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sábado, 18 de febrero de 2017

Rojas como docente puntualiza aspectos vitales del 21F, lo hace con la calidad de un periodista testigo de tan importante fecha y pide a Evo asumir su derrota, dejar de lado la arbitrariedad y el atropello y pensar solo en el Bien Común.

El 21 de febrero resulta ser un día histórico para un poco más de la mitad de los electores que no estamos de acuerdo con la modificación del Artículo 168 de la Constitución Política del Estado CPE) que permita la reelección del Presidente y del Vicepresidente del Estado Plurinacional, porque la democracia exige respeto a la norma, la alternancia y renovación de las autoridades, como ocurre en los ayllus y comunidades originario-campesinas del país.

Resultará también histórico porque los perdedores —oficialismo y movimientos sociales afines al Gobierno— convocan a una marcha de desagravio y piden que el 21 de febrero se declare como el Día de la Mentira, justificando que la derrota ocurrió por una serie de falsedades en la que se encuentra involucrado del Presidente y el entorno que gobierna el país y que no han sido aclarados ni desmentidos con la solvencia moral y ética que espera el pueblo. Tal parece que estas acciones buscan amedrentar a la gente que quiere expresar su rabia y descontento en diferentes actividades organizadas para reivindicar el voto del soberano.

El 21 de febrero marca una diferencia para los ciudadanos, que asumimos conciencia de la necesidad de respetar la Constitución y que independientemente de lo que puedan hacer los partidos de la oposición, surgen voces discordantes para decirle al Gobierno que va perdiendo apoyo y credibilidad en los sectores de la sociedad y en su propio entorno, por las acciones evidentes de corrupción, arrogancia, autoritarismo y desesperación por querer perpetuarse indefinidamente en el poder.

El 21 de febrero marca también la diferencia en el Tribunal Supremo Electoral, que encabezado por Kathia Uriona, su presidenta, supo hacer prevalecer la institucionalidad recuperando la confianza y la credibilidad de la población por el manejo transparente y oportuno de los resultados del referendo, además de las muestras de independencia en la gestión y administración del Tribunal y que ojalá siga en la misma perspectiva a futuro.
El 21 de febrero es un día histórico porque los bolivianos nos manifestamos por el NO, ante el uso de bienes públicos del Estado en una campaña millonaria usando vehículos, movilizando funcionarios públicos para ese fin, pagando propaganda en los medios de comunicación, repartiendo poleras y baratijas para persuadir, convencer y direccionar el voto por el SÍ. Una serie de hechos registrados en los medios de comunicación que no deja duda al respecto.
El 21 de febrero será también recordado porque la ciudadanía apeló al uso de las redes sociales, para contrarrestar la acción gubernamental que descaradamente utilizó bienes y recursos del erario nacional para propaganda política. Presidente y Vicepresidente en permanente viaje para inaugurar obras, usurpando funciones de los Alcaldes y Gobernadores en el afán de persuadir y lograr el apoyo del electorado que finalmente le dijo NO a la modificación de la Constitución Política del Estado.
El 21 de febrero finalmente —a un año de referendo donde el 51,70 por ciento dijo No a la reelección— será otro hito histórico, porque los bolivianos participarán saldrán a las calles para ratificar el No y pedir que el Gobierno respete la Constitución Política del Estado y debe hacerlo independientemente de los partidos políticos de la oposición, será la ciudadanía que se organiza para hacer prevalecer su voto y que se respete la democracia.

Que el Gobierno asuma la derrota, deje de lado la arbitrariedad, el atropello a la democracia y a la CPE, sólo para beneficiar intereses de grupo o de partido político y no pensar en el bien común de toda la sociedad boliviana.
 
El autor es periodista y docente universitario

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