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martes, 10 de enero de 2012

Mario Rueda se refiere a la propuesta de Samuel Doria Medina cuyo texto aún no conocemos relacionada con la Visión de país hacia el Bicentenario de Bolivia

El jefe de Unidad Nacional (UN), Samuel Doria Medina, ha puesto en circulación un documento titulado Visión de país. Contiene las bases programáticas que, en criterio de este líder político opositor, permitirían al país festejar el ya próximo Bicentenario de Bolivia con una “reconciliación nacional” que sirva de apertura a la construcción de un “país para todos”. 
En lo económico, plantea la fórmula ‘eco-desarrollista’, tan contrapuesta a ese ‘extractivismo’ tan típico del subdesarrollo. Apoya a sectores empresariales privados que sigan esa ruta, pero también a los ubicados en la economía popular. Todo, dentro de un esquema que dejando atrás la “lucha por modelos económicos” sirva de construcción de una política económica de síntesis, orientada a la consolidación de la “integración intercultural y plurilingüe de la nación boliviana”. 
En lo político, coloca el acento principal en la necesidad de afirmar la democracia, superando el ‘caudillismo’, el fraude electoral y la criminalización de la política, en un marco de respeto absoluto a los derechos humanos. 
¿Catalogación ideológica? Pues socialdemocracia más o menos ubicada en el centro, pero con leves desplazamientos hacia la izquierda o la derecha, conforme al rumbo que marque ese pragmatismo que exigen los tercos hechos y en medio de requiebros al indigenismo y multiculturalismo en boga.
Doria Medina no lo dice, pero, en realidad, su Visión de país es señalamiento de ruta programática hacia la constitución de un frente único de oposición como alternativa al Movimiento Al Socialismo (MAS) para las elecciones de 2014. Las elecciones municipales de Sucre y Quillacollo acreditaron la eficacia de tal fórmula. El MAS, que era la primera mayoría, terminó en ambos lugares derrotado por la unión opositora que patrocinara UN.
Buena, pero incompleta la implícita propuesta en la Visión de país de Doria Medina sobre un frente de unidad nacional para las presidenciales de 2014. Es que, en estos casos, lo metodológico es mucho más complicado que lo programático, espacio este último siempre abierto a coincidencias mínimas que facilitan el acuerdo. En cambio, no es tan fácil elegir al líder del frente para que se convierta en candidato presidencial de toda la oposición. Casi siempre, la negociación al respecto termina en pugilato y desbande, con retorno a la fragmentación. La vía menos costosa, entre nosotros, sería una encuesta nacional cuyos resultados, acreditando qué líder opositor goza de mayor prestigio y aceptación, sea aceptado por todas las cabezas de las parcialidades político-partidarias de la oposición.

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