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domingo, 24 de julio de 2011

ex-guerrillera del grupo de García Linera (además su ex-compañera) Raquel Gutiérrez no puede ingresar a EEUU. figura como terrorista al haber participado de acciones violenta como voladura de postes de alta tensión y asalto armado a remesa de la Universidad SS

La socióloga mexicana Raquel Gutiérrez Aguilar, ex integrante de la organización terrorista EGTK y ex esposa del actual vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, fue obligada a abandonar el vuelo AM33 de Aeroméxico, luego que las autoridades norteamericanas negaran la entrada del avión al espacio aéreo de Estados Unidos.
Gutiérrez había abordado el vuelo en la ciudad de México con destino a Barcelona, donde realizaría una conexión a Roma de Alitalia. Su destino final era Toscana, donde tenía previsto “reunirse con amigosy compañeros para compartir con ellos experiencias de luchas en América Latina”.
Según Vivirmexico.com, “cuando su avión estaba por entrar al espacio aéreo norteamericano, el capitán de la aeronave avisó que éste había sido cerrado y debían volver a la ciudad de México, deteniéndose en el aeropuerto de Monterrey para cargar combustible”.
“Al tocar suelo mexicano -pasada la 01:00 horas del 21 de julio- una de las azafatas le pidió que le mostrara una identificación. Tras confirmar su nombre, la sobrecargo le pidió tomara sus cosas y la acompañara a la puerta del avión, separándola del resto de los pasajeros”, dice la revista digital.
A la salida, policías federales y funcionarios de Aeroméxico la esperaban y le pidieron identificarse nuevamente. Cuando Gutiérrez pidió una explicación de lo que estaba ocurriendo le contestaron que el gobierno de Estados Unidos había negado el paso al avión porque ella iba en él. Tras su fallido viaje, la socióloga pasó la noche en el lujoso hotel Marriot Courtyard.
Estados Unidos impide la entrada en su territorio de miembros actuales o ex integrantes de organizaciones terroristas, incluidos en un listado elaborado por el FBI.
Raquel Gutiérrez Aguilar fue detenida en Bolivia en 1992, bajo cargos de alzamiento armado en plena democracia, como integrante del Ejército Guerrillero Túpac Katari (EGTK), del que también formaba parte su marido, Álvaro García Linera. Ambos fueron liberados en 1997 por un tecnicismo legal (retardación de justicia), sin que mediara una declaratoria de inocencia.
El EGTK perpetró numerosas acciones delictivas, como el robo de la nómina salarial de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) en Cochabamba, por un valor cercano al medio millón de dólares, además de sabotajes contra torres de alta tensión y otros objetivos civiles.
En los últimos años, Raquel Gutiérrez se ha vuelto crítica con el rumbo de los gobiernos del socialismo del siglo XXI, incluyendo el de Bolivia, señalando que “los movimientos sociales ganaron pero perdieron”, ya que estos regímenes han eliminado la autonomía de las organizaciones populares mediante mecanismos de cooptación económica.
notishots@gmail.com

miércoles, 20 de julio de 2011

cerca de 14 toneladas de cocaína decomisadas. 2.800 factorías de la droga, casi 2000 detenidos (dudosa cifra oficial) todo porque el aumento de coca significa aumento de cocaína. coca excedentaria debe ser incinerada ipso facto. estamos en guerra contra los mafiosos

Cada día los hechos violentos estremecen el país. De un tiempo a esta parte los sucesos son más graves y cotidianos. Ajustes de cuenta, secuestros de personas y ataques armados a personajes configuran un alarmante escenario de inseguridad. Tales sucesos parecían hasta hace unos años ajenos, distantes de Bolivia y más cercanos a naciones perforadas por el narcoterrorismo o la narcoguerrilla. Se tenía la sensación de que este tipo de violencia había acabado cuando se derrumbó la última dictadura narcomilitar de los años 80. Se había asumido hace un par de décadas que la sociedad boliviana y, sobre todo la cruceña, aprendieron la lección que dejó el asesinato del notable científico Noel Kempff Mercado por las mafias del narcotráfico. Un hecho tan lamentable marcó al país, que aparentemente logró comprender entonces que la violencia provocada por la droga llega a dañar no solo a los mafiosos, sino también a las personas de bien. La nación había tocado fondo con la cobarde eliminación de uno de los más reconocidos cruceños.
Ocurrió entonces la reacción. Un pueblo indignado respondió a los narcotraficantes que no solo se habían adueñado de varios espacios de la vida cotidiana, sino que incluso habían recibido manifestaciones de admiración. Valores como la honestidad y el esfuerzo fueron desplazados por el deseo de acaparar dinero por la vía ilícita. Generaciones casi enteras se perdieron envueltas en el vicio o se dejaron vencer por la ambición de obtener poder económico por el camino más fácil. Sin embargo, así como conseguían notoriedad con poco esfuerzo, muchos la perdieron también rápidamente. Así como mucha gente les otorgó un reconocimiento pasajero, más tarde se los quitó. El ciudadano consciente y patriota reaccionó porque se dio cuenta de que los tentáculos del narcotráfico son tan largos y peligrosos que pueden terminar carcomiendo los cimientos de una sociedad.
Con el rechazo popular mermó el poder del narcotráfico, pero no desapareció. El repliegue fue aparentemente pasajero y Bolivia siguió siendo una nación ubicada en la ‘lista negra’. Continuó transitando de escándalo en escándalo, siendo uno de los más emblemáticos el sonado caso del ‘narcoavión’. El desprestigio internacional del país tuvo directa relación con los narcos bolivianos que caen desde hace años en aeropuertos o terminales.
La realidad no ha cambiado. Al contrario. La reciente aprehensión de un excomandante de la Policía antidroga confirma que el narcotráfico es capaz de perforar instituciones y someter a sus autoridades. La influencia de las mafias de la cocaína es incuestionable y ha sido reconocida por el Gobierno.
Las cifras son demás de contundentes. En lo que va del año, la policía antidroga se incautó de 13,8 toneladas de cocaína, destruyó 2.815 fábricas de droga y detuvo a 1.985 personas.
La batalla está encaminada pero la guerra no se gana sin voluntad y participación de todos. Lo peor para el proceso es la ambigüedad en el discurso y la conducta de las autoridades. O se está a favor o se está en contra del narcotráfico. En ese sentido, urgen señales convicentes y efectivas en varios frentes. Erradicar la coca excedentaria, reforzar la interdicción e impulsar la prevención. Es decir, tolerancia cero para la cocaína. 

domingo, 17 de julio de 2011

no desatender ni desdeñar lo que vendría por penalizar el voto válido que es el voto NULO. rebelión ciudadana, pacífica y democrática que expresará en las urnas la VOLUNTAD del pueblo para evitar otro Octubre Negro. Marcelo Gonzáles Yaksic


Antes una aclaración. Este artículo fue escrito por una persona individual y no debe ser interpretado como una campaña o propaganda electoral a favor o en contra de uno o varios de los 118 candidatas o candidatos a magistrados de los máximos tribunales del Órgano Judicial que fueron seleccionados el pasado jueves; por tanto, sólo pretende exaltar el derecho ciudadano a la libre definición del voto, de acuerdo con las opciones que establece la ley. Y precisamente el capricho oficial para limitar este derecho es que llamó la atención de la Organización de Estados Americanos (OEA) que no tardó en expresar públicamente su preocupación y sus legítimas dudas por la prohibición de las campañas por el voto nulo y que está tratando de penalizar el Tribunal Supremo Electoral (TSE).
Algo que tendría que tener presente la misión observadora de la OEA es que en Bolivia la ley vigente indica que el electorado (todos y cada uno de los electores, hombres y mujeres) puede manifestar su voluntad mediante tres tipos de voto, a saber: válido, blanco o nulo (Art. 161, parágrafo I, LRE); y bien lo sabe el TSE, porque también el electorado sabe mejor que tiene la obligación de participar en el proceso del 16 de octubre y el derecho de elegir a uno o varios de los 118 candidatos, pero si ninguno de estos es de su predilección, entonces puede libremente optar por un voto blanco o un voto nulo.
En un Estado de Derecho resulta legal y legítimo convocar al electorado a participar de la elección y elegir, mejor si en este proceso se respetan los derechos constitucionales de todos y de quienes disientan y manifiesten voluntariamente que se puede votar en blanco o anular el voto.
Si el propósito inmediato del TSE es penalizar a quienes incentiven el voto nulo o el blanco, la institución se estaría colocando en un escenario muy alejado de los límites que la ley le ha impuesto, contaminando así su imagen con una práctica absolutamente antidemocrática, por lo que de materializarse esta prohibición y su consiguiente penalización en normas jurídicas reglamentarias sería una señal que el totalitarismo marcha a paso firme en Bolivia.
Pero los ciudadanos sensatos ya han notado a leguas que el proceso electoral de octubre próximo fabricará una de las peores derrotas para el Gobierno, ya que la consigna “voto nulo” está aumentando de poco a mucho entre el electorado boliviano, sin importar siquiera los comentarios de los alarifes del Gobierno que creen que esta campaña está siendo impulsada por la "gente que no ha creído jamás en el proceso de cambio".
Por el contrario, todo parece indicar que el cambio se producirá el mismo domingo 16 de octubre próximo.
En una muestra de sabiduría ya el Gobierno y la Asamblea Legislativa Plurinacional deberían dar marcha atrás y anular el proceso de selección de candidatos por sus altos niveles de contaminación, manipulación política, vicios y ofensas a la dignidad pública. De persistir el oficialismo en este empeño su fracaso está anunciado y su obstinación sorda simplemente delataría una práctica dictatorial.
Que el Gobierno no tenga miedo, nadie hablará mal ni bien de los candidatos, eso está prohibido por ley; pero de lo que tiene que temer es de las consecuencias por desatender y desdeñar esas señales continuas del descalabro que representa penalizar aquel voto diferente al voto válido. Ojalá no sea la causa de una verdadera rebelión ciudadana, pacífica y democrática que se expresará en las urnas a través del voto nulo. Lo que debe hacer el Gobierno, para evitar su propio Octubre Negro, es recular y ceder en sus dictámenes tan autoritarios a la hora de imponer sus caprichos.
No se debe olvidar que, a veces, el pan se quema en la puerta del horno, y que en el mes de octubre, a veces, se queman gobiernos.

El autor es abogado
fojascero@gmail.com

sábado, 16 de julio de 2011

fundadores del "SSXXI" defeccionan. se van como señal de agotamiento del proyecto chavista. allí Heinz Dieterich, aquí Raúl Prada.

Sociólogos, cientistas políticos, analistas varios que contribuyeron a la instalación del socialismo del siglo XXI en Venezuela, Bolivia y Ecuador están defeccionando de las filas “bolivarianas”. El fenómeno es un síntoma claro del agotamiento de todo un proyecto político, y ya se sabe que “cuando el barco se hunde…”.
En nuestro país, el ideólogo del Estado Plurinacional y de la Constitución de La Calancha, Raúl “Chato” Prada -uno de los artífices del grupo Comuna, desde el cual se construyeron varios de los supuestos falaces sobre los que se asentó el asalto al poder del Movimiento Al Socialismo-, se ha convertido en uno de los más feroces críticos del “desvío del proceso de cambio”.
Otro tanto sucede en Venezuela, donde la enfermedad del teniente coronel Chávez parece estar generando cierto desbande en filas oficialistas. Esto se traduce también en el alejamiento de varios intelectuales orgánicos, para usar la terminología del teórico comunista italiano Antonio Gramsci.
Entre ellos nada menos que Heinz Dieterich (foto), antiguo funcionario de la RDA reciclado en pensador del chavismo, quien ahora afirma que la revolución cubana y la bolivariana “en su configuración histórica están estructuralmente agotadas, es decir, su ciclo de vida productiva ha terminado”.
Dieterich dice que “La castración de la clase política y la ineficiencia de la burocracia no son accidentes, sino propiedades inherentes a este sistema de conducción” y que “La ineficiencia se reveló una vez más en el torpe manejo de la información de la enfermedad del presidente, en el cual resultó más verídica la información del Nuevo Herald que la del Estado bolivariano”.
Por el mismo camino van las declaraciones de la socióloga Maryclen Stellin, directora del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG), quien considera que Chávez “ya no estará más hasta en la sopa" y que “la revolución ha sido de un solo hombre y no de un equipo”.
Nada de esto quiere decir que la salida del modelo neo-populista sea sencilla, ya que las capas burocráticas que se acostumbraron al ejercicio autoritario y prebendal del poder buscarán aferrarse con uñas y dientes a la maquinaria del Estado. Pero su capacidad de seducción o engaño se ha terminado…
notishots@gmail.com

sábado, 9 de julio de 2011

el artículo que sigue tiene 8 años de antiguedad. lo publiqué en Los Tiempos anunciando la buena nueva a todas las víctimas de la violencia política. un halo de esperanza se levantó en el cielo sin embargo hasta el día de hoy Evo no soltó "un puto duro" para cumplir la Ley 2640

Resarcimiento a los exiliados políticos
Mauricio Aira

En las décadas de los 60, 70 y 80 América Latina fué sacudida por una sucesión de golpes de Estado para tumbar gobiernos institucionales y sustituírlos por administraciones militares, inspiradas en la famosa Doctrina de Seguridad Nacional, o sea la eliminación, neutralización y extirpación del enemigo interno. El primer golpe fué en Bolivia Bánzer derrocó a Torres Gonzáles, cientos de estudiantes, sindicalistas, dirigentes políticos fueron exiliados a Chile gobernado entonces por Salvador Allende quién fué derrotado por Pinochet. Muchos de los bolivianos que no podían regresar a la Patria obtuvieron asilo en Argentina, que a su vez golpeó a Isabel Perón y entregó el poder a Videla.

Los países de asilo estaban bajo dictaduras, la dirigencia política que había sido echada de un país tras otro no tuvo otro remedio que acogerse al asilo que la Internacional Socialista brindaba en Europa especialmente Holanda, Bélgica, Alemania, Suecia, Dinamarca en menor escala. Miles de perseguidos de nuestros países fueron a dar a Escandinavia, más concretamente Chile llegó a tener según estadísticas generalmente aceptadas cerca de cien mil refugiados, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia tuvieron en algún momento entre tres y seis mil refugiados. Según la Convención de Ginebra para los refugiados se puso en vigencia el derecho de reunificación familiar, lo que significó que podían acogerse al beneficio los parientes más próximos padres, hijos, hermanos lo cual duplicó fácilmente el número de personas a quienes Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia habían concedido el amparo.

Vencidas las dictaduras y con el retorno de la Democracia se dictó la amnistía que permitió el retorno de tantos miles de sus víctimas. Algunos países como Argentina, Chile, Uruguay pudieron devolver sus derechos a los ciudadanos arrancados por la fuerza de su patria. Se organizaron programas sociales para los “retornados” y algunas organizaciones como la Cruz Roja, la Iglesia Católica, Amnistía Internacional pudieron devolver a los recien llegados sus antiguos derechos, el derecho al trabajo permanente, el derecho a la vivienda, la educación y la salud. Es más, imitando el ejemplo de los países europeos de la post guerra les pagaron un resarcimiento económico bajo reglas especiales. Fondos de ayuda social y recursos de los movimientos populares de la solidaridad internacional fueron utilizados para pagar una indemnización racional, en un acto de justicia que nadie objetó.

Ahora bien. No obstante que en Bolivia se dictó la Amnistía Política en 1983 como resultado de la reposición del Gobierno del Dr. Siles Suazo merced a un vigoroso e incontenible movimiento social, y en consecuencia, al menos en teoría podían retornar al país todos los exiliados y las víctimas del Golpe de Estado (17 de julio 1980) que había depuesto al Gobierno legítimo, nunca que sepamos, se llegó a legislar sobre las medidas prácticas de resarcimiento del dano emergente causado a cientos, si acaso no a miles de familias que se aposentaron en Europa, Perú, Venezuela que les brindaron posada.

Los tribunales internacionales han empezado a patrocinar causas de ciudadanos que exigen de sus respectivos gobiernos una justa indemnización. En Bolivia, durante el próximo pasado gobierno de Jorge Quiroga se dió el primer caso de una familia que obtuvo de los tribunales el fallo favorable de obtener un resarcimiento por el fallecimiento de uno de sus miembros. Otro caso conocido es la indemnización que recibió la familia del General Torres, asesinado en Buenos Aires durante la dictadura.

Ahora bien. Con gran acierto los diputados de la Legislación anterior obtuvieron el beneplácito de sus colegas y la aprobación de la Ley de Indemnización a las Victimas de la Violencia Política bajo las mismas premisas del proceso descrito aquí a grandes riesgos.

Lo que desconocemos es el reglamento para ejecutara tal indemnización.  Las dificultades son muchas y la tarea compleja, sin embargo, al menos en cuanto a la designación de los beneficiarios no hay donde perderse, pués tanto Naciones Unidas, por medio del Alto Comisionado para los Refugiados que tramitaron el exilio ante los gobiernos otorgantes, y la Cruz Roja Internacional que realizó los traslados poséen las auténticas listas de las víctimas de la persecusión. Existe una tendencia y es inflar las listas elevando el número de posibles beneficiarios a cantidades inalcanzables por lo que todo el andamiaje del beneficio aquí tratado amenaza colapsar ante la carencia de suficientes recursos.

Con todo, y tomando en cuenta los antecedentes de Uruguay y Chile, no se trata tan solo de disponer de liquidez económica para su ejecución se trata de incorporar legislación social para una cobertura mínima de servicios de salud, vivienda, asistencia indispensable y de conformar una comisión de legisladores, instituciones y del Gobierno para llevar adelante la justa y tan necesaria labor de resarcir a los exiliados políticos del despojo que sufrieron.

domingo, 3 de julio de 2011

muy sabroso y ajustado el título: "Síndrome de Penélope" para calificar el tejido del Canciller Choque...que el Jefazo Evo desata para impedir relaciones con USA. Tiene acaso influencia el ministro?

Todos sabemos que Penélope tejía una tela de día y la desataba de noche para darle largas a sus ansiosos pretendientes que la querían como esposa cuando acabara la prenda como ella había ofrecido. Ellos tenían la seguridad de que su cónyuge, Ulises, rey de Ítaca, había muerto  durante su regreso de la guerra de Troya, menos Penélope. La bella mujer, tenía la esperanza de volver a los brazos de su bravo guerrero y burlaba de esa manera el acoso al que estaba sometida, postergando astutamente los ímpetus de quienes la deseaban como presunta viuda.

El canciller David Choquehuanca está en una situación parecida a la de Penélope en las relaciones de Bolivia con los Estados Unidos, porque teje una recomposición diplomática con la poderosa nación del norte, y cuando está avanzado su trabajo tiene que destrenzarlo porque S.E. le pega una patada al tablero y manda todo al cuerno. El canciller ha anunciado, sin exagerar, por lo menos en unas tres oportunidades, que el documento a firmar con Estados Unidos estaba en los últimos detalles cuando un exabrupto presidencial lo hacía retroceder a fojas cero. Choquehuanca teje de día, durante muchos días, y S.E. desbarata todo de noche porque no quiere el trabajo terminado.

Hay que reconocer que el canciller, aunque carezca de oficio diplomático, desea hacer algo bueno para el país. Otra cosa es que la injerencia de S.E. y de otros que meten sus manos en la política internacional, malogren las mejores intenciones. Dicen que el canciller es un hombre muy influyente en el Palacio Quemado, pero acuden dudas, porque un hombre influyente no tendría por qué dejarse encaramar y no poder designar un equipo eficiente en el Ministerio ni mucho menos en las embajadas y consulados, donde se campea un masismo improvisado que provoca terror. 

El ejemplo norteamericano es muy claro. Es visible que Choquehuanca ha querido suavizar las diferencias con EEUU y que se ha empeñado en lograrlo. Luego de la hasta hoy incomprensible expulsión del embajador Goldberg, se acabó con las preferencias arancelarias de la APTDEA, cayó el aporte antidrogas norteamericano a Bolivia en un 52%, no se dio ni un solo paso más en la negociación de un acuerdo de libre comercio como lo han hecho nuestros vecinos, el Estado Plurinacional hace de oficioso portavoz de Cuba y Venezuela en los ataques periódicos contra el “imperialismo”, y el canciller sigue anunciando que el relanzamiento de las relaciones bilaterales con la Unión está en punto caramelo.
Estamos todos de acuerdo de que en las relaciones diplomáticas debe existir un respeto mutuo y que se debe defender la dignidad de la nación. Para nadie es grato que se le imponga lo que alguien no desea hacer. Pero eso de querer tener unas relaciones con EEUU que sean de “tú a tú” como las quiere S.E. es un poquito lírico. Ni las naciones europeas se atreven a tanto. Una garrapata puede incomodar a un elefante, pero nada más. Aunque la garrapata esté metida en su oreja el elefante ni se va a enloquecer ni se va a revolcar ni menos se va a morir. Lo peor que le puede suceder es cargar con la garrapata durante años, como miles de parásitos que viven de él. Y Bolivia, al lado de EEUU es eso: una garrapata.

¿Cuáles son nuestros mayores problemas con los gringos? El narcotráfico, sin duda, el mayor. ¿Pensamos, por ventura, que EEUU y la comunidad de naciones nos van a dejar sembrar coca y producir cocaína a nuestras anchas? Solo lo pensará el defenestrado embajador Solón. ¿Se puede afirmar, como ha hecho S.E. el jueves pasado en Argentina, que la DEA “no lucha contra el narcotráfico (y que) controla el narcotráfico para usarlo con fines políticos e implicar a dirigentes antiimperialistas”?  ¿Sanabria es un dirigente antiimperialista?  El otro tema de roce con los norteamericanos es el refugio que han tenido allí los acusados por el llamado “octubre negro” y los dirigentes cruceños acusados de separatismo y demás cargos. Los masistas dicen que si aquellos refugiados no tienen culpa deberían presentarse ante la justicia boliviana. Pero, ¿de qué justicia se habla? ¿Si hasta el más imbécil de los bolivianos sabe que quien se somete a la justicia en Bolivia está sentenciado de antemano? ¿Cuál de los compatriotas que están en EEUU no iría directo a San Pedro, Chonchocoro, Palmasola o cualquier mazmorra mugrienta si osara presentarse en el país? EEUU lo sabe. Sabe de memoria lo que pasa en Bolivia. Sabe de la “judilización” de la política. Y una democracia como la norteamericana no está dispuesta a entregar cristianos a los leones.

Pese a que Choquehuanca teje de día, S.E. desbarata el tejido de noche. Es el síndrome de Penélope. Esta mala relación con los norteamericanos puede perdurar hasta que en Bolivia se cambie el gobierno. Pero es una pena que estemos perdiendo tantas oportunidades de negocios por querer ser la garrapata en el oído del elefante. Un ejemplo: dicen que Perú, hace un lustro, exportaba 500 millones de dólares a EEUU y hoy exporta 5.000 millones. ¿No es envidiable? ¿Acaso Humala va a echar todo eso por tierra? ¡Jamás!.

viernes, 1 de julio de 2011

Mónica Olmos tiene dificultad para admitir que los méritos, estudios, carrera, investigaciones, no valen nada ante la lógica masista para justificar los nombramientos

Tuve un sueño mojado y lésbico. La noche del lunes soñé con la senadora del MAS Gabriela Montaño. La de la cabellera negra y brillante, la de las cejas gruesas y mirada profunda, la de los dientes blancos y rectos. Con ella, quien acababa de decir en un programa nocturno que “la democracia y la meritocracia eran conceptos opuestos”. Ahí comenzó el origen de mi sueño mojado, mi corazón y mis ojos no habían dejado de llorar.
Pensé en esa mujer. En lo lindo de su cabello, en lo vacío de su cerebro; en sus ojos negros y grandes, en su mirada ciega; en sus labios hermosos, en sus palabras equivocadas.
La Senadora había provocado que tuviera un sueño horrible. Soñé que de nada había servido el esfuerzo puesto en ese titulillo que guardo en alguna gaveta del escritorio, que había sido en vano trabajar tan duro con el propósito de aportar a la educación de mis hijos; soñé que me quedaba sin discurso ante mis críos, que todo lo que mi madre me inculcó y por lo que padeció, era la nada; ese famoso cartón que me enseñó a conquistar y que muy posiblemente me diera un nombre y me pagara el techo y el pan, eso que se convirtió en una especie de principio de vida, era basura para este país; soñé en que la frustración y el hambre gangrenarían los corazones de mis hijos a quienes lamentablemente les había transmitido lo mismo que aprendí; soñé con un país lleno de contrabandistas y narcotraficantes, con una tierra infértil por la ignorancia de sus gobernantes que la rajan en mil con el hacha de la demagogia; soñé con una Bolivia tomada por la arrogancia de los ignorantes; soñé con un país destrozado por la corrupción y la mediocridad; un país, el nuestro, el de mis hijos que no daba nada, ni el presente ni el futuro.
Desperté aterrorizada y la tele aún encendida. La apagué y me acordé de las pocas cosas bellas y tranquilizadoras que mi padre me dijo cuando era niña y solía despertar asustada: “es sólo un sueño”. Luego, reaccioné y me di cuenta de que no era ficción, no era sólo un sueño, era la Senadora, la autoridad, era el poder, era la decisión… y era real.
Se lo conté a un amigo quien me dijo que yo había soñado con la oclocracia, nombre que se parece semántica, aromática y funcionalmente a cloaca. No había término más preciso para lo que la cabellera negra había dicho esa noche en el Abogado del Diablo.
Los masistas han degenerado el concepto de democracia para convertir al sistema en una perfecta oclocracia, término acuñado por el historiador griego Polibio quien llamó oclocracia al fruto de la acción demagógica, la tiranía de las mayorías incultas y uso indebido de la fuerza para obligar a los gobernantes a adoptar políticas, decisiones o regulaciones desafortunadas (¿acaso gobernar obedeciendo al pueblo?). Cuando la democracia se mancha de ilegalidad y violencia, con el pasar del tiempo se convierte en oclocracia (¿acaso la aprobación del texto constitucional en Oruro, la Calancha, la quema de la Prefectura, etc.?), que a la hora de abordar asuntos políticos presenta una voluntad viciada, evicciosa, confusa, irracional por lo que carece de capacidad de autogobierno (¿acaso los decretos reculados?).
Degeneración atribuida por Rousseau a una desnaturalización de la voluntad general que deja de ser general tan pronto como comienza a presentar vicios en sí misma, encarnando los intereses de algunos y no de la población en general, pudiendo tratarse de una "voluntad de la mayoría", pero no de una voluntad general (¿acaso del poder de los cocaleros, los transportistas?).
Según J. Mackintosh la oclocracia es la autoridad de un populacho corrompido y tumultuoso, como el despotismo del tropel, nunca el gobierno de un pueblo (¿acaso de los movimientos sociales?).
Pienso en las convicciones de mi madre; en el consuelo de mi padre; en la esperanza de yo, madre; en el sudor de mi esposo…en los diez millones de bolivianos sometidos a la ley del MAS… a la Bolivia oclocrática. 

La autora es comunicadora social
molmitos2010@gmail.com