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lunes, 27 de febrero de 2017

habiendo cooperado con Morales, el autor Gonzalo Lema, fue presidente de la Corte Electoral con limpieza y coraje, ahora es crítico de Morales, de su Gobierno, del MAS (el instrumento de Evo) que administra la Nación al margen del Estado de Derecho y sin respeto a la CPE. qué podemos enseñar a nuestros hijos? se pregunta el escritor.

EL INSTRUMENTO ESENCIAL

No ha de llamarse democracia nuestra realidad si le dan un puntapié a su orden jurídico. Con la Ley rota en astillas y volando por los cielos, no ha de ser posible jactarse de un Estado de Derecho. Tendríamos que buscar un nombre nuevo, pero cualquiera que encontremos no nos ha de gustar ni siquiera un poquitito. Mucho menos a los gobernantes.

No acabamos de entender que el respeto a nuestro pueblo se expresa en la Ley. Todo nuestro amor hacia él, toda nuestra buena intención. Salvo díscolas excepciones, los bolivianos pensamos que la Ley ha de servirnos a plenitud para que esta Bolivia de tantos pueblos originarios, vital, única en su forma incluyente, sea sencillamente feliz. La Ley plasma el objetivo, sin dudar, pero esencialmente garantiza el derrotero. Es el camino. Fuera de él, puede pasarnos cualquier desgracia. Por ejemplo: el asalto de los bandidos.

Quizás no se terminó de asimilar que el partido de gobierno, surgido de los riñones de esta patria, se volvió numeroso, y grande, con la adhesión de la clase media. Quiero decir: los bolivianos de las ciudades. Su tamaño de gigante empequeñeció a un partido histórico otrora valioso. Enanizó a lo que llamábamos sistema de partidos y agrupaciones. Su material humano se convirtió en cuantioso y altamente valorable. Pero esa alianza vigorosa, del campo y la ciudad, fue, sin razón y menos inteligencia, fisurada. Más tarde, fracturada. En la actualidad, el presidente recaba votos en ambos espacios, es cierto, pero este partido ni siquiera da la talla en ciudades de provincias. Y menos en las capitales de departamento. Queda muy claro, entonces, que la necesaria renovación dirigencial cupular, capaz de garantizar futuro, es imposible en estas circunstancias. El candidato ha de ser, fuerza es decirlo, siempre el mismo.

¿Qué es lo que vivimos ahora? Un partido que se mira el ombligo sin solazarse. Más bien: con angustia y desesperación. La clase media le parece un enorme barco que se despegó de su puerto rumbo a otro puerto. En todo este proceso, la inteligencia sólo pudo reclutar a blanquitos dispuestos, con decisión visible y bochornosa, a levantar por la cabeza el puño izquierdo. A esa inteligencia no le ha importado analizar tanto antecedente de cada uno de los reclutados ni las consecuencias de tanto cinismo. Pronto se escuchó, para mal de sus pesares, la sirena del barco buscando otro horizonte. No se puede construir procesos ciertos con sinvergüenzura. El primer cambio que se requiere es siempre ético. Buena conducta. Coherencia integral. Aquella gente que sueña con la maniobra, en el oficialismo y oposición, es siempre la culpable de nuestra frustración nacional.
Pero la Ley rige para todos. El político boliviano tiene que buscar el respeto a su persona por el debido respeto a este instrumento de liberación y progreso. Y más aún cuando la Ley fue votada. ¿Cómo respaldar a quien no la respeta? La incertidumbre, la greda mojada, la mina emboscada, no sirven para caminar en pos de la felicidad. Del bienestar social.

Me causa estupor no comprender al prójimo. A cualquiera de tantos. Y respecto a este tema, el respeto a la Ley Constitucional, elaborada como nunca en asamblea constituyente, votada por la ciudadanía, encontré a un escritor iracundo defendiendo “esta época de revolución” aún a costa de la Ley de la revolución. A su juicio, exaltado, obnubilado y acomodaticio, es posible cambiarla las veces que haga falta. Seguramente para favorecerse siempre. Pero ha pasado el tiempo desde esa anécdota y más bien me siento sólidamente convencido de que los bolivianos buscamos la estabilidad de la Ley con justicia social. Ése es nuestro objetivo. No tenemos como fin todo lo contrario: el deterioro. El irrespeto. Menos la decadencia. Los valores de la convivencia siguen siendo los mismos. Con esa esperanza se constituye la Ley. Y ahora se la vota.

Quienes tienen a cargo las sensibles decisiones políticas que hacen a nuestro futuro deberían pensar con generosidad patriótica. No partidaria. Y, menos aún, personal. Queremos un país transparente, limpísimo, que nos enorgullezca a pesar de tanta carencia. Con gobernantes que a su paso, por muy fugaz que sea, demuestren un nítido y contundente respeto a la Ley. A la Ley que juraron respetar.
A nuestros hijos debemos enseñarles a respetar la Ley.

jueves, 23 de febrero de 2017

4 puntos básico en la crítica de Iván Arias. El Fondo Indígena, descuentos a funcionarios y otras obligaciones, el irrespeto a la CPE, y el poder más y más determinante de las redes sociales por la opción del NO con más de 260 mil seguidores. Iván se suscribe como Ciudadano de la República de Bolivia y es aceptado en todos los círculos mediáticos y políticos.

"Vamos a Andar” es una bella trova de Silvio Rodríguez con la que miles y miles de bolivianos, y bolivianas saldremos este martes 21 de febrero a festejar la victoria del año pasado, en la que le dijimos No al intento de eternizarse en el poder. ¿Por qué el 21F de 2016 Bolivia dijo no?  Recordemos algunos elementos que dieron la victoria. 
 
1. La corrupción del Gobierno fue la desgracia del Sí e impulsó a la victoria del No. El desgaste del Gobierno, después de 10 años de poder total, empezó, como es natural, a desnudar sus falencias no sólo de gestión, sino de corrupción. Y éste es un mal que el masismo va a  cargar y  está minando en su credibilidad y propuesta de cambio. El MAS ya no es futuro, sino mucho más parecido y peor que el pasado. Donde se toca salta la corrupción y esto les quita valor moral. El descarado y arbitrario manejo del Fondioc, denunciado e impulsado por el diputado indígena Rafael Quispe, fue la punta del iceberg con la que la ciudadanía se empezó a preguntar: "¿si ahí se han robado tanta plata, cómo será en otros lugares?”.  Y, sin que se tenga que esperar mucho, aparecieron varios otros casos, como el del lago Poopó o el de las barcazas chinas. 
 
2. La campaña ciudadana resistió la propaganda abrumadora del Gobierno. Miles y millones de dólares invertidos para convencernos de que el Sí  era lo mejor no lograron su objetivo. El uso y abuso del poder en vez de generar simpatía, generó rechazo ciudadano. Entre los propios funcionarios públicos había rabia contenida, porque no sólo les descuentan el 10% de su salario cada mes, sino que, además, para el referendo del 21F les obligaron a dar cuotas para poleras, les exigieron salir a pintar paredes y a marchar como zombis en favor del Sí. El Gobierno invirtió millones de dólares en propaganda y consiguió centavos de retorno. En este sentido, la campaña ciudadana fue heroica y se impuso a las estructuras del poder controlados por un solo partido.
 
 3. Mensaje coordinado y ajustado. Si bien a un principio los que optaron por el No tenían un discurso disperso y confuso, poco a poco se fueron alineando en un solo mensaje y acción. Si al principio algunos pedían el apego a la CPE, otros la renuncia de Evo o el revocatorio, la acción incesante de reuniones de diálogo entre las plataformas y las orientaciones, a través de los medios de comunicación y las redes sociales, por parte de los voceros y de los opinólogos, ayudó a que se vaya separando la paja de la espiga y, de esta manera, afinando el mensaje y objetivo del 21: "no es elección   presidencial, sólo se pide que se respete la CPE, que no se la modifique para beneficiar a dos personas y porque el poder absoluto corrompe”. En cuanto a la acción, todos consensuaron que la misma no debía ser confrontacional y que debía ser alegre y creativa. Y así fue. 
 
4. Redes sociales. La apropiación, uso inteligente y masivo de las redes sociales por parte de la opción del No permitió crear una comunidad de más de 260 mil seguidores que supieron reaccionar al toque ante cualquier tema que tuviera que ver a favor del No y en contra del Sí.
 
 Desde su derrota, el Gobierno se empecinó en desconocer la victoria del No y se aferra a violar la CPE. Esta ceguera política por parte del régimen lo aleja cada vez más del pueblo y lo deslegitima interna como externamente. El Gobierno en su miopía no sólo pone en peligro su legitimidad interna, sino también nacional en relación con  nuestra demande en La Haya. Como muy bien hace notar Jorge Marquez, el  presidente Evo, vía Twitter, dio a conocer su gran apego por las "instituciones liberal-democráticas” y lanzó una muy dura crítica a la institucionalidad chilena. Morales escribió: "Vivir en democracia, en el siglo XXI, No es gobernar con la Constitución de Augusto Pinochet”. Obviamente, la respuesta por el mismo medio no se dejó esperar y fue José Miguel Insulza, precandidato presidencial y exsecretario general de la OEA, quien respondió: "Presidente Morales la amistad entre chilenos y bolivianos no se construye con agresiones. Y cuidado con sus críticas: si usted cambia su Constitución para volver a reelegirse, podría gobernar más años de los que duró la dictadura de Pinochet”. 
 
Las condiciones están dadas para poner sobre la mesa del debate la ética revolucionaria y vanguardista del denominado "proceso de cambio”. Augusto Pinochet y Evo Morales Ayma perdieron por el voto la opción de quedarse gobernando y quedarse en el poder. El primero al haber perdido en el "plebiscito nacional de Chile de 1988” y el segundo un referendo vinculante para modificar la Constitución, el año 2016. 
 
Pinochet aceptó los resultados; en cambio, Morales  intenta encontrar salidas para seguir gobernando. ¿A dónde va el denominado "proceso de cambio”? ¿Respetará la voluntad ciudadana en las urnas? Con fe y amor, este martes vamos, salga de su zona de confort y súmese a este festejo, vamos a andar.

Ivan Arias Durán es ciudadano de la República de Bolivia.

miércoles, 22 de febrero de 2017

sociólogo que es el autor comprueba que de todos los incidentes en los 11 años de Evo, ninguno impactó como "El Caso Zapata" por la mentira que significó una gran burla a toda la Nación. cada ciudadano sintió, siente que se le engaña, que se le miente y ello es intolerable, la mentira de la Zapata (toda la secuela pertinente) no pudo reponer la verdad ni destruir la duda. lo de "cara conocida" pasará a la historia junto al presidente más mentiroso de todos.

En los 11 años de gobierno se produjeron acontecimientos que hubieran puesto en crisis a cualquier otro régimen,  Chaparina y el Hotel América por ejemplo, develados como crímenes de lesa humanidad. La diferencia de éstos estriba en que asientan en la materialidad de las cosas del mundo, son episodios que aunque se tiñan de sangre y hablan de las acciones más detestables, como el crimen, el asesinato, la violencia etcétera, se inscriben en la cotidianidad. La mentira, en cambio, afecta nuestras percepciones sobre el mundo que nos rodea, penetra unidireccionalmente en la sensibilidad humana, en el reducto donde todos todavía creemos en las buenas acciones y las buenas personas, y los hombres honestos y los mandatarios patriotas.

Si la mentira se produce en la esfera de la vida privada sus consecuencias no trastocan el orden social, pero la mentira política posee el atributo, peligroso por cierto, de afectar lo que la gente de a pie percibe como su propio hábitat, su esfera de confort. Probablemente por ello, el "caso Zapata” sea el mayor problema que tiene que enfrentar un régimen en el que los acontecimientos traumáticos y las actitudes de poder negativas sobrepasan con creces los aciertos, y los resultados objetivamente positivos desde la percepción ciudadana.

Desde Kant hasta el último de los pensadores serios de la modernidad, el acuerdo es común: no es posible vivir sin la mentira. Vivimos un mundo en que mentir es una condición de supervivencia, particularmente en el ámbito político. La diferencia estriba en que hay mentiras que restituyen la verdad y hay mentiras que la eliminan de gajo, imponen la nueva versión y se la metaboliza como evidente, cierta, convincente. 

El éxito del mentiroso pasa, en consecuencia, por el efecto logrado. En el caso Zapata se ha producido una mutación de la norma: no logró restituir  la verdad y tampoco destruir la duda.
 
Todo ha quedado en el limbo de una angustiosa espera, en la que la gente común prefiere pensar que el Presidente y sus acólitos mintieron; mientras que los afines al régimen prefieren pensar que están a punto de convencer a la sociedad civil de lo contrario. En la evolución del escándalo, sin embargo, cada intento por mitigar sus efectos  se volcó en contra de todos sus argumentos, al punto que si aseguraban decir la verdad, todo el mundo entendía que estaban mintiendo. Técnicamente hablando, el mentado caso y la atractiva señora crearon un círculo de fuego en torno al Mandatario, terrible círculo en que cada intento de solución avivaba la llama.

El efecto final es, sin duda, devastador: al presidente Morales se lo recordará más por el mentado caso y sus connotaciones semánticas (como la ya célebre frase "cara conocida”), que por cualquier otro acierto de su gobierno. No sólo porque el escándalo se inscribe en el glamour de los tiempos modernos, sino porque ha mellado la subjetividad de los ciudadanos, ha traicionado la buena fe que habita las profundidades de los hombres lejos del poder.

La situación adquiere contornos dramáticos, no sólo porque pone en duda las cualidades del Presidente, sino porque las cosas se dieron en el peor momento que enfrenta todo régimen de larga data, en el momento en que los juicios ya no pasan por la materialidad de las acciones, sino por la carga ética y moral que las avalan.

Renzo Abruzzese es sociólogo.

sábado, 18 de febrero de 2017

Rojas como docente puntualiza aspectos vitales del 21F, lo hace con la calidad de un periodista testigo de tan importante fecha y pide a Evo asumir su derrota, dejar de lado la arbitrariedad y el atropello y pensar solo en el Bien Común.

El 21 de febrero resulta ser un día histórico para un poco más de la mitad de los electores que no estamos de acuerdo con la modificación del Artículo 168 de la Constitución Política del Estado CPE) que permita la reelección del Presidente y del Vicepresidente del Estado Plurinacional, porque la democracia exige respeto a la norma, la alternancia y renovación de las autoridades, como ocurre en los ayllus y comunidades originario-campesinas del país.

Resultará también histórico porque los perdedores —oficialismo y movimientos sociales afines al Gobierno— convocan a una marcha de desagravio y piden que el 21 de febrero se declare como el Día de la Mentira, justificando que la derrota ocurrió por una serie de falsedades en la que se encuentra involucrado del Presidente y el entorno que gobierna el país y que no han sido aclarados ni desmentidos con la solvencia moral y ética que espera el pueblo. Tal parece que estas acciones buscan amedrentar a la gente que quiere expresar su rabia y descontento en diferentes actividades organizadas para reivindicar el voto del soberano.

El 21 de febrero marca una diferencia para los ciudadanos, que asumimos conciencia de la necesidad de respetar la Constitución y que independientemente de lo que puedan hacer los partidos de la oposición, surgen voces discordantes para decirle al Gobierno que va perdiendo apoyo y credibilidad en los sectores de la sociedad y en su propio entorno, por las acciones evidentes de corrupción, arrogancia, autoritarismo y desesperación por querer perpetuarse indefinidamente en el poder.

El 21 de febrero marca también la diferencia en el Tribunal Supremo Electoral, que encabezado por Kathia Uriona, su presidenta, supo hacer prevalecer la institucionalidad recuperando la confianza y la credibilidad de la población por el manejo transparente y oportuno de los resultados del referendo, además de las muestras de independencia en la gestión y administración del Tribunal y que ojalá siga en la misma perspectiva a futuro.
El 21 de febrero es un día histórico porque los bolivianos nos manifestamos por el NO, ante el uso de bienes públicos del Estado en una campaña millonaria usando vehículos, movilizando funcionarios públicos para ese fin, pagando propaganda en los medios de comunicación, repartiendo poleras y baratijas para persuadir, convencer y direccionar el voto por el SÍ. Una serie de hechos registrados en los medios de comunicación que no deja duda al respecto.
El 21 de febrero será también recordado porque la ciudadanía apeló al uso de las redes sociales, para contrarrestar la acción gubernamental que descaradamente utilizó bienes y recursos del erario nacional para propaganda política. Presidente y Vicepresidente en permanente viaje para inaugurar obras, usurpando funciones de los Alcaldes y Gobernadores en el afán de persuadir y lograr el apoyo del electorado que finalmente le dijo NO a la modificación de la Constitución Política del Estado.
El 21 de febrero finalmente —a un año de referendo donde el 51,70 por ciento dijo No a la reelección— será otro hito histórico, porque los bolivianos participarán saldrán a las calles para ratificar el No y pedir que el Gobierno respete la Constitución Política del Estado y debe hacerlo independientemente de los partidos políticos de la oposición, será la ciudadanía que se organiza para hacer prevalecer su voto y que se respete la democracia.

Que el Gobierno asuma la derrota, deje de lado la arbitrariedad, el atropello a la democracia y a la CPE, sólo para beneficiar intereses de grupo o de partido político y no pensar en el bien común de toda la sociedad boliviana.
 
El autor es periodista y docente universitario

miércoles, 15 de febrero de 2017

muy superado el pensamiento de Karen Arauz ahora nos introduce con Trump y su controvertida forma de ser, que está preocupando a los propios estadounidenses y luego al discurso del VICE que será famoso por muchas causas "su sinceramiento" y su declaración de "comunista subversivo", uy...uy vamos al texto. Gracias Karen.


DE INESTABLES Y CONFESIONES

Dura la carta que treinta psicólogos y psiquiatras norteamericanos han publicado para alertar sobre las inconsistencias del Presidente Trump quien -según su estudiado diagnóstico- sufre una  "grave inestabilidad emocional". Consideran  que puede ser un verdadero peligro no sólo para su país, sino para el mundo entero. Por ciertas similitudes, se hace inevitable que se nos proyecte en la mente, alarmas luminosas, como esas esferas hechas de pedacitos de espejos.  

..."los discursos y las acciones del Sr. Trump, demuestran una incapacidad para tolerar opiniones diferentes a las suyas, lo que lo lleva a reacciones de rabia" ..."sus palabras y conductas sugieren una profunda incapacidad para sentir empatía. Los individuos con estos rasgos, distorsionan la realidad para adaptarla a su estado psicológico, atacando hechos pero más, a quienes los transmiten"   Matar al mensajero es un escape que nos es familiar.  La prensa, las redes sociales,  y la atribución a la oposición  de unos poderes extraordinarios, es mejor que hacer autocrítica, reconocer errores y finalmente, hacerse responsables de la debacle.

Las palabras del vice súbitamente confesionales,  de relevancia inusitada, marca un momento de inflexión en las depauperadas aspiraciones del gobierno de ser aclamados como los elegidos del pueblo en el camino de la transformación y la salvación per saecula seculorum.  Es indudable que el coeficiente intelectual o la experiencia de García Linera, es ligeramente superior a otros declarantes, quienes como en el caso del ex canciller, en su frustración de ver como se han remojado los cimientos de la monolítica pirámide imperecedera, recurre a una provocación que solo atemoriza a unos cuantos.  Choquehuanca, atina apenas a ensayar una premonición bíblica,  sobre que sin  Evo Morales en el poder, correrá un río de sangre.

Los  exabruptos que se lanzan como globos de helio hacia la estratósfera, en el fondo, no hacen más que confirmar los que es inocultable. La cierta mística que se creó alrededor de la romántica figura del presidente indígena, ha desaparecido. Sus adeptos se han reducido a un grupo de los que  han sido constantes invitados de la fanfarria del poder, o de los que tienen algún pecadillo inconfesable,  hasta de los que saben que si hay algo a lo que no pueden renunciar, es a la impunidad. Es lógico que los que metieron la mano en la lata   o se adjudicaron obras a la mala,  sepan que la alternancia en la administración, los descubrirá y serán interpelados sin miramientos.

El vice presidente comienza esta etapa de sinceramiento, tirando el fardo del referéndum para cambiar el 168, aceptando que fue una aventura empujada por el entusiasmo de algunos movimientos sociales, que necesitaban tranquilidad para poder continuar con su disfrute.  Por eso no le quitaron el trasero a la jeringa. Al fin que eso tampoco le molestaba a la dirigencia del MAS menos a los propios gobernantes. Tener un contrato extendido, con todas las facilidades de disponer de un bien a tu regalado antojo, es muy tentador. Una cosa es tener que devolver una casa en dos años y otra, tener la seguridad que nadie te molestará por un período largo o mejor aún, indefinidamente.

"Conspirador" tiene algunos sinónimos como "calculador; intrigante; subversivo y traidor". Vaya. No podemos saber a cuál de sus acepciones se refiere García Linera para autodefinirse, aunque todas, se acercan bastante a la imagen que el país tiene de él. Ha confesado también, que es "guerrillero y comunista". Ahí surge la certeza de su verdadera capacidad de maniobra. Un guerrillero comunista, se pasa por el forro la democracia. Excepto, para valerse de sus mecanismos como un medio de llegar al poder y usar el voto ciudadano para el logro de sus propios fines. De todos modos, todas estas descripciones que hace de sí mismo, es una aproximación a que la derrota democrática de todos modos, no sería de su incumbencia. Y eso tiene aroma a curarse en salud.

Hace unos meses, ante la obsesiva insistencia de una nueva postulación,  expresé que dan ganas de que se les acepte el reto que hoy usan de muletilla:  "la oposición le teme a las urnas, por eso se niegan a una nueva elección". Sabemos que un nuevo referéndum, sería una derrota mucho más contundente que la del 21 F. Sin culebrones lacrimógenos de por medio. Sus otras tres opciones, - también ajenas a la CPE-, significaría la desaparición de sus aspiraciones dinásticas. La venganza que se están cobrando por adelantado, es un boomerang implacable.

 Las posturas ideológicas se están desenmascarando. Pronto, el nuevo rumbo que marcará el futuro, provocará un éxodo de roedores que han estado mordisqueando las bases donde se asienta nuestra democracia. Pareciera que los desafíos delincuenciales de cierta socapada dirigencia y la judicialización de todo lo que resulta incómodo, ya no es suficiente. El accionar del oficialismo en esta década los volvía predecibles. Ahora, en virtud a la inseguridad y desconfianza entre los mismos cófrades, solo Dios sabe.

Karen Arauz

 

martes, 14 de febrero de 2017

Carlos Sánchez muestra cómo el modelo electoral Socialismo XXI, está disenado para elecciones ganadoras, a sabiendas que "los socialistas ganan" porque dejan de ser libres, justas y basadas en el sufragio universal, así muestra "el juego maquiabélico de muertos que votan, o convalidación de votos nulos, blancos...veamos


 El modelo electoral del SSXXI, aplicado en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, está diseñado para que haya elecciones, haya votación pero siempre gane el oficialismo. El margen de triunfo de la oposición debe ser muy grande para neutralizar el fraude oficialista como sucedió en las elecciones 2015 para la Asamblea de Venezuela o en el referéndum del 21F en Bolivia. Enfrentamos la coartada con la que las dictaduras nacidas del proyecto castro-chavista en la región, se presentan como democracias alegando que el pueblo vota, cuando en realidad le quitan al proceso electoral las características de ser transparentes, “libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo”, como manda el Art. 3 de la Carta Democrática Interamericana.

En las elecciones del 19F los electores ecuatorianos recibirán 5 papeletas para elegir presidente y vicepresidente de la República, asambleístas nacionales, legisladores provinciales, parlamentarios andinos y la quinta de consulta sobre los paraísos fiscales. La lucha está centrada en la elección de presidente y vicepresidente, por eso el “fraude institucionalizado para simular democracia” abarca como mínimo: el control de los órganos electorales y judiciales cuyos personeros responden al régimen; el cambio la organización territorial electoral a favor del oficialismo; la modificación del porcentaje para ser elegido, pues ahora para ganar en la primera vuelta solo se necesita el 40% de “votos válidos” con ventaja del 10% sobre el segundo; la manipulación de inscripción ciudadana, al extremo que sobre una población de poco más 16 millones de ecuatorianos hay 12,4 millones de votantes registrados, lo que representa que en Ecuador supuestamente votan más del 78% de los habitantes!!; la inhabilitación de candidatos como Villavicencio y otros; la utilización de todo el aparato del estado a favor de la candidatura oficialista con Correa como jefe de campaña; la utilización de medios de comunicación y espacios del gobierno para campaña oficialista en desventaja para los opositores; el cohecho y la prebenda electorales operados desde el gobierno…

Existen denuncias de que más de un millón de muertos están inscritos y que podrían participar para ayudar al régimen, porque el indicador más grave es el sistema de cómputo de los votos válidos, nulos y blancos. El Universo ha publicado la opinión de Germán Rojas, experto en matemática electoral, quien plantea que en caso de que el 20% de los votantes anule o deje en blanco, un binomio presidencial puede ser escogido en primera vuelta si alcanza el 32% de los votos totales (incluyendo los nulos y blancos) y si quien le sigue tiene menos del 24%. Así “ni siquiera la tercera parte de los electores ya elegiría a un presidente, porque en vez de que la mayoría absoluta sea en función del total de votos, se la calcula del total de lo que se conoce como votos válidos”. El sistema electoral con el gran número de inscritos para votar, estaría arreglado para que el oficialismo con solo el 32% de votos “elija fraudulentamente” a Lenin Moreno y Jorge Glas en la primera vuelta.
Así resumido el fraude, el tema de la corrupción es de escándalo. Entre otros casos, el denominado “lava jato”, o sea la corrupción creada por el Foro de Sao Paolo a partir de los gobiernos del Partido de los Trabajadores de Lula y Rousseff en Brasil y expandido por toda la región, incrimina directamente a Rafael Correa y su gobierno porque el Departamento de Justicia de EEUU ha revelado que 35.5 millones de dólares fueron entregados por Odebercht como sobornos en Ecuador.
Correa ha reaccionado pidiendo “beneficio de inventario” (¡!??) e implementando acciones de estado –fiscal oficialista de por medio- para evitar que se conozcan los nombres de las personas que recibieron o intervinieron en los sobornos, logrando –hasta ahora con éxito- que no aparezcan ni se confirmen nombres de su entorno, el suyo ¿o como señalan las redes sociales, el de su candidatos a la presidencia y vice presidencia? En este caso Correa está señalado por lo menos como encubridor y parece que “el que tapa otorga”.

Otros escándalos de corrupción como el caso Petroecuador con denuncias de su ex presidente Capaya contra su propio gobierno y concretamente contra el candidato Jorge Glas, como lo ha registrado el Miami Herald y otros medios, hacen urgente la necesidad de que la formula oficialista gane las elecciones del 19F en primera vuelta, objetivo que solo pueden conseguir con fraude. La necesidad de Rafael Correa de imponer el triunfo de Lenin Moreno-Jorge Glas, tal vez se está viendo acrecentada ante su miedo de seguir los pasos del ex presidente del Perú Alejandro Toledo ahora acusado por la corrupción Odeberecht, con orden de prisión y recompensa en dólares por su captura.

En la segunda vuelta los candidatos oficialistas no tienen ninguna opción. Si el resultado del 19F es una segunda vuelta electoral, cualquiera sea el candidato que resulte segundo, éste se vislumbra como seguro ganador y próximo presidente de Ecuador, porque en términos reales y de acuerdo a todas las encuestas –incluso las oficialistas- el Ecuador quiere cambio y el SSXXI correista tiene a más de dos tercios de los ecuatorianos en contra por muy justificadas razones.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

jueves, 9 de febrero de 2017

Susana con brillo describe el "ego de Evo" que se va convirtiendo en una referencia del narcisismo moderno, semiendiosano por sus adulones. este texto en nivel científico debe ser conservado con primor.


Las élites “chupatetillas”

Susana Seleme Antelo


 




En cualesquiera de sus usos, ya sea en filosofía, en Derecho, psicología, política, o lingüística, una persona es un ser racional, con identidad propia, que remite al hombre o a la mujer capaces de responsabilizarse de sí mismo en una sociedad organizada. Personalidad, en cambio, es el concepto que establece las diferencias entre una persona y otra. Cada cual tiene su propia personalidad, definida como un diverso conjunto de aspectos que hacen al temperamento, carácter, rasgos, conductas, entre otras características. De ahí que el culto que se le rinde a alguien no es a la personalidad sino a la persona.
El culto a Evo Morales Ayma, no es a  las  diferentes señales buenas o malas  de su personalidad, es a su persona. Ese culto  se ha construido sobre la base de relaciones sociales jerárquicas, que imponen una  dominación real y  simbólica en detrimento de “otros”, que rechazamos su discurso, sus acciones políticas, sus imposturas y su endiosamiento insultante, como repetir que es políticamente ‘insustituible’. En el materialismo histórico, del que algunas personas del régimen se dicen tributarios,  no
existen los insustituibles, en virtud a la dialéctica que es cambio y contradicción permanentes.    
El culto a la persona de Evo Morales,  tras 11 años de “prensa y propaganda”  millonaria,  se ha convertido en un ‘habitus’, como diría Pierre Bourdieu. Es decir, una costumbre anclada en el proceso de reproducción del orden sociopolítico imperante: el llamado proceso de cambio, que ya olvidó al agónico socialismo del siglo XXI. Se trata de un ‘habitus’ aceptado y estimulado por el propio  Morales. De ahí que el  ‘Vice’, sus ministros funcionarios, militantes y la nutrida clientela política adicta a la prebenda oficialista, se han convertido en  expertos aduladores, zalameros, marrulleros,  tiralevitas, lavacara y “chupatetillas”.
Este último término no existe en el diccionario de la Real Academia Española. Pero podría considerarse una contribución que devela los entresijos de la política en la Bolivia de Morales.  En los hechos,  el sustantivo adjetivado “chupatetillas” descubre el hasta ahora velo impenetrable  del mito del ‘proceso de cambio’ y de su líder. ¿Se habrá dado cuenta de su aporte? Ha develado las verdaderas relaciones  sociales jerárquicas de la acción política, que sustituye la verdad por las apariencias, merced a la repetición interminable de estereotipos para arraigar el culto a la persona de Morales. Ese culto parte de mitos ideológicos construidos por élites que disponen del poder político, económico y cultural para conservar formas abiertas o solapadas de apropiación de las riquezas que se generan en el país –vía la corrupción- y de la conciencia de la sociedad.  Lo han hecho  a través de mitos cuidadosamente cultivados para consolidar la dominación política que les permite transformar a las y los ciudadanos en personas acríticas, mal informadas y manipulables,  con o sin  violencia explícita.
El museo de Orinoca, un pueblo de 600 habitantes  en el Altiplano, donde nació Morales
es un buen ejemplo. Lleva un nombre altisonante que nada aporta a la cultura pluri y multi de Bolivia, definida así muchos años antes de que él asumiera su primer mandato en 2006. Ese museo que costó de más de Bs. 50 millones -7 millones de dólares- luce una estatua de Morales en tamaño natural, como las de Stalin, Sadam Husein y compañía.  Otro signo del culto a su persona y otro sopapo a la ciudadanía que clama por  ítems para salud y educación de calidad en contenido e infraestructura,  sin olvidar la escasez de agua, en la ciudad de La Paz y otras.
Los “chupatetillas” que decoraron el  museo, a falta de obras de arte, instalaron una sala con camisetas con las que Morales jugó partidos de futbol siendo presidente. ¿Estará aquella con la hizo gala de su personalidad colérica y vengativa, al punto de asestarle un rodillazo en los genitales a otro jugador? No conoce el sentido del ‘juego limpio’, ni en el deporte, ni en la política, ni en las relaciones personales.
Tampoco le interesa practicarlo. De ahí que él y sus ‘chupatetillas’ insisten en desconocer el voto popular que el 21 de febrero de 2016, en histórico Referéndum, Bolivia dijo NO a su re-re-reeleción en 2019. Sería la cuarta, violando otra vez el artículo 168 de la Constitución que permite solo una reelección.
Ese NO fue la más contundente respuesta a sus intención de quedase en el poder “para toda la vida” y apropiarse de la conciencia social de Bolivia y de sus aspiraciones democráticas. Ese NO fue mucho mayor al 51 % que nos adjudicaron.  Fue la respuesta al uso y abuso del poder que carga con muertos, presos, exilados políticos y violación al Estado Democrático de Derecho.
Podrán desgañitarse vociferando de que aquel NO fue producto de la mentira.  Pero, lo concreto es que Gabriela Zapata existe y que está presa;  que la empresa china CAMCE  y sus jugosos contratos son reales, lo mismo que el “vicioso” modelo de gestión pública, como califica la Fundación Pazos Kanki la corrupción en el Fondo Indígena, vicio ya enraizado en todo el aparato del “proceso de cambio”. 
En el primer aniversario del 21 F saldremos a festejar  aquel NO. Estamos convocados por
las plataformas ciudadanas que lo hicieron posible. Saldremos  comprometidos con Bolivia, con la democracia y las libertades políticas,  sin dejarnos provocar  por los/las “chupatetillas” y los demás que rinden culto a la persona del tirano Morales.
 
 
 

 

Los Tiempos insiste con toda razón que la impunidad "proteje" a los transportistas que hacen y deshacen, someten no solo al pueblo con sus bloqueos de calles y puentes, también a la autoridad que "transa" con sus peticiones fuera de lugar para "evitar que el pueblo sufra"

El sorpresivo bloqueo de puentes y calles protagonizado en la ciudad ayer en la mañana por parte de los choferes del transporte libre, exigiendo que sean atendidas sus demandas, es una muestra más de la poca sensibilidad que tienen los dirigentes de este sector con relación a la gente y la solución parcial acordada es otra muestra más del temor y sometimiento que tienen las autoridades del Gobierno municipal para ordenar este abusivo sector.

Además, las autoridades desaprovecharon que efectivos de la Policía actuasen para levantar los bloqueos y garantizar la libre circulación, operación que no la había cumplido desde hace mucho, por las diferencias político-ideológicas entre la Alcaldía y la Gobernación.

No se trata, de ninguna manera, de desconocer el derecho que tiene este sector de presentar demandas; lo intolerable es que sus dirigentes se sientan dueños de la ciudad, al punto de provocar el cierre de los establecimientos educativos, poniendo en riesgo la seguridad de los estudiantes, el retraso en el arribo a las fuentes de trabajo o la imposibilidad de cumplir trámites. Se trata, sin duda, de perjuicios concretos de los que nadie se hace responsable. Para peor, otro sector ha anunciado que se encuentran en “vigilia”, en actitud claramente provocativa.

Como señalamos en forma insistente, debemos esforzarnos por crear una cultura de respeto al espacio público y no se puede aceptar que, por defender intereses particulares, se perjudique de semejante manera a la ciudadanía y que quienes lo hacen se beneficien de una acción judicial laxa.
El primer paso es, sin duda, que termine la impunidad…

miércoles, 8 de febrero de 2017

Rocío Estremadoiro retrata lo que en verdad es "el museo de Evo" como "el museo del Ego" y lo hace con frases lucidas, sobre todo cuando habla del LLUNKERÌO hecho carne en el Gobierno , el culto a la personalidad de un individuo que encarna la egolatría.

Por increíble que parezca, afirman que tamaña profusión de megalomanía y llunk'erío es “patrimonio de la humanidad”, “la síntesis histórica de la resistencia de los pueblos de América y el Caribe” y que conserva “un valor casi divino”

Nadie duda de que Orinoca o cualquier comunidad, pueblo, ciudad del país, merece el acceso a museos. Con la riqueza y diversidad cultural que atesoramos, podríamos contar con predios similares al asombroso Museo Nacional de Antropología en México. Asimismo, si el empecinamiento se refiere a que se construya un museo en Orinoca, pues qué interesante que se edificara un museo dedicado a las culturas ancestrales que habitaron en el lugar.

No obstante, se decidió despilfarrar 47 millones de bolivianos de los recursos públicos en una enorme infraestructura que, en su mayor parte, en lo único que educa es sobre el grado de megalomanía y borrachera de poder a la que han llegado algunas autoridades o, peor aún, respecto al nivel de llunk´erío del que son capaces los principales funcionarios de gobierno y militantes del MAS. ¿O qué otra cosa es la exhibición de objetos personales del Presidente? ¿Qué significa que se expongan las camisetas y trofeos de fútbol de Evo Morales, como si su afición particular por ese deporte tuviera algo que ver con la “historia”, la “revolución” o la “cultura”? ¿Qué implica una galería en la atestan retratos del Primer Mandatario, emulando excesos narcisistas al mejor estilo de Franco, Trujillo, Gadafi?

De acuerdo al Fondo Nacional de Inversión Productiva y Social, el objetivo del citado museo es establecer una exposición permanente que resuma tres aspectos “fundamentales” de la “historia boliviana”: la historia de los pueblos indígenas;  la vida de Morales y su relación con Orinoca; y “la vida cultural de los bolivianos” a través los regalos que recibió el Presidente, dando cuenta de la “importancia” de la figura presidencial en la “Revolución Democrática y Cultural”. Es decir, el llunk´erío hecho carne y el Gobierno tiene el descaro de reducir la historia de los pueblos indígenas bolivianos y la cultura del país al culto a la personalidad de un individuo que hoy, coyunturalmente, ejerce el uso (y abuso) del poder. Y, por increíble que parezca, afirman que tamaña profusión de megalomanía y llunk´erío es “patrimonio de la humanidad”, “la síntesis histórica de la resistencia de los pueblos de América y el Caribe” y que conserva “un valor casi divino”.

Recordemos que como “revolución” se (auto) nombraron varios procesos de la historia boliviana. La cruenta guerra civil que enfrentó a liberales y conservadores a fines del siglo XIX fue llamada “Revolución Federal”. Por otro lado, en el marco de una adecuación más precisa de lo que envuelve el término, la insurrección de abril de 1952 y la modificación de la estructura estatal que involucró, también fue denominada “Revolución Nacional”. Incluso el dictador Banzer tuvo el cinismo de tildar a su golpe de Estado en 1971 como “Revolución de Agosto”. Sin embargo, allende la abismal diferencia entre esas coyunturas, hubiera querido presenciar la reacción popular si los liberales, Paz Estenssoro o Banzer se animaban a erigir un museo en el que se exhibieran sus pilchas personales y sus hobbies a título de la “revolución” o de la “historia”.

Por último, Orinoca es una comunidad del altiplano boliviano que, al igual que otras tantas del país, está llena de carencias marcadas por la ausencia de políticas públicas que, verdaderamente, beneficien a sus habitantes. En ese sentido, ¿acaso en Orinoca, y otras poblaciones de la zona, hay escuelas equipadas, con maestros formados y comprometidos? ¿Existe acceso a un sistema de salud adecuado, suficiente y oportuno?  Entonces, ¿no son los reales “racistas” aquellos que priorizan un museo al ego en semejante contexto y creen que con ello hacen tremendo “homenaje” a ese pueblo?

lunes, 6 de febrero de 2017

no se puede entender que se gasten fortunas en obras innecesarias y superfluas, y no existan recursos para atender la dramática situación de las cárceles como la de Palmasola que siendo espacio para 800 alberga a 5,000 internos en una atmósfera de riesgo permanente que ya produjo muertos y heridos...El Deber de SC

E n agosto próximo se cumplirán cuatro años del espantoso baño de sangre registrado en la cárcel de Palmasola de esta ciudad por pugnas de poder entre facciones de internos. Las fuerzas del orden no pudieron evitar ni frenar el violento enfrentamiento que se saldó con más de una treintena de muertos. Desde entonces nada ha cambiado en Palmasola ni en otros recintos carcelarios del departamento y del país, donde el cuadro de situación es similar. La falta de un sistema carcelario adecuado, las fallas graves en la administración de justicia y una infraestructura precaria son los factores que hacen figurar al régimen penitenciario boliviano como uno de los peores del mundo. 

La sentencia que priva de libertad a un ser humano debería ser, como en todas partes, suficiente castigo por su delito. Si a eso se agrega que esa persona no puede tener ni una cama decente ni un sanitario y recibe, además, una alimentación miserable, la sanción aumenta injustamente. Es sabido, asimismo, que en Bolivia los reclusos tienen que buscar su sobrevivencia en las cárceles. Lo hacen trabajando para otros internos en labores domésticas. Otros confabulan con antisociales que están libres para, desde su lugar de reclusión, cometer acciones delictivas en el exterior del penal. 

Para colmo de males, el hacinamiento en los recintos carcelarios llega a extremos inauditos, tal como lo señala un informe descarnado de EL DEBER que constató las penurias de los privados de libertad en las celdas policiales de Warnes, Montero y Okinawa. “Los reclusos viven en condiciones infrahumanas, unos duermen apoyados en las paredes, otros en los pasillos o sillas”, refiere la nota, aportando datos del Ministerio de Gobierno que indican que, en todo el país, la población penal triplica la capacidad de los reclusorios. El hacinamiento es mayor en Santa Cruz porque la cantidad de internos se sextuplica.

En Palmasola hay cabida para 800 reclusos, pero actualmente suman más de 5.000 y la tendencia es al incremento gradual.
La construcción de cárceles modelo y la agilización de los procesos que ayude a reducir los altos porcentajes de los detenidos preventivamente son, entre muchas otras, asignaturas pendientes que deben ser encaradas por el Gobierno sin más demora para desactivar las bombas de tiempo en que se han convertido los presidios bolivianos. 

El horror vivido en Palmasola en 2013 debió haber apurado las soluciones de fondo e integrales para la grave crisis carcelaria que, por el contrario, se mantiene inmutable en el país 

domingo, 5 de febrero de 2017

Previus. complaciente Carlos Mesa da fe del porcentaje de desocupados del 4.4% que presenta el Mercado Laboral. cifra enganosa, puesto que no se puede confirmar, no toma en cuenta a los vendedores ambulantes que son una legión, ni a los empleos temporales, sin contrato y sin planilla. Mesa hace ver los factores que conjugan en la calificación del empleo, mostrarle que debería haber rigurosidad como en Europa para calificar esos porcentajes en su real significado.

De acuerdo a información oficial, el desempleo en Bolivia hoy es de 4,4 por ciento y, pese a que ha subido en los últimos dos años, es uno de los más bajos de América Latina. No sólo eso, si se compara esta cifra con la del período democrático anterior a 2006 (8,1 por ciento en 2005) se demuestra una mejora muy importante y destacable. Pero… ¿qué nos dice realmente esta cifra? Hay que tomarla como referida fundamentalmente al área urbana en el contexto de una economía dominada por la informalidad laboral.

Si asumimos que los ingresos del país han sido 11 veces superiores en la última década con relación a un período anterior equivalente, es razonable suponer que ese incremento debió traducirse en una muy significativa generación de empleos. La meta de toda sociedad, económicamente hablando, es lograr el empleo pleno y lograrlo sobre la base de que se trate de un trabajo digno, sostenible en el tiempo, vinculado a la capacidad de cada empleado con equidad de género y que garantice el acceso a salud gratuita y a una jubilación adecuada.

En Bolivia, la medición y valoración de la cantidad y calidad del empleo se enfrenta a muchas dificultades. Uno de los primeros factores tiene que ver con quién se considera como una persona empleada. La pregunta suele ser muy laxa y referida a los últimos días de actividad del encuestado. Además, no es lo mismo el relevamiento del área urbana que el del área rural. En esta última, una buena parte del empleo asalariado es estacional y otra parte es en realidad “empleo” por cuenta propia. El otro factor para entender la estructura laboral del país, sobre todo en el área urbana, es la informalidad que está en cifras próximas al 70 por ciento del total de la economía. La informalidad es de hecho un espacio opaco en el que las cifras no esclarecen gran cosa.

Sus mayores problemas tienen que ver con la precariedad, el escaso o nulo acceso a servicios de seguridad social, la inexistencia de aportes para la jubilación y el incumplimiento de las leyes laborales, sobre todo en lo referido a la edad, horas trabajadas, remuneración justa, descanso y vacaciones. Como ocurre en el ámbito fiscal, la ley y las obligaciones de su cumplimiento se aplican sólo (y no siempre) a quienes se mueven en la economía formal, lo que además contribuye a exagerar las cargas impositivas y sociales sobre los generadores de empleo propiciando un círculo vicioso del que no podemos salir.

La pregunta es si el volumen del PIB (más que triplicado en los últimos 10 años) tiene una relación directa con la creación de empleos. La respuesta es que no se ha producido número y calidad equivalentes a los requerimientos estructurales del país, especialmente con relación a los jóvenes que entran anualmente como demandantes de fuentes de trabajo. En este punto no se trata de suponer que la ecuación la resuelve un Estado empleador, sea en la burocracia, sea en su propio sector productivo, por el contrario, se espera que las condiciones de bienestar económico, incentivos directos o indirectos a la producción y a las exportaciones, propiciarán la creación de nuevas fuentes de trabajo.

En la otra punta, debería suceder también que un incremento de la calidad y el nivel de la educación garantizará mejores oportunidades para conseguir un empleo. Es decir, que más ciudadanos educados y más ciudadanos con grados de especialización profesional, recibirán a su vez más y mejores opciones de trabajo.

Pero las cifras no acompañan estas premisas. De acuerdo al Cedla, el incremento del empleo se ha dado en sectores como comercio, servicios personales, transporte y construcción. Son rubros que, en términos generales, se sujetan poco o nada a los derechos laborales que reconoce la ley. Alguno de ellos además es demasiado dependiente de ciclos de bonanza y recesión, en situaciones de dificultad tiende a convertirse en volátil. La otra realidad es que la estabilidad laboral es cada vez menor. Si en 2006 era del 60 por ciento, en 2015 fue sólo del 40 por ciento (Cedla).

A esto se suma la precariedad. De acuerdo al Observatorio Boliviano de Empleo, padecen situación de precariedad en su trabajo 86 de cada 100 personas empleadas. Lo más grave es que el desempleo afecta sobre todo a jóvenes, mujeres y personas con altos niveles educativos. Y para ratificar el efecto de la informalidad sobre el trabajo, recordemos que la OIT (2009) destacaba el hecho de que los jóvenes con empleo informal en el país sumaban nada menos que el 87,4 por ciento del total. No es probable que estas cifras hayan cambiado radicalmente en el último lustro.

Si somos rigurosos debemos aceptar que el empleo es una tarea pendiente del país que requiere de cambios estructurales, una modificación de nuestra matriz productiva y políticas públicas capaces de encarar adecuadamente el fenómeno de la informalidad.
 

sábado, 4 de febrero de 2017

Freddy se refiere al "cartel cocalero" o de los narcotraficantes que engañó al pueblo "la hoja sagrada" llamó a la coca de la que viene la cocaína, crearon "su instrumento el MAS" y ganaron con el 54%

En el referendo del 21 de febrero de 2016 el pueblo boliviano dijo NO a la re-re-re-postulación de los actuales mandatarios. El Presidente y sus seguidores, para explicar su derrota, inventaron un “cártel de la mentira” al cual atribuyeron su derrota, argumentando que dicho cártel habría engañado al pueblo al revelar la existencia de una novia presidencial favorecida con una gerencia en la empresa china Camce favorecida la empresa a su vez, con millonarios contratos del Estado, verdades que el primer mandatario reconoció y que ninguno de sus ministros, improvisados escritores de libros de amores tormentosos, pudo desmentir.

Este hecho y la demostrada capacidad mitomaníaca gubernamental me hizo reflexionar respecto a las mentiras con las que los políticos seducen a los votantes y he aquí que descubro que evidentemente hubo en Bolivia un cártel muy efectivo, que logró engañar al pueblo haciendo que éste vote masivamente a favor de su candidato. ¿Y cómo lo hizo? Espanta su sencillez y efectividad. He aquí su “modus operandi” como dirían los sagaces investigadores de nuestra policía:

1. Cuando el Gobierno de Banzer y Tuto Quiroga asumieron el plan impuesto por los norteamericanos “coca cero”; el cártel cocalero, aprovechando el profundo sentimiento antimperialista del pueblo, instaló en la opinión pública el argumento que “la coca del Chapare era la hoja sagrada que resumía nuestra cultura a la cual el imperialismo quería destruir”. Argumento falso ya que la coca del Chapare, como está demostrado y reconocido por los mismos cocaleros, va en más del 90 por ciento a la fabricación de cocaína. Sólo la coca tradicional de los Yungas de La Paz y Vandiola van al akulliko y consumo popular.

2. Posicionado el argumento coca chapareña=hoja sagrada, los cocaleros pasaron a ser “de productores de materia prima de cocaína, a grandes patriotas” defensores de nuestra esencia cultural, haciendo de su principal caudillo, un sacrificado y audaz líder antiimperialista, portador de innumerables virtudes. En consecuencia resultó nada difícil que, en las elecciones del domingo 18 de diciembre, el 54 por ciento vote por el jefe de los cocaleros y éstos pasen a ser dueños del país, poniendo al Estado a su servicio, para protección del tráfico de coca ilegal (la del Chapare).

3. Ése fue el engaño del cártel organizado por los cocaleros del Chapare junto a algunos medios de comunicación de la época y ONG, que ingenua o astutamente trabajaron con el discurso de la defensa de las raíces culturales del pueblo amenazadas por el imperialismo, entronizando sin remordimientos al régimen de los productores de coca ilegal. Algún despistado “cientista social” llegó a comparar a la Federación de Cocaleros con la Federación de Mineros, otrora gloriosa protagonista de la Revolución de 1952.

Sin embargo, como dice la frase popular: “se puede engañar a todos algún tiempo. También se puede engañar a algunos todo el tiempo. Pero no se puede engañar a todos, todo el tiempo”; y el 21 de febrero de 2016 la venda cayó de los ojos.

El pueblo ejerciendo su soberanía les ha dicho un rotundo NO y cualquier intento de desconocer dicho referendo es un delito contra la Constitución y la soberanía del pueblo.

viernes, 3 de febrero de 2017

Lupe Cajías no es la única columnista que extraña la vocación autonómica de las agrupaciones indígeno originarias, han pasado 11 años y no aparecen como resultado de un infructuoso debate de inclusión. sus observaciones patéticas no provocan confusión, sino pena.

Un precandidato al Comité Cívico Cruceño (que parece que ya no terciará para presidirlo) decía al iniciar el año que la sociedad cruceña está amordazada y daba ejemplos para sustentar su afirmación. Afirmación que motivó mi reflexión porque tiene asidero en la realidad, la sociedad está acallada, la sociedad boliviana.

Llama la atención el silencio de todos aquellos que luchaban por un proceso profundo de autonomías regionales después de los tres lustros de municipalización desde la Ley de Participación Popular (que implementó justamente un camba) y que proponían que la descentralización administrativa era insuficiente. Eran grupos incluso vociferantes, hace 18 años. Hablaron de una Agenda de Enero, pero, ¿qué opinan ahora después de 11 años del proceso de cambio, de siete años de la aprobación de la Constitución, de tres años de debates inconclusos sobre el Pacto fiscal?

Ni una queja ante el nuevo gabinete que es tan andino centralista como los asambleístas que crearon la República, además de ser como en 1825 más abogados (doctorcitos) que industriales. ¿Dónde quedaron los sectores progresistas de la Media Luna? No hay ningún beniano, ningún pandino, pese a las dificultades de sus departamentos que al parecer seguirán como el “hermosoooo futuroooo”.

No hay representantes de los empresarios agrícolas que se supone son el gremio más pujante del país. Parecen resignados a aguantar un régimen que aprueba medidas pero no políticas de desarrollo sustentable y competitivo, como hace ya 20 años delinearon personajes como José Guillermo Justiniano.
Es más. Aguantan sin decir nada cuando nombran como ministro del sector a un maestro de matemáticas que hace 10 años torturó y degolló perros en un acto cuasi vudú para que mueran violentamente los prefectos del oriente y del norte de la patria. Él es más condenado por los defensores de animales que por las víctimas simbolizadas.

Una persona que es rechazada en su propio pueblo; él mismo admitía hace poco que lo conocen como alcalde mataperros. ¿Qué hará para mejorar las producciones y exportaciones agrícolas bolivianas?

No hay en el gabinete tampoco aquellos cambas de más de 30 nacionalidades de tierras bajas que marcharon hace 30 años y que lucharon durante décadas por una Asamblea Constituyente; ni los afros. Sus organizaciones han sido ahogadas entre la persecución y el billete. Las famosas mujeres del combate volvieron al anonimato.

Ese dato le faltó a la evaluación presidencial. Igual que en 1826, los que batallaron en las bases están fuera del poder político, económico y cultural.