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sábado, 15 de agosto de 2015

sociólogo el autor Carlos Crespo refiere que Stalín se deshizo de sus "competidores" en el liderazgo de "la revolución rusa" Zinobiev,Kamenev, Bujarin, Trosky que la hacían sombra, tal cual Evo se ha desligando de los líderes Mamani, Patzi, Loayza, Almaraz, Escogar y Rebeca Delgado y que García Linera recomienda "cuidar al Jefe", lo que no dice es que el próximo "purgado en esta lógica será el Vice a estar por "las reglas de su revolución permanente".

UNO. Existe una tradición caudillista en la construcción del Estado boliviano, desde el Tata Belzu, pasando por el dictador Melgarejo, Víctor Paz, Rene Barrientos, y hoy Evo Morales. Octavio Paz decía que el culto al caudillo y el mito revolucionario han dominado la historia de América Latina.

DOS. El 2014, durante una concentración en Sacaca, el Vicepresidente se dirigía a la multitud: “Si (el presidente) Evo Morales hubiera gobernado antes” del 2006, Bolivia “sería una potencia” en el mundo; “el presidente Evo Morales trabaja día y noche por todos y por eso estoy aquí trabajando a favor de ustedes”; “cuando estaban los k’aras, los patrones, para Sacaca, apenas habían 6 millones de bolivianos (…) Ha llegado el presidente Evo Morales, que sabe de las necesidades de los pobres, y ha aumentado a 35 millones de bolivianos los recursos, seis veces más (…) Ha puesto en orden la casa y ahora la plata es para las comunidades y el municipio”. Por todo esto, García Linera pedía a la población “cuidemos al presidente Evo Morales y al proceso de cambio”.

Las connotaciones pastorales de la exaltación a Evo son evidentes: Evo trabaja por nosotros incansablemente, conoce nuestras penas/necesidades, cuida de nosotros, por eso nosotros debemos cuidar de él. De esta manera, la revolución, el “proceso de cambio” se va encarnando en el líder, el “Jefazo”. De ahí a comparar al presidente indígena con Jesucristo, estamos a un paso, como efectivamente lo hace el sociólogo vicepresidente: en un evento de la Cidob afín al Gobierno, afirmó que el presidente Evo Morales “es la resurrección del pueblo indígena, (el) presidente Evo es como Cristo resucitado, es como el pueblo indígena que resucita”. Por tanto, si el “Jefazo” no sólo es imprescindible, sino que es nuestro pastor (…) como Cristo, entonces debemos reelegirlo permanentemente.

TRES. Durante el régimen estalinista, paralelo al culto a Joseph y su entronización como el nuevo zar, corrían las purgas, periódicas acciones de eliminación, no sólo de individuos o poblaciones consideradas opositoras, disidentes al régimen, sino también la limpieza de  potenciales competidores al líder supremo, Stalin; de esta manera fueron ejecutados Grigori Zinóviev, Lev Kámenev, Nikolái Bujarin, León Trotsky y todo el comité central que liderizó la revolución bolchevique. Es típico de ideologías autoritarias, organizadas alrededor de caudillos: sólo puede existir una fe, por tanto un solo líder protector de la creencia.
 En el caso del MAS, potenciales competidores al liderazgo de Evo Morales han sido neutralizados, aislados, perseguidos, a medida que estos emergían; Abel Mamani, Félix Patzi, Román Loayza, Alejandro Almaraz, Filemón Escobar, Rebeca Delgado… Como en el partido leninista, el “Jefazo” no permite que haya alguien pensando por cuenta propia, fuera de la línea oficial. Todo ello, en nombre de un “reino de mil años”, llámese comunismo, socialismo comunitario o Vivir Bien, al cual nunca se llega, pero se lo promete.
El autor es sociólogo e investigador del CESU-UMSS

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