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jueves, 15 de octubre de 2015

nubarrones en el Continente Sur. El Dia reproduce los diagnósticos de lo que ocurrirá en Brasil, Venezuela, Argentina, Chile y México donde la economía da claras señales de deterioro. el auge ha sido mal empleado, la riqueza se ha esfumado de las manos y después de la venta de materias primas a precios cada vez más bajos...qué está quedando?

Se hunde América Latina?”, es la pregunta que muchos se hacen hoy, ante la grave situación política y económica que afecta a los países más poblados, de mayor actividad productiva y que ejercen el liderazgo en el continente. Hablamos de Brasil, de Venezuela y en menor medida Argentina, Chile y México.
En Brasil, la situación de la presidente Dilma Rousseff es cada vez más precaria y su camino hacia la interpelación es casi inevitable, lo que podría acarrear una crisis política de consecuencias imprevisibles. Venezuela se asemeja cada día más a un polvorín a punto de estallar y las elecciones venideras, en lugar de ayudar a calmar la situación pueden convertirse en el nuevo impulsor de las protestas sociales. Lo mismo podría pasar en Argentina, donde no existen posibilidades de renovación del liderazgo necrosado de la dinastía Kirchner, a lo que se suma la crisis de credibilidad de Michelle Bachelet y de Enrique Peña Nieto, un nuevo truco fallido de la vieja política mexicana que no logra reinventarse.
Los números no mienten y las previsiones de los organismos internacionales son lapidarios para la región. Se pronostica una contracción general del 0,3 por ciento para el 2015, un encogimiento brasileño del tres por ciento, diez por ciento para Venezuela, 0,4 por ciento en Argentina, 2,5 para Perú, una cifra muy lejana de los récords que ha estado logrando últimamente y con Chile y México por el mismo sendero. Centroamérica salva con un seis por ciento gracias a la locomotora –mejor dicho remolcador-, panameña.
Los analistas están asombrados por lo que pasa en la región, pues la desaceleración latinoamericana es más pronunciada que la de China y todas las economías emergentes y sus repercusiones son más fuertes que en África subsahariana. ¿Por qué se produce este deterioro tan pronunciado, con presagios que ponen los pelos de punta a los observadores de este fenómeno?
Durante el auge de los precios de las materias primas se produjo un fenómeno indeseable para las economías que deberían buscar a toda costa la llamada “enfermedad holandesa”, caracterizada por una excesiva dependencia de la explotación y exportación de los recursos naturales. En todos los países, incluyendo Brasil, que es un emporio industrial, se ha producido una “reprimarización” de la economía, con inversiones que se volcaron hacia las industrias extractivas, con un proceso de incremento de las importaciones de productos terminados, con el abandono de actividades agroindustriales y manufactureras y con pérdidas importantes de mercados consumidores de productos con valor agregado.
Si se observan los precios actuales, algunos reducidos en un 70 por ciento, todavía siguen siendo superiores a los registrados en los años '80 y '90, pero hoy la incidencia es mucho más significativa, porque a la irresponsabilidad frente a los desafíos económicos que debían inclinarse por la competitividad, la diversificación y la industrialización, también hubo negligencia en la continuidad de reformas destinadas a la modernización, la tecnología, la formación de recursos humanos y la educación, pensando seguramente que la bonanza sería para siempre.
Eso ha incrementado la dependencia de los factores externos, ha aumentado la fragilidad de las economías y por supuesto, ha expuesto a las sociedades a una precariedad que podría traducirse en una crisis de largo aliento, con repercusiones en los campos político y social.
Durante el auge de los precios de las materias primas se produjo un fenómeno indeseable para las economías que deberían buscar a toda costa la llamada 'enfermedad holandesa', caracterizada por una excesiva dependencia de la explotación y exportación de los recursos naturales. En todos los países, incluyendo Brasil, que es un emporio industrial, se ha producido una 'reprimarización' de la economía.

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