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miércoles, 23 de febrero de 2011

el autor ha titulado su artículo simplemente "LIBIA" aunque debería ser entre Gadaffi y Evo para entenderlo mejor

Entre Bolivia y Libia, lamentablemente existen algunas semejanzas y felizmente muchas diferencias. Libia forma parte del Islam y profesa el islamismo, Bolivia es católica y cristiana. La similitud entre culturas tan distantes se encuentra en sostener una sola fe en un único Dios, de nombres, cultos, religiones y libros constitutivos diferentes, la Biblia y el Corán. Estas diferencias últimas promueven visiones y comportamientos también diferentes en la historia y en la política.

Pero no son las diferencias y conducta frente a lo trascendente lo que nos separa, sino los modelos de gobierno y los liderazgos políticos que optaron ambas naciones y Estados en algún momento de su historia. Bolivia es un Estado con una larga tradición democrática y tiene un gobierno surgido del sufragio popular, a pesar de los periodos de gobiernos autoritarios vinculados a las fuerzas armadas. Libia tiene desde hace más de cuatro décadas un gobierno surgido de la violencia revolucionaria que instauró un régimen de carácter totalitario, que en las últimas horas y días está mostrando su ferocidad y desprecio por la vida y derechos humanos.

Gadafi se hizo con el poder en un golpe de Estado en 1969. En Bolivia, por esas épocas gobernaba René Barrientos Ortuño y se hacía presente el foco guerrillero liderado por el legendario argentino-cubano Che Guevara. El joven coronel Gadafi había crecido bajo el discurso de unidad cultural y acendrado nacionalismo árabe del egipcio Abdel Gamal Nasser y se sirvió de su carrera militar para derrocar al rey Idris. Gadafi, oficialmente acabó con la monarquía, pero ejerció el poder durante 42 años como el más caprichoso de los reyes absolutos, ayudado por la riqueza petrolera.

La peor de las semejanzas entre el país latinoamericano y el africano es el intento de una generación de bolivianos, vinculados a las organizaciones sindicales y partidos de izquierda, de intentar convertir la revolución verde y el liderazgo autoritario de Gadafi en un modelo a imitar e implantar en el país.

El 30 de agosto de 2008, la Agencia de Noticias EFE circulaba por el mundo la siguiente noticia, que refleja a esa generación de bolivianos que creyó en la revolución libia y en la violencia como partera de la historia: “El presidente de Bolivia, Evo Morales, comenzó hoy una visita de dos días a Libia, la primera de un jefe de Estado del país andino al magrebí… En declaraciones a la agencia oficial libia Jana, el Presidente boliviano explicó que había viajado a Libia anteriormente como sindicalista, pero que ‘nunca había soñado’ volver a hacerlo como jefe de Estado. ‘Quiero agradecer al líder de la revolución (Muamar al Gadafi) y al pueblo de Libia su apoyo y que me hayan invitado a visitar su país’, dijo Morales, que elogió la filosofía política del líder libio expresada en su Libro Verde. ‘He leído el Libro Verde, lo estudié y me encanta el pensamiento puesto de manifiesto en él’, afirmó Morales, que se mostró convencido de que esta visita ‘va a reforzar las relaciones entre ambos países… mostró su satisfacción con este tipo de visitas que permiten encontrar a líderes revolucionarios del mundo… Aspiramos a ampliar el apoyo y actualizar la interrelación entre Latinoamérica y Libia’”, añadió.

Luego del feroz asesinato de civiles en Libia, lo menos que se puede esperar de esa generación de bolivianos es que reconozcan que vivieron cuatro décadas equivocados.

Politólogo y catedrático
Carlos Cordero Carrafa

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