Ladrones de mineral


Humberto Vacaflor Ganam

Comibol acaba de hacer un descubrimiento: en Huanuni operan los ladrones de mineral. Un descubrimiento que equivale a descubrir que algunos aduaneros cobran a los contrabandistas, o que los ministros cobran comisiones por los contratos, o que todos los días sale el sol.
La existencia de los ladrones de mineral de Huanuni es una historia antigua. Puede ser que haya comenzado cuando las minas tuvieron propietarios. O quizá comenzó con la existencia de la empresa estatal, Comibol. Al día siguiente de su creación, o simultáneamente.

La noticia del “descubrimiento” se dio cuando se acababa de descubrir también un caso de compras con sobreprecio en YPFB, caso que pasó a las manos de la Contraloría, una institución que nada sabe de corrupción, por supuesto.

Cuenta don Valentín Abecia Baldidieso, en su libro Los Mitayos de Potosí, que ya en la colonia existía el robo de minerales. La eterna lucha entre la economía y la política, como dice Loretta Napoleone en su libro “La economía canalla”.

Si el Estado no puede controlar a las empresas privadas, menos podrá contralar nada si se trata de empresas estatales. Los “jucus”, ése es el descubrimiento, están en todas partes, no solamente en la minería.
En Huanuni han sido detenidos 19 “jucus” que deberán responder a los jueces. Quizá tengan que comenzar revelando los nombres de las personas o empresas que compran el producto de sus robos. Y no vaya a ser que, en esas pesquisas se descubra que en Huanuni hay muchos ladrones de mineral, algunos con cargos públicos, otros con salarios en la propia empresa saqueada, unos con uniformes y otros sin uniforme pero todos ansiosos.

Ya que las autoridades están en el papel de investigadores, habría que sugerirles que descubran qué empresa compra el mineral robado, cuál es la voz de mando, si deben escabullirse los ladrones cuando aparece un policía, o alguien de la empresa, o debe tomarlos como aliados.
Una guía de los descubrimientos que se avecinan será conocer el detalle de los camiones chilenos que los militares bolivianos, acompañados de aduaneros, capturaron en la frontera, pero fueron detenidos por los carabineros chilenos.

Y se descubrirá que todo está contaminado, que la corrupción no distingue nacionalidades ni banderas, y mucho menos fronteras. Que estamos tomados.

Pero hay orden de no rendirse.