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sábado, 15 de octubre de 2011

la casona de Plaza Murillo está llena de fantasmas y pesadillas que lejos de aliviar al paciente le perturban, hacen crecer sus miedos, las "conspiraciones" que no le dejan en paz y acrecientan su paranoia



 La conspiración contra Evo o
La teoría de la conspiración policial
Mauricio Aira


Parodiando al librito “dichos y hechos de Melgarejo”, se ha publicado con gran suceso editorial otro “dichos célebres de Evo Morales” que por supuesto está todavía incompleto porque cada día que pasa el  personaje continúa en su  tarea de “inventar nuevos dichos” que lo mostrarán a las generaciones futuras como el gran émulo de Melgarejo, superior por la enormidad de las estupideces de  tales dichos.
Deseo referirme sin embargo a las paranoias y fijaciones que acosan al inquilino del caserón sin patios ni jardínes  de la Plaza Murillo poblado por duendes y fantasmas según referencias históricas que se conservan. la más reciente es  la teoría de la conspiración policial que acudió a perturbar sus sueños en forma de insufrible pesadilla a partir de la pateadura que por órdenes suyas sufrieron en el puente San Lorenzo unos 400 indígenas por el pecado de marchar pidiendo que su hábitat en el parque Isiboro Sécure no sea penetrado por los productores de la coca.cocaína que lo están invadiendo de a poco.
Hablando de Melgarejo cuenta Ramiro Paz Cerruto que vivió siendo niño  en la casona  y  conversaba con mozos y custodios y cuando pedía información  la respuesta era casi siempre la misma “No joven, por nada del mundo! En cualquier momento aparece el General Melgarejo y no le gusta que lo vean. Se pone furioso. ¿ No se ha encontrado  con él? Usted joven es tan fregado que a lo mejor logra espantarlo”. Ramiro se reía a carcajadas mientras continuaba con las tareas, aunque confesó que alguna vez escuchó ruidos fuertes sobre el machihembrado de la gruesa alfombra.  “eran pasos que no podrían atribuirse a ratas, ratones, termitas o a la contracción de la madera por las frías noches de la ciudad de La Paz. Una noche, continúa la narración, sentí que las puertas de los balcones eran empujadas por un fuerte viento. Me levanté, abrí la puerta de un balcón y afuera había una gran tranquilidad, ni pizca de viento. Cerré mis cuadernos y fui a dormir, tapándome con las frazadas hasta la cabeza. Por suerte, termina Ramiro Paz, el ejercicio ecuestre y las actividades del colegio me agotaban y dormí rápidamente.
La anécdota para ilustrar que en las pesadillas del originario, Melgarejo no puede estar ausente y se mostrará enojado por las comparaciones que le hacen con el ocupante, y aunque a diferencia de Ramiro no está sólo sino siempre acompañado no solo por edecanes de las FFAA que se turnan en el servicio de guardia y rotan del ejército, a la armada, de ésta a la aviación y de la aviación al uniforme verde oliva, sino por los agentes secretos del ministerio de gobierno, de los grupos de cubanos y venezolanos que “asesoran en materia de seguridad” quiere decir que planifican y participan de la seguridad física del Jefe del Estado.
Varios autores se han referido a la sicosis paranoide del Jefe de Estado, entre ellos W. Estremadoiro, C. Valverde, C.Rek, Juan del Granado, para citar sólo a 4, porque ya Philip Sidney había sentenciado “A menudo, la sospecha que sentimos hacia otros proviene de que secretamente nos condemos a nosotros mismos”. Porque el transtorno mental se va haciendo crónico, es de desarrollo insidioso, por ideas delirantes persistentes, la última por la teoría de la conspiración contra la policía, es ya inalterable, y sistematizada, es decir obedece a una lógica con algun viso real.
Observadores especializados en la conducta humana creen ver en su comportamiento, en sus palabras y en sus reacciones emocionales, sus chistes subidos de tonos, de doble sentido, estas ideas fijas, o como las llaman “fijaciones del Jefe de Estado” se van convirtiendo en el motivo predominante y pueden alterar la prudencia y el juicio, lo que en verdad está ocurriendo  ya.  Declara una cosa en La Paz, “respetaremos la consulta” y pocas horas después desde Huanuni “la consulta no es vinculante. Es una referencia, porque la decisión (de construir la carretera) es innegociable” y se hace necesario que salga a la palestra el vice: “no es cierto. El Presidente Evo no quiso decir eso, los medios han tergiversado” y la misma cantaleta de siempre, culpar a los medios, ¡cuándo no!
Dicho de otra forma, todo conduce a dudar de la salud mental del paciente, porque las causas de su paranoia, de su teoría conspirativa son de orden sicológico, no hay vuelta de hoja, los anhelos ambiciosos (guía espiritual de las naciones andinas. Líder supremo de los pueblos indígenas, etc. con que sus adláteres lo halagan, a partir de su convencimiento propio), es una forma de defenderse contra tendencias indeseables e impulsos repudiados, sentimientos de inseguridad, de culpar a otros factores sus frustraciones, Carlos Valverde aseguraba hace apenas unas horas que sus rabietas son tales, que su humor es insufrible, que tiene a su entorno doméstico atemorizado.
Sitúan los conocedores que conductas paranoides tienen origen a menudo en el niño solitario, infeliz, que rumia sus ideas, inseguro, sin amigos con quien compartir confidencias e intercambiar proyectos, aunque suspicaz, terco, reservado y  obstinado y rencoroso ante la disciplina. No vemos acaso cómo reacciona cuando alguno se opone, se vuelve hosco, malhumorado, pendenciero e irritable. Adulto se acentúan los defectos, detalles insignificantes que le perturban, piensa que los demás le quieren hacer daño, su sentido del humor es hiriente y da toda la impresión de ser egoísta, sarcástico, amargado y rencoroso. Más síntomas: lo critica todo, es exigente, inflexible. Desconfiado, impaciente y va contra todo lo convencional, se vuelve intransigente y agresivo.
Estamos pues ante un personaje que no tolera que se lo critiquen, no acepta las sugerencias, menosprecia fácilmente a los demás. Necesita demostrar su superioridad y se va convirtiendo en un tirano. Saben que es lo malo de todo esto que las fuentes de su personalidad no detienen su mal como sucede en efecto en algunos casos en otros como el que nos ocupa, se desarrollan sus paranoides, que más de uno sitúa en impulsos homosexuales reprimidos (no estamos seguros que sea exactamente la situación del sujeto de nuestro comentario) siendo frecuente, lo estamos viendo cada día que aleje a sus amigos y se crea enemigos, los últimos son los comunicadores y los policías.
De modo que los fantasmas del Palacio Quemado, encarnados en Melgarejo entre otros, asolan al ocupante y provocan pesadillas y sueños violentos como parte de sus ideas fijas de odio, de agresión de conspiración permanente en contra de su persona.

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