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domingo, 14 de junio de 2015

aplaudir la iniciativa de LT, para que nazca, se cultive y de frutos un acuerdo entre Beni y Cochabamba a propósito de los límites pendientes de definición. aplaudir, pero adelantar que no será posible mientras el MAS regente Beni y Cochabamba y se haya trazado la meta de destruir el TIPNIS a como dé lugar...las denuncias abundan. la iniciativa digna de tomarse en cuenta, pero será para las calendas griegas.

Los anuncios sobre un buen entendimiento entre los nuevos gobernadores de Cochabamba y Beni, ambos del MAS, genera esperanzas en que podría abrirse un camino para solucionar los problemas comunes que existen y que han provocado no pocas fricciones.
El más importante, sin duda, es la falta de definición de los límites geográficos entre ambos departamentos. Si bien las divergencias al respecto no n pasado del debate, lo cierto es que se trata de un tema que impide entablar una relación fluida. Como es obvio, ambas partes creen tener la razón y tratan de que se acepte su propuesta, posición que, cerrada al debate, ha generado un diálogo de sordos. Pero, si hay buena voluntad y, sobre todo, predisposición a hacer valer la razón y la documentación histórica y cultural, se podría arribar a acuerdos.
En este sentido, la relación política y personal entre los nuevos gobernadores podría ayudar a cumplir esta tarea y, de esa manera, eliminar un potencial conflicto provocado tanto por los rudimentarios instrumentos de localización geográfica existentes cuando se creo el Departamento del Beni, como por las legítimas ambiciones de desarrollo de ambas regiones.
Parte del acicate para recorrer ese camino debe ser la complementariedad de recursos que existe entre Cochabamba y Beni, que aprovechados en forma conjunta generaría comunes beneficios, así como la natural afinidad que existe entre sus habitantes.
En este sentido, se debe insistir en que se proceda a revisar y definir los límites entre ambos departamentos, trabajando, en forma paralela, en programas conjuntos que sirvan para crear mejores condiciones de vida a sus poblaciones y consoliden una relación de solidaridad creciente.udimos

sábado, 13 de junio de 2015

tras de Erika, está Lupe Cajías, no le sobra una tilde para describir "el clientelismo" de ese fenómeno que ha creado el masismo, como lo dijo Erika disfrutas de las lisonjas del poder político sin asumir la responsabilidad. granjerías y gangas sí, pero renuncian a la Contraloría y a la Ley. lo de El Alto y esos de "usos y costumbres" ayudan a entender el abuso de poder y la corrupción.

Los resultados de las elecciones subnacionales evidenciaron, entre otros asuntos, los límites del clientelismo. Ni las amenazas de las máximas autoridades nacionales (el palo) ni las ofertas de nuevas obras fantásticas (la zanahoria) guiaron el voto del elector boliviano, que suele ser mucho más reflexivo que sus pares en el continente. 

El caso más notable fue el de El Alto, una compleja urbe con estadísticas de megaciudad y con prácticas aún pueblerinas, como los bailes improvisados a cualquier hora en cualquier avenida principal; con eslóganes de pobreza y de lamento, pero con creciente imagen de ciudad productiva e inventiva.

Una joven migrante de segunda generación, aimara sin trenzas, con maquillaje sobrio pero moderno (muy al estilo de las Eva Liz), profesional y entradora, Soledad Chapetón, ganó la pulseada con un amplio margen contra el candidato apoyado indiscretamente por el Poder Ejecutivo y por un enorme aparato que aprovechó bienes y medios de comunicación estatales. 
Soledad sabía de antemano que le esperaba una jauría, aquella que se alimentó de discursos falsos, de socialismo neoliberal, de descolonización estalinista y de ejercer un poder oscuro sin rendir cuentas ni a la Contraloría ni al electorado. Los dirigentes de los llamados ‘movimientos sociales’ parecen gozar de privilegios que no acompañan a los otros habitantes de este territorio y están libres de auditorías.

Como no podía ser de otra manera, ese poder se escuda usualmente en frases hechas como ‘usos y costumbres’. Vagos conceptos para justificar el chantaje y el clientelismo, tú me das y yo te doy. ‘Usos y costumbres’ que reclaman como ‘pueblos originarios’, a la vez que se visten como vaqueros de Hollywood, usan celulares coreanos, compran zapatillas Nike y manejan vehículos de último año.
Han creado un caos como una cortina de humo para que no se indague sobre los ‘usos y costumbres’ de la gestión municipal que permitió la discrecionalidad en su administración. Desconocen la Ley Safco y las otras normativas que son las válidas y no las distorsionadas consignas.

Esos ‘usos y costumbres’ que concentran el control de los recursos en unas pocas manos e impiden desarrollar los planes para el progreso y la modernización que quiere la mayoría de los alteños. Los actuales líderes de la Federación de Juntas Vecinales poco o nada hicieron para mejorar, por ejemplo, el sistema público de salud o fomentar la cultura ciudadana. “¡Que se vayan todos!”, fue la respuesta del vecino de pie al fracasado paro en El Alto

jueves, 11 de junio de 2015

Erika certera profundiza sobre estilo de gestión paralela y extorsiva, prácticas clientelares, corruptas "sin responsabilidad política", aunque la autora destaca que no es invento del MAS, pero el MAS las exacerba, lo cierto es El Alto está dando un vuelco de 90 grados.

La arremetida de la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) alteña contra la flamante Alcaldesa del municipio de El Alto sintetiza un conjunto de malas prácticas políticas y sociales arraigadas en el país. El caso ha desnudado una serie de argumentos antidemocráticos preñados de intolerancia que muy poco contribuyen al desarrollo de los pueblos.
Ahora bien, el análisis de las tensiones producidas en torno al 55 por ciento de votación favorable a Soledad Chapetón y la fallida movilización, debe superar la lógica de identificar ganadores y perdedores de esta prematura pulseta. Sólo así será posible desentrañar lo que verdaderamente está en juego detrás de esta controversia que coloca en la mira ciudadana prácticas clientelares, corruptas e indefectiblemente asociadas a un estilo de gestión paralela y extorsiva de los asuntos públicos “sin responsabilidad política” por parte de dirigencias sociales empoderadas.
Quienes defienden estas prácticas lo hacen en nombre del potencial transformador y revolucionario de las multitudes al extremo de desvalorizar la voluntad popular expresada en las urnas. Esos argumentos son la base del accionar de minorías movilizadas en torno a una diversidad de causas tanto justas como demagógicas. También están aquellos que argumentan su validez en “usos y costumbres” o “procedimientos propios” reconocidos por ley y aplicables al ámbito exclusivo de las comunidades indígenas originarias campesinas social y culturalmente homogéneas, predominantemente rurales y reducidas en población.
La instrumentalización y el manoseo de los usos y costumbres en un contexto urbano intercultural, social y económicamente diferenciado deriva en manifestaciones excluyentes, autoritarias y conservadoras. Queda claro que éstas no nacieron con el MAS aunque, pese a la promesa de cambio, no hizo otra cosa que exacerbarlas. Se incubaron desde hace mucho a partir de transacciones y arreglos políticos prebendales poco transparentes de alcaldes y una dirigencia social amiga del bloqueo de la gestión pública sea para consolidar su poder dirigencial o para demandar respuestas a necesidades insatisfechas de una población altamente sensible al discurso demagógico.
Desde esta perspectiva, prevalece el elogio al desacato al Estado de derecho, clave en toda sociedad que se ha dotado de un conjunto de normas a fin de resolver sus múltiples controversias. Bajo esta premisa no sorprende que un dirigente haya desafiado de manera grosera a la autoridad argumentando la ineficacia de la ley relativa a la designación de subalcaldes frente a la fuerza movilizada de sus bases. En otras palabras, se valoriza la fuerza de la presión más no aquella que emana de la ley. Por ello fue necesario contraponer multitud contra multitud, ¡eso sí se respeta!
A propósito de la falta de convocatoria de la Fejuve alteña, el vicepresidente García Linera ha cuestionado el distanciamiento de la dirigencia respecto a sus bases. Lo que en realidad debiera interpelar autocríticamente es el afán de cooptar a la dirigencia de las organizaciones sociales y de menoscabar su independencia a partir de la oferta de cuotas de poder que desdibujan los límites de las responsabilidades públicas y de las privadas.  Se trata de una fórmula fascista y propia de regímenes comunistas, para asegurar el poder total y, a la que tarde o temprano la sociedad interpela tal como lo hizo en El Alto con su voto.
No hay duda, el momento obliga al debate y a replantear el rol de las OS y su relación con el poder público, reconocer el anquilosamiento precoz de una dirigencia poco amiga de la rendición de cuentas en tiempos de democracia. ¡Vaya paradoja! los que un tiempo parecieron progresistas, hoy simbolizan los más conservador y antilibertario del denominado proceso de cambio.
La autora es psicóloga, cientista política y exparlamentaria.

lunes, 8 de junio de 2015

Susana puntualiza con claridad el significado de Suiza y de China en el contexto de las declaraciones de Evo Motales. su lanzamiento a la cuarta elección. su obsesión por el poder y los ejemplos de hegemonía con la China Comunista que pretende copiar.



   
De Suiza a China

Susana Seleme Antelo





Largo y complejo trayecto ese -de Suiza a China- desde la ideología, la política, la economía y sus respectivas realidades sociales. ¿A qué obedece ponerlo hoy sobre el tapete? Pues hace más de nueve años, el recién electo presidente Evo Morales, anunció que Bolivia sería como Suiza. Quizás pensaba que siendo ambos países mediterráneos, ese futuro deseado era posible. ¿Sabría entonces que Suiza es un país multilingüe, con tres idiomas oficiales, además del romanche, dialecto que proviene del latín? ¿Habrá sabido que Suiza cuenta con un sistema federal democrático, de economía liberal, que respeta la división de poderes y que tiene un alto nivel de vida, sobre la base de la educación y el conocimiento, además de tener amplia cobertura en salud, alta productividad, capacidad innovadora y tecnológica, empleos estables, libertad individual, sólida conexión con mercados externos y excelente infraestructura, entre otras ventajas?

Ahora, olvidada Suiza, reaparece China. No obstante, así como le rondaba la próspera Suiza, también China seducía a Morales. No en vano cuando asumió la presidencia de la entonces República de Bolivia -enero de 2006- afirmó que “no estamos de visita, ni estamos de inquilinos, llegamos para quedarnos…”. Ahora agrega que va a “gobernar para toda la vida”, como en China, subraya. Allí, sus líderes y dirigentes ejercen la dominación política, tal como desea el ‘Vice’ García Linera: como “espacio curvo político unipolar… que no tiene contrapeso y todo gira alrededor de él”, en clave de “geometría euclidiana primitiva” afirma.

Ambas posiciones político-ideológicas rematan en la célebre frase de Morales: “Cuando los abogados me dicen es ilegal, yo le meto nomás y les digo métanle nomás y después lo legalizan, para eso han estudiado”. Así abolieron la democracia representativa, pues en vez de diálogos y acuerdos políticos en el Congreso y sus delegados, se impuso la antipolítica. Es decir, aquella que no rompe necesariamente el orden constitucional del que proviene, se arropa en el terreno de la democracia e ingresa en los procesos electorales de la mano de un líder carismático. Como Evo Morales, Bolivia, de práctica sindicalista, no obrera, sino líder de los campesinos que cultivan hoja de coca, materia prima de la cocaína. La antipolítica encubre solapadamente dictaduras de poderes fácticos, convertidos en muchedumbre corporativa. Son las “masas de acoso”, como explica Elías Canetti, aquí cocaleros, transportistas, gremiales, contrabandistas y afines informales, algunos como única estrategia de sobrevivencia, pero que oscilan entre la ilegalidad y el delito. Sus intereses corporativos particulares, se arropan en la vista gorda del poder político centralista, que vive en acecho a sus presas, vale decir los políticos de oposición.

Esas flagrantes ausencias explican la naturaleza dictatorial de Morales, contradictoria como todo fenómeno autoritario-populista-corporativo, arropado en movimientos sociales, que desplazaron el carácter de clase que definía a las izquierdas de antaño con sesgos estalinistas no pocas de ellas. Todas, en la teoría y en la práctica, sin contrapeso ni equilibro de poderes y en desmedro de la libertad e igualdad políticas y de la democracia. 


Triibunal Internacional de la Haya para que Chile acceda a la solicitud.

En resumen, y ya en tiempos de “vacas flacas” económicamente, pues concluyó la década de oro de los precios del gas y los minerales, ¿quiere Morales una China boliviana? Como apunta Fernando Mires, “Bajo la protección del Estado ‘comunista’ han aparecido en China magnates a quienes son otorgadas facilidades para su enriquecimiento pero bajo la condición de no cuestionar jamás a la clase dominante organizada en el Partido… en nombre del socialismo, ha sido creado un capitalismo perfecto. Un capitalismo sin derechos humanos, sin movimientos sociales y sin huelgas. No extraña así que muchos tecnócratas occidentales se sientan fascinados por el modelo chino. El socialismo chino no es el paraíso de los trabajadores pero sí es, o ha llegado a ser, el de los capitalistas”.

No es esa la Bolivia que queremos. Seguimos queriendo la nunca perdida utopía de igualdad y libertad, de ética y moral públicas para un sistema político y jurídico renovados, de servicio a la ciudadanía, y no la prostitución del poder por el poder.

jueves, 4 de junio de 2015

mucha atención al texto de Karen Arauz que retoma el tema de "la violencia institucionalizada". es que prestamos oídos sordos a las señales de alarma que se lanzan, se refiere por ej., a las hordas de militantes del MAS, que en El Alto, simplemente no les da la gana de aceptar "el principio de autoridad". una guerra virtual, intolerable, violencia de calle, de escuela de hogar...es que "es la decadencia fruto de la corrupción moral, la desmesura que hace pensar en el Nerón que incendió Roma que se le escapaba de las manos.


VIOLENCIA INSTITUCIONALIZADA

La ciudadanía se ha convertido en una fuente de periodismo alternativo que coadyuva a los medios formales de información probablemente gracias a la inmediatez de las  redes sociales que irrumpen en el ámbito noticioso creando una conciencia social que pone acento en temas de interés corriente. La gente común, está interesada en los acontecimientos comunes que hacen a su vida y que les afecta directamente. Los indicadores macro de las finanzas del estado, no es determinante porque no considera que incide en el rendimiento de su salario mensual. El drama que viven miles de personas en los mares entre África y Europa, la locura en Iraq e Irán con los fundamentalistas islámicos, es una realidad con la que se puede vivir, que impresiona, pero no afecta en lo personal.

Lo que toca profundamente, es la realidad de lo que sucede en su barrio, en su ciudad, en su país y  algo que sí está afectando hondamente a la sociedad, es la proliferación de los hechos de violencia que golpea día a día, sobre todo a mujeres y niños. La inseguridad cala intensamente y múltiples formas de violencia,  le ha quitado a nuestra bucólica manera de pasar el tiempo libre, la tranquilidad que nunca conocerán las nuevas generaciones.

La Defensoría del Pueblo ha hecho públicos estudios especializados en sentido que el 83% de los niños en Bolivia sufren de algún grado de violencia. Más de ochenta niños por cada cien. Y si de violencia sexual se trata, sólo el 0.2 % recibe asistencia psicológica de apoyo. El 77% de las agresiones son perpetradas en el entorno familiar. ¿Qué papel juega en esta iniquidad, por ejemplo, los índices de alcoholismo que no sólo engendran violencia física y psicológica? Los niños sufren abandono por el consumo de alcohol o drogas de los padres y son librados a su suerte  además de ser castigados por doble partida al ser testigos de constantes actos de violencia  en su entorno familiar.

¿Cuándo vamos -como comunidad-  a enfrentar el tema del alcoholismo como una de las principales causas de la generalización de estas atrocidades? So pretexto de preservar las manifestaciones culturales de nuestro folclore, somos absolutamente permisivos en cuanto festival se realiza y nadie se detiene a pensar en el infierno que se desatará en las horas siguientes. Cuarenta y ocho después de las festividades, se observa con verdadero espanto, el estado en el que transitan por las calles, hombres y mujeres olvidando -en el mejor de los casos- que hay niños que presencian el intolerable espectáculo si es que no pasan a ser las víctimas principales como parte de la pesadilla de la inconsciencia del alcohol. Innumerables  casos merecen la benevolencia de la justicia por que los vejámenes han sido inferidos "bajo la influencia del alcohol" como un atenuante. Si éste no es el principio de la destrucción de una sociedad, es imposible imaginar qué más puede ser.

A estas horas, la violencia campea por ejemplo en la ciudad de El Alto, por acciones de los denominadas Juntan Vecinales, que no son más que hordas de militantes del MAS que se resisten a aceptar que la administración edilicia ha cambiado de mano.  Se observa en la televisión, niños asustados, impotentes, acorralados entre el maltrato de los transportistas, los químicos de la policía y las piedras de sus vecinos. Es un estado de guerra virtual y constante por acción de desadaptados que han convertido a la Ciudad de El Alto, en una de las urbes más inseguras y violentas del país. El daño que vivir esta situación causa en la psiquis infantil es inmensurable. Violencia en la calle, violencia en la escuela, violencia en el hogar.

Y el círculo vicioso se extiende y lacera. El 87% de la mujeres sufren algún tipo de violencia. Noventa mujeres de cada cien. ¿En qué estamos pensando?  Esta monstruosidad de cifras son tan chocantes que parecen irreales. La superficialidad con la que se encaran estos temas, dice mucho de cómo no sólo las erráticas políticas de Estado, que se reducen a enunciados y medidas que no se cristalizan, sino al abandono de principios que está carcomiendo la base misma de nuestra sociedad.

Pero es criminal que las señales como síntomas de que la violencia puede llegar a extremos, sigan siendo ignoradas.

Varios artículos de la importante Ley 348 contra la violencia de género, deja muy claro que también  es violencia, -de modo encubierta o simbólica-,  mensajes, valores, signos e imposiciones sociales o económicas. Expresiones verbales o escritas de ofensa, insulto, difamación sea pública o privada que  desacredite a la mujer. O cualquier acción que cause daño psicológico o que le genere perjuicio en su patrimonio, en su economía o en su fuente laboral. Y los niños, frecuentemente víctimas colaterales, siempre al medio.

La decadencia que estamos viviendo como país, es una consecuencia también de la corrupción moral de los que sólo están interesados en lucrar con el poder. La desmesura en la conducción del Estado,  hace pensar en ese Nerón que prefirió incendiar Roma antes de asumir su responsabilidad.

Karen Arauz