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sábado, 16 de abril de 2011

ocurrente es Humberto Vacaflor, lleno de imaginación y fantasía. será cierto que Evo estuvo buscando una salida por la frontera hacia Paraguay o Argentina quizá...con todo su texto da para pensar en Semana Santa!



Yo había propuesto como el mejor desenlace de la crisis creada por el gobierno del presidente Evo Morales, la salida de Yunguyo. Que el presidente siga la huella de Melgarejo, el dictador iletrado que huyó perseguido por furiosos paceños, hasta alcanzar el territorio peruano.

Pero los dioses propusieron en los últimos días una salida diferente. El presidente estaba en Yacuiba y decidió visitar Pocitos, a metros de la frontera. Fue cuando los bolivianos que no lo quieren más como presidente le cerraron el paso de regreso a Yacuiba y cerraron también la carretera hacia el aeropuerto. En ese instante, por unos pocos minutos, el presidente tuvo como única salida pedir refugio en Argentina. Pero algún descuido cometieron los bloqueadores, que el presidente pudo llegar a su avión. Tuvo que escapar de Yacuiba, casi tan de prisa como en febrero había escapado de Oruro, o como cuando salió de manera subrepticia del partido de fútbol en La Paz, o como cuando desistió a visitar Cochabamba, etcétera.

En el aeropuerto de Yacuiba, a bordo del lujoso avión, las alternativas no eran muchas. En ese momento estaban en huelga los trabajadores de AASANA y el millonario avión presidencial no podía acercarse a ningún aeropuerto de la troncal. El presidente tuvo que quedarse en territorio tarijeño, donde no es bienvenido. Debió resignarse a hacer visitas furtivas a diferentes lugares del departamento. Hizo de presidente clandestino y visitó, en esas funciones, San Lorenzo y Padcaya. Ningún presidente había llegado a esos lugares tan de madrugada, entre gallos y media noche. Tuvo que entregar obras ajenas, todas construidas por otro refugiado, éste en Paraguay, que huyó de la justicia de propiedad del presidente.

O sea que a Yunguyo se suma la salida por Pocitos. Quizá algún día, en nuestra agitada historia, se la use.

Mientras tanto, de veras, y en serio, ¿cuál es el desenlace previsible para este momento? Muchos bolivianos están haciendo esa pregunta.

En los últimos días reaparecieron algunas figuras de la política boliviana. Tres de ellos habían sido vicepresidentes antes de llegar a ser presidentes. Dos de ellos heredaron el cargo, uno por razones de duelo y otro por renuncia, y haciéndose el quedadizo.

Habían pasado de ser el “sindicato de delincuentes confesos” a ser los asesores del presidente Morales y conformar, todos ellos, el “consejo consultivo” con vista al mar. No pidieron al presidente que se disculpe por aquel agravio.

Lo que permite a los bolivianos pensar que por qué no, el desenlace podría ser cualquiera de ellos. El consejo consultivo podría ser la semilla del gobierno de transición que sea necesario. Uno nunca sabe.

Además de ese detalle burocrático, de quién sería el sucesor, el problema mayor será el de la economía, como se puede observar por el hecho de que es ella la que está a punto de despedir a Morales.

La Bolivia ilegal está provocando un aumento de los precios que la Bolivia legal no puede pagar. De nada sirve que el INE ponga paños de agua fría a las cifras de la inflación.

En el cáncer de la economía ilegal habrá quedado huérfano. Habrá que ocuparse de ese huérfano.

Los bolivianos tendrían que aprender la lección. Hay que tener cuidado cuando se elige un presidente.

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