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miércoles, 9 de marzo de 2016

Karen Arauz sin pelos en la lengua se refiere a los anuncios de"habilitar a Evo como candidato para el 2019" lo que parece un chiste después del contundente NO del 21F. ocurre como antes, como siempre, de la Casa Real (Paulovich) salen los rumores, las resoluciones, las consignas y el dinero para aplicar los deseos del "monarca" en realidad, lo que provocará reacciones imprevisibles.


REACCIÓN MATA SOSPECHA

Es obvio que resulta muy complicado para Evo Morales, admitir que su romance -en algunos casos-, o simple convivencia tolerante en otros, con ciertos estratos de la sociedad boliviana han llegado definitivamente a su fin. La clase media, o media clase como gusta decir, es la más firme en marcar distancia. Y a juzgar por cómo esgrimen los argumentos ante el contundente golpe  que inesperadamente recibió sobre todo la figura presidencial, las diferencias son ya insalvables.
Ya nadie ignora que ni siquiera a algún reflexivo asesor - si es que lo tuviera-, Evo Morales le admitiría la mínima crítica. No tiene la capacidad de oír a nadie que no coincida con su propia interpretación de la realidad.  Con el agravante que su círculo íntimo, aquel en el que ojalá pudiéramos depositar algo de esperanza al momento de imponer racionalidad en el modo  como enfrenta el Presidente los conflictos que aunque mínimos lo desbordan, no sólo lo secundan en descabelladas actitudes, sino, que a modo de mostrar su total adhesión al jefe, suelen superarlo al momento de lanzarse ante la opinión pública nacional e internacional, profundizando la brecha que se ha impuesto entre la ciudadanía y el Poder.
Es indudable que su renuencia a aceptar un resultado limitante bajo las reglas democráticas  que supuestamente rige  la convivencia en el país, está sumiéndonos en una incertidumbre de alta peligrosidad. Nada peor que esa inquietud que va envolviéndolo todo. Es comprensible que ciertos actores sociales, en su afán de seguir siendo favorecidos con las prerrogativas que empiezan a diluirse, reaccionen insensatamente.  Pero un líder como Evo Morales,  debería ser la voz que marque un camino con racionalidad,  presentando a sus seguidores opciones que marque el norte para la coyuntura que se presenta para el 2019. Las bravuconadas y desafiantes posiciones no conducirán más que a una verdadera guerra en el único vehículo de expresión al que acceden todos sin necesidad de ser partidarios de ninguna opción política. Las redes sociales por su extensión e ilimitado alcance, son el enemigo identificado al que están amenazando con una ofensiva institucional, sin darse cuenta que ellos mismos seguirán empujando a que las redes sigan siendo lo que hoy son, un verdadero muro de los lamentos y los anhelos del sentimiento popular.
Son muchas las manifestaciones destructivas que se vierten sobre el uso que se da a esa recién adquirida opción para poder comunicar el pensamiento individual con libertad. Evo Morales se ha convertido en un Atila, que capitanea las huestes bárbaras a quienes ha convencido que no existe futuro sin su presencia. Esto demuestra claramente que el  Proceso de Cambio, o sus Revoluciones Culturales y otros eufemismos para su ilimitada ambición de poder que es su verdadera razón de ser. Hace unas horas, un grupo de jóvenes y dirigentes sindicales, han sellado un pacto imposible de cumplir sin violentar las reglas democráticas.  La decisión de encontrar a como dé lugar, una salida que habilite a Evo Morales  para terciar en las elecciones de 2019, es casi un matar o morir. El sectarismo y la intolerancia, sumado a la total ausencia de transparencia en el accionar del gobierno, hace de cualquier manifestación de apoyo fuera de las normas, una declaratoria de interrupción violenta del sistema democrático. Y  esas son palabras mayores.
Ya resulta repulsivo el modo como los operadores políticos de Morales, que no son otros que sus propios ministros y uno que otro asambleísta, enfrentan cualquier tipo de opinión contraria a esa imagen limpia que se esfuerzan por aparentar. Nadie desde su perspectiva, tiene derecho a abrir la boca en disidencia sobre cualquier tema que roce el gobierno, aunque sea tangencialmente.  Se está volviendo intolerable el lenguaje, inclusive el corporal, que usan para defenestrar al oponente. La arremetida oficialista contra Carlos Valverde ha llegado a límites vergonzosos cuando deja el ámbito de lo doméstico y es el mismo Evo Morales que lo internacionaliza de la peor forma estrellándose contra la cadena CNN.  Las situaciones no las crean los de afuera. Si existe desborde informativo, es porque ellos mismos se encargan de crear las condiciones de escándalos sostenidos y permanentes. Ya a nadie le cabe duda que la denuncia en Bolivia, se ha convertido en un derecho y una obligación de riesgo extremo.
El problema es que no se dan cuenta, que sus reacciones desproporcionadas, sólo confirman lo que podría haber sido solo sospechas. Este revisar la letra chica de los contratos con la Camc está muy bien y es una investigación imprescindible.   Y por los síntomas que presenta esta sombría relación con proveedores chinos, es muy probable  que más de uno de esos contratos,  esté efectivamente plagado de imprecisiones, fallas y descuido legal y técnico con claro daño al Estado.
 Que existen irregularidades es obvio. Empezando por lo antirreglamentario de la adjudicación sin licitación pública.   Pero la investigación que todos soslayan, es la denuncia puntual que exige respuestas claras e impostergables y  es el beneficio por uso de influencias e intercambio de favores al más alto nivel. Y eso no lo encontrarán solo en la fría letra de un papel.

Karen Arauz

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