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jueves, 16 de febrero de 2012

Carlos Cordero oportuno y acertado cuando puntualiza la recomendación discreta pero firme de las NNUU al Gobierno de SEEM sobre el momento político de persecución y conflictos. Había pasado mucho sin un documento así.

Ha pasado relativamente desapercibido para la opinión pública el comunicado emitido por la oficina en Bolivia de las Naciones Unidas, en el que manifiesta su preocupación por la espiral de conflictos sociales que vive el país y por el clima de hostilidad gubernamental hacia personalidades políticas de oposición.
Que después de seis años de gobierno y de reiteradas denuncias, uno de los organismos internacionales más destacados en la cooperación, asesoramiento y asistencia técnica al Estado, de actuación pública, en general discreta, cautelosa y diplomática, haya hecho conocer su opinión, recomendaciones y advertencias sobre la situación política interna del país, en los respetuosos pero claros términos en los que abordó la conflictividad y las acciones gubernamentales trae significativas y saludables consecuencias para las relaciones con entidades de cooperación internacional, el Gobierno y a favor de quienes hasta ahora han sufrido en soledad y estoicamente la violencia del Estado.
El Sistema de las Naciones Unidas en Bolivia —en el marco del comunicado— manifiesta “su preocupación por los conflictos sociales y territoriales que se desarrollan en diversas regiones… y en particular sobre la persistencia de la polémica acerca de la situación del Territorio Indígena Parque Isiboro Sécure (Tipnis)”. De igual manera, “ante  la frecuencia de casos judiciales que involucran a personalidades políticas de la oposición, Naciones Unidas desea manifestar su recomendación, nuevamente, de que los mismos sean tratados por las autoridades competentes en un marco de estricto apego a la imparcialidad, la presunción de inocencia, el debido proceso y la más alta transparencia, según establece la Constitución. De esta manera, los ciudadanos tendrán la confianza de que las instituciones y la justicia bolivianas actúan con eficacia y respeto por los derechos humanos de todos y todas por igual.”
Para enfrentar los diversos conflictos y la persecución política, Naciones Unidas en Bolivia “hace un llamado a todos los actores sociales e instituciones públicas involucrados a hacer los mayores esfuerzos, en el marco de la legalidad, para avanzar hacia soluciones concertadas a estos problemas, a mantener una actitud tolerante y de diálogo; a evitar descalificaciones a los que piensan diferente; a deponer actitudes agresivas, y a utilizar siempre medios pacíficos para hacer escuchar sus demandas.”
Lo que se debe destacar del documento señalado no es tanto la valentía para romper con un silencio cómplice sobre lamentables situaciones que vive Bolivia desde hace varios años, denuncias que realizaron oportunamente gremios periodísticos, medios de comunicación, Iglesia católica y líderes de opinión, sino la apelación a la tolerancia, el diálogo y recursos democráticos para resolver la crisis que vive el Gobierno y la sociedad boliviana.
 
El autor es politólogo

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