el aimara ni el quechua como verdaderos idiomas oficiales de este Estado (re)inventado. Él mismo no ha logrado recuperar el idioma de sus antepasados ni siquiera para sentar algún tipo de precedente.
La ciudad de La Paz está en el valle de Chuquiago y buena parte de sus barrios tienen nombres aimaras. ¿No sería más sensato, en vez de preocuparse por cambiar nombres e inaugurar un teleférico más, preocuparse, por ejemplo, por un sistema de purificación de las aguas servidas que botamos al Choqueyapu?, río que también conserva su nombre original. Esa sería una buena noticia en el 469 aniversario de su supuesta fundación.

El autor es operador de turismo

viernes, 20 de octubre de 2017

Karen se refiere a Venezuela, luego a Brasil, a Argentina y finalmente a Bolivia. "legado de Castro para perpetuarse en el poder" y así lo hace Maduro y Morales, Ortega y pare de contar, no quedan sino ellos con un paraguas de protección, en el caso nuestros los cocaleros, no por ser Jefe de Estado, sino mandamás de los productores de coca, tan ligados a los narcos.


El paraguas que los cobija


Para nadie es un secreto que los socialistas castro-chavistas tienen en el libro del debe y haber, similar indigna imagen por su modus operandi. Lo que más los caracteriza en este común denominador, es el modo cómo han comprado la idea, que nada, absolutamente nada puede ni debe empañar su imagen. Es así que el encubrimiento de muchas conductas criminales como son el narcotráfico o el abuso de la justicia como método para avasallar los derechos de los otros, se convierten en su más infame herramienta de manejo del poder.
Las veleidades prorroguistas, obedece a las instrucciones  que Fidel Castro ha impreso para ellos, como una especie de manual de conducta, que deben observar y sobre todo hacer observar,  a quienes se pretende someter si pretenden permanecer por al menos medio siglo. Los elementos morbosos son parte de la realidad y de lo cotidiano.
Pretender interpretar la Constitución a la que manipulan grotescamente con el fin de lograr sus objetivos, hace que en esta especie de sociedad secreta, oculta y totalitaria, no se pueda marcar los límites dejando a la ciudadanía desasosegada y con sensación de indefensión. El ciudadano de a pie, que se niega a no ser subyugado por los encantadores de serpientes de discurso demagógico y mentiroso, ha empezado -en el caso específico de Bolivia-, a dar nacimiento a una indignación disimulada por el modo que se suman hechos y conductas que desafían no solo a su sentido común y su percepción inteligente, sino lo que es más grave, es la corazonada que un grave peligro se cierne sobre el horizonte.
La gran desventaja que tiene el gobierno de Evo Morales, es el acceso ilimitado que la gente tiene a la información y observa atentamente los acontecimientos que se van desenvolviendo en Venezuela por ejemplo. La oposición venezolana que durante tres meses se mantuvo en las calles en protesta por las condiciones de vida a los que los ha arrastrado Nicolás Maduro, quien ha asesinado a un centenar de personas jóvenes estudiantes en su mayoría, no pasa desapercibido. Los bolivianos han comenzado a darse cuenta, que esa inquietud indescriptible allá en el fondo de su subconsciente, tiene mucho que ver con el molde impuesto. Y no le está gustando lo que ve. Percibe que Venezuela puede estar ahí, a la vuelta de la esquina.
La inquina que utilizan en su lucha por la perpetuación en el poder, pretende como en todo, desunir a la oposición en el entendido que oposición es todo aquel que no solo milite o simpatice con una tienda política, sino, simplemente, son aquellos que antagonizan con su modo de administrar el Estado. Siempre está presente el temor de salir de una cierta zona de confort, que por muy precaria que sea, les significa un refugio ante lo desconocido en cuyas  tinieblas los peligros  acechan.
La Argentina que logró zafar de las garras que amenazaba con caerle encima por los desmanes del clan Kirchner, mantuvo una ventaja. Imposible les ha resultado demoler hasta los cimientos, cierta institucionalidad. Sin embargo, el país capaz de producir alimentos para media humanidad, está bregando por sacar la cabeza del hondo pozo ciego donde la corrupción lo enterró.  En Brasil, ha sido su poder judicial, que finalmente ha logrado mantener el rompecabezas medianamente entero, pese a la descomunal corrupción propiciada por Lula y Dilma.  En ambos casos, sus Fuerzas Armadas, con sus luces y sus sombras, son mucho más que un club  funcional al poder y a quienes les ha resultado imposible prostituir en su conjunto.
El discurso masista en relación a la igualdad, es casi una bufonada sobre todo en lo referente al acceso a la justicia. Aquello de que todos son iguales ante la ley son cantos de sirena. Nos demuestran a diario que según sus anti-principios, hay algunos más desiguales que otros. Se suman por cientos, los privados de libertad  -sin llegar siquiera a juicio- por robos de menor cuantía como se les conoce. Una garrafa, un par de miligramos de marihuana o pequeñas apropiaciones indebidas.  Pero cuando nos enteramos que peces gordos, que si están bajo la sombrilla  protectora de su esquema son liberados  sin rodeos, entendemos lo que significa que a uno le hierva la sangre. Y no podemos ni debemos olvidar, a ese puñado de ciudadanos que hace ocho años que están presos, por una conspiración de mentiras que nadie duda ha sido minuciosamente orquestada para acallar,  a tiempo de mandar un mensaje muy claro: o están conmigo o están contra mí.
Sin instituciones que no dependan del favor político, no hay ninguna posibilidad de ser algo más que un territorio caníbal y un estado policíaco. La fortaleza de las instituciones, son la única garantía de un sistema democrático verdadero. Y de eso carecemos de modo terminal. Están en marcha las presiones que bajo la dirección de Evo Morales en su calidad -no de Presidente-, sino de mandamás de miles de productores de coca  al misérrimo Tribunal Constitucional, es la próxima bofetada que nos propinará.  Y esa, ya es la segunda mejilla.

miércoles, 18 de octubre de 2017

el título llama la atención "Atornillado al poder" para des atornillarse necesita un desarmador, los votos serán la herramienta para extraer el tornillo y librar a la madera de su presionante poder. Mauro Espina se refiere, claro está a Evo...el pretendidamente "eterno Evo" o soberano sempiterno



Atornillado al poder



martes, 17 de octubre de 2017

Jaime D`Mare apena a médicos, enciclopedias y entrega este objetivo texto sobre la "pandemia psicótica" que está padeciendo la cresta del MAS y que nos tiene atolondrados. merece una repetida lectura por el acierdo de los diagnósticos al fenómeno que padece el Régimen masista.


Pandemia psicótica en el MAS


Las alucinaciones son percepciones falsas, sin estímulo real, como escuchar, ver o sentir cosas que no existen
La psicosis es una enfermedad mental grave. Se caracteriza por una alteración de la personalidad, provoca anomalías en las ideas y trastornos del sentido de la realidad, caracterizada además por miedo, angustia u obsesión irracional. Es un mal psíquico, antesala de la demencia, cuyo brote, tras las marchas de apoyo a la democracia es más perceptiva entre líderes del mas.
Sus síntomas son los delirios y las alucinaciones. Los delirios corresponden a falsas creencias de la realidad, pensamientos ilógicos, con frecuencia extravagantes, como aquello de creer que el imperialismo y los medios de comunicación son culpables de sus desaciertos, creer que la democracia es monista-masista, que sin Evo la luna ya no brillará, que el Che, Fidel y Hugo Chávez son Jesucristo, que el NO no sacó 52%. No viven la realidad, están en otro mundo, próximos a la locura.
Dicen extravagancias, como que se pretende inhabilitar a Evo, cuando ya está inhabilitado hace dos años. Están confundidos, desorientados, muestran hostilidad e irritabilidad por el rechazo al binomio Evo-García Linera. Persiguen a medios y periodistas, se inventan juicios contra alcaldes y políticos opositores.
Las alucinaciones son percepciones falsas, sin estímulo real, como escuchar, ver o sentir cosas que no existen, como que Evo es el nuevo Che, que son socialistas sin un ápice de serlo como lo ha desnudado la respetable Loyola Guzmán: “Si ser masista es ser socialista, yo no soy socialista”, ha dicho con voz autorizada de mujer izquierdista.
El trastorno psicótico compartido es un trastorno más raro, en que dos personas comparten los mismos delirios y alucinaciones. Esto se debe a que una de las personas tiene un trastorno psicótico y la otra una personalidad dependiente con una estrecha relación con quien padece la enfermedad.
Las alucinaciones y delirios están asociadas a un mismo trastorno y generan esquizofrenia, enfermedad que afecta al sistema nervioso central. No se sabe qué gatilla estas enfermedades, pero se cree que están asociadas a factores genéticos que perjudican el normal desarrollo del tejido nervioso.
Estas similitudes de prescripción han sido recogidas de médicos y enciclopedias de sicología y les proponemos como tema de lectura ante las ilógicas, irracionales, posturas de locura que adoptan los masistas, y que pueden volver locos a cualquier racional mortal que les sigue de cerca en sus desatinos.

El autor es periodista

lunes, 16 de octubre de 2017

El Deber examina lo ocurrido el 10 de octubre y muestra "el monitoreo del Gobierno" a las manifestaciones populares como una forma de amedrentamiento, un espionaje a la conducta ciudadana y una amenaza de "sufrir consecuencias" por su resistencia al proceso de reelección. habla de las medidas masistas para arrinconar a la oposición.

Se supone que la semana que acaba de transcurrir debíamos celebrar todos la recuperación de la democracia y expresar el compromiso colectivo con el voto como su primera y elemental condición.

Sin embargo, el 10 de octubre ha servido no solo para reavivar rencores políticos y constatar la repolarización del país, sino para que se haga pública la vigencia de métodos de control gubernamental del libre derecho constitucional y ciudadano a expresarse en lugares públicos.
 
Que el Ministerio de Gobierno haya ordenado ‘espiar' con el Servicio de Inteligencia a los que se concentraron en parques, plazas y calles para manifestarse pacíficamente en el Día de la Democracia es, mínimamente, una paradoja. Que también los anteriores gobiernos ‘vigilaron' las marchas y huelgas, es cierto. Eso no quiere decir, sin embargo, que esté bien ahora repetir una práctica coercitiva del pasado para evitar, reducir o reprimir la crítica a los que detentan coyunturalmente el poder y que se resisten a que la sociedad les ponga límites con su propia Constitución. Hasta resulta contradictorio que los que sustentaron antes su ascenso al poder en movilizaciones callejeras ahora rechacen que hagan lo mismo miles de sus gobernados que exigen ser escuchados.  


 El mayor error ha sido exponer públicamente los resultados de este incómodo “monitoreo” gubernamental de las movilizaciones en el Día de la Democracia, con una evidente intención de minimizar y estigmatizar, por no decir satanizar, las movilizaciones callejeras contrarias al poder de turno y, en cambio, impulsar y elogiar a las que respaldan la gestión del presidente Morales.  De hecho, luego de las movilizaciones del 10 de octubre, sectores afines al oficialismo realizarán contramovilizaciones en otra fecha simbólica como es el 17 de octubre. Lo más probable es que estas no sientan la ‘vigilancia’ ni el hostigamiento que han percibido los críticos al Gobierno. 


 Octubre está pintando así el inicio de lo que será una durísima batalla por la posesión del poder. La antesala han sido los actos de recordación de los 50 años de la muerte del Che Guevara, donde se vio al presidente lucir una camiseta con un sutil mensaje de campaña para continuar en la gestión 2020-2025, sin conocer aún si el fallo del Tribunal Constitucional destrabará su intención de ser otra vez reelegido. 


El Día de la Democracia también evidenció una creciente exacerbación de los ánimos. La tensión política seguro seguirá en alza cuando se acerquen el dictamen judicial sobre la reelección y la fecha para el arranque de una nueva campaña proselitista.