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miércoles, 8 de febrero de 2017

Rocío Estremadoiro retrata lo que en verdad es "el museo de Evo" como "el museo del Ego" y lo hace con frases lucidas, sobre todo cuando habla del LLUNKERÌO hecho carne en el Gobierno , el culto a la personalidad de un individuo que encarna la egolatría.

Por increíble que parezca, afirman que tamaña profusión de megalomanía y llunk'erío es “patrimonio de la humanidad”, “la síntesis histórica de la resistencia de los pueblos de América y el Caribe” y que conserva “un valor casi divino”

Nadie duda de que Orinoca o cualquier comunidad, pueblo, ciudad del país, merece el acceso a museos. Con la riqueza y diversidad cultural que atesoramos, podríamos contar con predios similares al asombroso Museo Nacional de Antropología en México. Asimismo, si el empecinamiento se refiere a que se construya un museo en Orinoca, pues qué interesante que se edificara un museo dedicado a las culturas ancestrales que habitaron en el lugar.

No obstante, se decidió despilfarrar 47 millones de bolivianos de los recursos públicos en una enorme infraestructura que, en su mayor parte, en lo único que educa es sobre el grado de megalomanía y borrachera de poder a la que han llegado algunas autoridades o, peor aún, respecto al nivel de llunk´erío del que son capaces los principales funcionarios de gobierno y militantes del MAS. ¿O qué otra cosa es la exhibición de objetos personales del Presidente? ¿Qué significa que se expongan las camisetas y trofeos de fútbol de Evo Morales, como si su afición particular por ese deporte tuviera algo que ver con la “historia”, la “revolución” o la “cultura”? ¿Qué implica una galería en la atestan retratos del Primer Mandatario, emulando excesos narcisistas al mejor estilo de Franco, Trujillo, Gadafi?

De acuerdo al Fondo Nacional de Inversión Productiva y Social, el objetivo del citado museo es establecer una exposición permanente que resuma tres aspectos “fundamentales” de la “historia boliviana”: la historia de los pueblos indígenas;  la vida de Morales y su relación con Orinoca; y “la vida cultural de los bolivianos” a través los regalos que recibió el Presidente, dando cuenta de la “importancia” de la figura presidencial en la “Revolución Democrática y Cultural”. Es decir, el llunk´erío hecho carne y el Gobierno tiene el descaro de reducir la historia de los pueblos indígenas bolivianos y la cultura del país al culto a la personalidad de un individuo que hoy, coyunturalmente, ejerce el uso (y abuso) del poder. Y, por increíble que parezca, afirman que tamaña profusión de megalomanía y llunk´erío es “patrimonio de la humanidad”, “la síntesis histórica de la resistencia de los pueblos de América y el Caribe” y que conserva “un valor casi divino”.

Recordemos que como “revolución” se (auto) nombraron varios procesos de la historia boliviana. La cruenta guerra civil que enfrentó a liberales y conservadores a fines del siglo XIX fue llamada “Revolución Federal”. Por otro lado, en el marco de una adecuación más precisa de lo que envuelve el término, la insurrección de abril de 1952 y la modificación de la estructura estatal que involucró, también fue denominada “Revolución Nacional”. Incluso el dictador Banzer tuvo el cinismo de tildar a su golpe de Estado en 1971 como “Revolución de Agosto”. Sin embargo, allende la abismal diferencia entre esas coyunturas, hubiera querido presenciar la reacción popular si los liberales, Paz Estenssoro o Banzer se animaban a erigir un museo en el que se exhibieran sus pilchas personales y sus hobbies a título de la “revolución” o de la “historia”.

Por último, Orinoca es una comunidad del altiplano boliviano que, al igual que otras tantas del país, está llena de carencias marcadas por la ausencia de políticas públicas que, verdaderamente, beneficien a sus habitantes. En ese sentido, ¿acaso en Orinoca, y otras poblaciones de la zona, hay escuelas equipadas, con maestros formados y comprometidos? ¿Existe acceso a un sistema de salud adecuado, suficiente y oportuno?  Entonces, ¿no son los reales “racistas” aquellos que priorizan un museo al ego en semejante contexto y creen que con ello hacen tremendo “homenaje” a ese pueblo?

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