Desesperación por el poder

Las gracias que ofrece el poder deben ser inmensas si vemos cómo tantos mandatarios se aferran al mando sin el menor deseo de soltarlo, y, por el contrario, cometen todo tipo de tropelías constitucionales para perdurar eternamente. Lamentablemente es el caso de S.E., que quiso aparentar desinterés por mantenerse en Palacio de Gobierno, hasta que sufrió el remezón del 21-F y entonces se sintió infeliz, perdido, incapaz de sobrevivir sin los halagos y sus excursiones aéreas diarias que lo tienen fascinado. 

Primero hubo una tibia manifestación de S.E. que, no obstante, hizo parar las orejas de los observadores políticos, cuando poco después del 21-F (fecha memorable desde luego) expresó que le habían contado que en Santa Cruz el pueblo hablaba de que habría un “segundo tiempo”, es decir, una revancha. Era tal la alegría de S.E. que de inmediato sus chupamedias empezaron a elucubrar toda clase de matufias para burlar el resultado del referéndum y la Constitución misma.

Lo grave fue cuando S.E., para la inauguración del Año Judicial, habló con aparente inocencia de una reforma a la justicia, que buena falta hace, pero que él la echó a perder más de lo que estaba con su ‘revolución judicial’, transformada en una elección de magistrados masistas. Pues bien, S.E. se refirió a un referéndum para ‘abrir’ la Constitución e introducir la cadena perpetua como máxima sentencia para los violadores que maten a sus víctimas. Estaba claro que ‘abrir’ la Constitución no tenía otro motivo que volver sobre el tema de la reelección. 

Que S.E. esté preocupado por mejorar la justicia e imponer la cadena perpetua no es asunto que se le ocurra a él si de por medio no hay algún interés extraordinario. Y el interés no es la cadena perpetua para los violadores criminales, sino encadenarse él perpetuamente a la silla del poder. Encadenarse a perpetuidad en lo que Carlos Fuentes llamó “la silla del águila” es el único deseo de S.E. Y como don Pastor Mamani, presidente del Tribunal Supremo de Justicia, llenó de loas a S.E. y sus parlamentarios y ministros están en franca campaña anticonstitucional para habilitarlo en 2019, está claro que el tema se peleará durante los próximos tres años.


Haber permitido que el MAS obtuviera los dos tercios en la Asamblea nos va a costar más penurias de las que ya nos ha costado. Nada peor pudo haber que la división de los votos opositores justo antes de las elecciones. Ahora a defender como sea la victoria del referéndum del 21 de febrero de 2016