Páginas vistas en total

martes, 29 de mayo de 2012

Luis Eduardo Siles se refiere a la cínica declaración del viceministro Pérez "respeto absoluto" por los DDHH lo cual es una mentira monstruosa!


Al reaccionar al informe  2011 sobre derechos humanos del Departamento de Estado el vice ministro de gobierno Jorge Pérez, que solo la semana pasada estuvo señalado como vinculado al caso de la supuesta golpiza a la enfermera Boyan acusada de haberle lanzado una piedra, ha dicho que en Bolivia los derechos humanos “se respetan de manera absoluta “

Es desconcertante que se pueda afirmar sin rubor que en un país donde gobierna la turba violenta e institucionalizada, en un contexto en el que se amenaza desde el gobierno a las instancias judiciales, a los medios de comunicación, a los indígenas, a lo empresarios, a la iglesia, a los opositores políticos, alguien tenga siquiera una semblanza de derechos. El único derecho vigente es ser la victima de una de las variantes de linchamiento, físico, jurídico, político en las que se especializa el oficialismo.

¿ A que “derechos humanos” se refiere el vice ministro ?  ¿ A los de las dos victimas de linchamiento de este fin de semana, asesinados despiadadamente por turbas de criminales soliviantados por  la vigencia constitucional  de la “justicia comunitaria” y la pasividad estatal  ante estos crímenes ? ¿ A los derechos de  Juan Antonio Morales, Jorge Melgar, o Leopoldo Fernández próximo a cumplir cuatro años sin proceso, investigación ni sentencia ? ¿ Quizás a los derechos humanos de los asesinados en calzoncillos en el hotel las américas ? ¿ A los derechos de los indígenas salvajemente golpeados en Chaparina, incluyendo mujeres y niños ? ¿ Los de los opositores que acumulan procesos a diestra y siniestra o los de los más de cien muertos en este gobierno producto de la represión  en Papelpampa, Cochabamba,  Yungas de Vandiola, La Calancha, Caihuasi,  Cobija, Caranavi, Yapacaní, Tiquipaya, Santa Cruz entre otros  ? ¿ Los de los periodistas linchados o los de los cogoteados ? 

La realidad es que prácticamente nadie tiene en el país garantizado sus derechos humanos. El único derecho vigente para todos los ciudadanos de Bolivia es la incertidumbre sobre el futuro y aludes de amenazas, improperios y proceso si se discrepa con al verdad oficial. Los únicos que en Bolivia gozan del respeto a los derechos humanos son diplomáticos cubanos, venezolanos, iraníes acusados de crímenes  o peruanos acusados de terrorismo. 

En la abigarrada idiosincrasia política boliviana hay quienes están convencidos que gobernar consiste en implementar recursos para consolidar engaños de tamaño cada vez mas descomunal e hilvanar con aires teatrales engañifa tras patraña, en una infinita sucesión de imposturas. Lo que resulta paradójico es que en pleno siglo 21, cuando a pesar de toda la letanía de denuestos que se hace al desarrollo económico, y cultural de estos últimos años, la sociedad boliviana intenta modernizarse, estos recursos sigan siendo utilizados con razonable eficiencia para tratar de disimular el hecho de que este es un gobierno de forajidos que explota exitosamente el cultivo de coca excedentaria, el contrabando, las coimas en los contratos, el tráfico de influencias, el nepotismo, la incapacidad y la total falta de gestión social y económica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario