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jueves, 4 de junio de 2015

mucha atención al texto de Karen Arauz que retoma el tema de "la violencia institucionalizada". es que prestamos oídos sordos a las señales de alarma que se lanzan, se refiere por ej., a las hordas de militantes del MAS, que en El Alto, simplemente no les da la gana de aceptar "el principio de autoridad". una guerra virtual, intolerable, violencia de calle, de escuela de hogar...es que "es la decadencia fruto de la corrupción moral, la desmesura que hace pensar en el Nerón que incendió Roma que se le escapaba de las manos.


VIOLENCIA INSTITUCIONALIZADA

La ciudadanía se ha convertido en una fuente de periodismo alternativo que coadyuva a los medios formales de información probablemente gracias a la inmediatez de las  redes sociales que irrumpen en el ámbito noticioso creando una conciencia social que pone acento en temas de interés corriente. La gente común, está interesada en los acontecimientos comunes que hacen a su vida y que les afecta directamente. Los indicadores macro de las finanzas del estado, no es determinante porque no considera que incide en el rendimiento de su salario mensual. El drama que viven miles de personas en los mares entre África y Europa, la locura en Iraq e Irán con los fundamentalistas islámicos, es una realidad con la que se puede vivir, que impresiona, pero no afecta en lo personal.

Lo que toca profundamente, es la realidad de lo que sucede en su barrio, en su ciudad, en su país y  algo que sí está afectando hondamente a la sociedad, es la proliferación de los hechos de violencia que golpea día a día, sobre todo a mujeres y niños. La inseguridad cala intensamente y múltiples formas de violencia,  le ha quitado a nuestra bucólica manera de pasar el tiempo libre, la tranquilidad que nunca conocerán las nuevas generaciones.

La Defensoría del Pueblo ha hecho públicos estudios especializados en sentido que el 83% de los niños en Bolivia sufren de algún grado de violencia. Más de ochenta niños por cada cien. Y si de violencia sexual se trata, sólo el 0.2 % recibe asistencia psicológica de apoyo. El 77% de las agresiones son perpetradas en el entorno familiar. ¿Qué papel juega en esta iniquidad, por ejemplo, los índices de alcoholismo que no sólo engendran violencia física y psicológica? Los niños sufren abandono por el consumo de alcohol o drogas de los padres y son librados a su suerte  además de ser castigados por doble partida al ser testigos de constantes actos de violencia  en su entorno familiar.

¿Cuándo vamos -como comunidad-  a enfrentar el tema del alcoholismo como una de las principales causas de la generalización de estas atrocidades? So pretexto de preservar las manifestaciones culturales de nuestro folclore, somos absolutamente permisivos en cuanto festival se realiza y nadie se detiene a pensar en el infierno que se desatará en las horas siguientes. Cuarenta y ocho después de las festividades, se observa con verdadero espanto, el estado en el que transitan por las calles, hombres y mujeres olvidando -en el mejor de los casos- que hay niños que presencian el intolerable espectáculo si es que no pasan a ser las víctimas principales como parte de la pesadilla de la inconsciencia del alcohol. Innumerables  casos merecen la benevolencia de la justicia por que los vejámenes han sido inferidos "bajo la influencia del alcohol" como un atenuante. Si éste no es el principio de la destrucción de una sociedad, es imposible imaginar qué más puede ser.

A estas horas, la violencia campea por ejemplo en la ciudad de El Alto, por acciones de los denominadas Juntan Vecinales, que no son más que hordas de militantes del MAS que se resisten a aceptar que la administración edilicia ha cambiado de mano.  Se observa en la televisión, niños asustados, impotentes, acorralados entre el maltrato de los transportistas, los químicos de la policía y las piedras de sus vecinos. Es un estado de guerra virtual y constante por acción de desadaptados que han convertido a la Ciudad de El Alto, en una de las urbes más inseguras y violentas del país. El daño que vivir esta situación causa en la psiquis infantil es inmensurable. Violencia en la calle, violencia en la escuela, violencia en el hogar.

Y el círculo vicioso se extiende y lacera. El 87% de la mujeres sufren algún tipo de violencia. Noventa mujeres de cada cien. ¿En qué estamos pensando?  Esta monstruosidad de cifras son tan chocantes que parecen irreales. La superficialidad con la que se encaran estos temas, dice mucho de cómo no sólo las erráticas políticas de Estado, que se reducen a enunciados y medidas que no se cristalizan, sino al abandono de principios que está carcomiendo la base misma de nuestra sociedad.

Pero es criminal que las señales como síntomas de que la violencia puede llegar a extremos, sigan siendo ignoradas.

Varios artículos de la importante Ley 348 contra la violencia de género, deja muy claro que también  es violencia, -de modo encubierta o simbólica-,  mensajes, valores, signos e imposiciones sociales o económicas. Expresiones verbales o escritas de ofensa, insulto, difamación sea pública o privada que  desacredite a la mujer. O cualquier acción que cause daño psicológico o que le genere perjuicio en su patrimonio, en su economía o en su fuente laboral. Y los niños, frecuentemente víctimas colaterales, siempre al medio.

La decadencia que estamos viviendo como país, es una consecuencia también de la corrupción moral de los que sólo están interesados en lucrar con el poder. La desmesura en la conducción del Estado,  hace pensar en ese Nerón que prefirió incendiar Roma antes de asumir su responsabilidad.

Karen Arauz










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