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domingo, 27 de febrero de 2011

No sabemos cuánto gas existe, en todo caso mucho menos de lo estimado, confirma Armando Méndez en Aula Libre

Armando Méndez Morales
amendezmo@yahoo.es

Reservas de gas inciertas en el país, pero muy menores a las que se había estimado en la primera mitad de esta primera década del siglo XXI. Condiciones inciertas para atraer inversión extranjera para el sector hidrocarburos, una Constitución Política del Estado que ha colocado restricciones a la inversión extranjera, un precio del gas a nivel mundial que baja en oposición a lo que sucede con el petróleo que sube. Preferencias en la región en utilizar Gas Natural Licuado (GNL) proveniente de ultramar por ser más barato y de aprovisionamiento seguro. Un aumento creciente en la importación de líquidos que para el año 2010 se tradujo en un incremento del 31 por ciento en combustibles y lubricantes elaborados con relación al año anterior. Según Humberto Vacaflor, la demanda tanto externa como interna de gas natural está en el orden de los 46 millones de metros públicos por día superior a lo que se produce, que sólo alcanza a 44. Esta situación se está equilibrando no atendiendo satisfactoriamente el consumo interno.

En este escenario genera lógica inquietud lo que la analista Ana Zarzuela ha señalado: YPFB requiere ocho mil millones de dólares de capital hasta el año 2012 para impulsar el sector, cuando paga por barril producido tan sólo 10 dólares. ¿De donde los obtendrá?

La vigente Ley de hidrocarburos, que tiene que adaptarse a la nueva Constitución Política del Estado, grava con un impuesto del 32 por ciento a la producción de líquidos, decisión que no previó, como dice Zarzuela: "la declinación de los pozos y el desincentivo a una producción que ya entonces se quedaba muy corta para el consumo local. Los escasos resultados de explotación de YPFB, con 4,500 barriles diarios, siguen lejos de los 35,000 que demanda sólo el mercado boliviano, incluso de los 10,200 que producía en 2006. Bolivia tiene que importar cada año 22,000 barriles de diesel para encarar el consumo interno".

Lo que vaya acontecer en el sector de hidrocarburos en Bolivia es fundamental para su futuro. Esta afirmación sólo se le puede constatar haciendo referencia a la tediosa pero fundamental información estadística, no hay otra forma de confirmar hipótesis. Si por una parte, el sector de hidrocarburos contribuye directamente al Producto Interno Bruto sólo con un 5.5%, y en creación de empleo es completamente marginal, sin embargo, igual que la minería, sus efectos de expansión se trasladan a los demás sectores económicos. De igual manera, cuando estos dos motores de la economía boliviana declinan sucede lo mismo en toda la economía nacional. Lamentablemente, hoy, la producción hidrocarburífera en el país es menor a la que se alcanzó el año 2008.

En términos regionales, para el Departamento de Tarija la actividad petrolera es fundamental, contribuye con el 48 por ciento de su producto interno bruto. De la producción nacional hidrocarburífera el 68 por ciento le corresponde a Tarija. El extraordinario crecimiento económico del 15 por ciento anual en Tarija, en el periodo 2001-2005, fue consecuencia de este sector.

En cuanto a exportaciones del país es relevante hidrocarburos, está en el orden del 41 por ciento del total. Tarija que antes sólo exportaba el 4 por ciento del total de exportaciones, hoy, ocupa el primer lugar y con el 30%. Estas exportaciones han crecido en los últimos años por el significativo aumento de precios. Antes exportábamos a un dólar la unidad y ahora lo hacemos en un promedio de más de seis. Sin embargo, el volumen de exportación se estancó en el último quinquenio. Esto se refleja también en el PIB de hidrocarburos que vino cayendo desde el primer trimestre del año 2009 hasta ahora. Se caen las exportaciones del gas y caemos en crisis de balanza de pagos.

El Sector de hidrocarburos es vital para el financiamiento del gasto público. Para el año 2006, del total de tributación generada por renta interna, aduana, impuestos a hidrocarburos y regalías, se tiene que impuestos y regalías sobre hidrocarburos representó el 42 por ciento de este total de tributación. Para el año 2010 cayó a 36 por ciento, pero sigue siendo significativo. De esta manera la presión tributaria medida como la relación entre impuestos y PIB en Bolivia hoy es del 25 por ciento cuando la media latinoamericana está en 17 por ciento. Se cae el sector de hidrocarburos en Bolivia y se tiene una crisis fiscal de magnitud.

El panorama expuesto sobre la importancia del sector hidrocarburos para el crecimiento económico de Bolivia, como fuente financiadora de importaciones y del gasto público, y para el mayor desarrollo económico de los departamentos productores de hidrocarburos, señala tres ineludibles retos: Primero, revertir las restricciones constitucionales, siguiendo para el efecto las normas que se deben cumplir para cualquier modificación constitucional; sería nefasto querer subsanar las restricciones referidas sólo mediante la nueva ley sectorial de hidrocarburos, porque de hacerlo lo que se estaría atrayendo son "bucaneros" al sector, -los que probablemente vinieron en los tiempos de la capitalización- en lugar de respetados inversionistas extranjeros. Segundo, aprobar una nueva ley de hidrocarburos donde, con realismo, se determinen los impuestos y regalías, y las reglas del juego para atraer la ineludible inversión extranjera directa al sector, única manera de comprobar el costoso proceso de verificar cuál el potencia gasífero de Bolivia. En función a esto, se establecerá si el país está en condiciones de ubicarse, o no, como un país importante de producción de gas tanto para atender mercados externos como para satisfacer el consumo futuro de los hogares bolivianos. Tercero, convertir a YPFB en una empresa corporativa, capitalizada, altamente eficiente y definida con precisión su presencia en la cadena productiva, lo que le permitirá salir a los mercados internacionales de capitales para financiar su necesaria expansión.

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