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martes, 11 de septiembre de 2012

de 700 a 4.000 mineros contrató COMIBOL en Huanuni para hacer olvidar los 18 muertos de la gestión del MAS, con Colquiri se quiere repetir la medida sólo que ni mineros, ni cooperativistas le creen a Evo

En 1982, el gobierno del presidente Hernán Siles Zuazo entregó a los trabajadores mineros sindicalizados de Comibol la administración de la empresa en un inédito ejercicio de autogestión obrera que se dio en un momento inoportuno. En aquella época de hace treinta años, los precios de los metales estaban muy bajos. Se decía entonces que el Estado perdía menos dinero cuando los mineros estaban en huelga que cuando trabajaban, porque el costo de producción era superior al precio del estaño.
 La última administración de Comibol antes del cierre de las empresas y la relocalización, que llegaron de la mano del MNR y Víctor Paz Estenssoro, estuvo en manos de los dirigentes de la Federación de Mineros, a la cabeza de José Pimentel. En ese caso no fue la mala gestión de los autogestionarios la que llevó al cierre de las minas y al despido masivo de los trabajadores, sino las leyes del mercado. Por esos años se estaba incubando la muy grave crisis de la deuda en todo el mundo. 
Tres décadas después, otro gobierno, que se las da de revolucionario, aunque parece que lo fuera sólo para la moda de la ropa de los gobernantes y sus rituales matrimoniales, está manejando la resucitada Comibol con criterios diferentes. También está José Pimentel. La joya de la corporación, la empresa Huanuni, ha sido sometida a un experimento de tan mala gestión que, con precios internacionales que superan en seis veces a los de la época de la UDP, está tambaleando. Como mala gestión es un gran logro. Sumar a la planilla de la empresa, que tenía 700 obreros, otros 4.000, no fue una decisión sabia.
 Es cierto, la decisión respondió a la urgente necesidad que tenía el gobierno de hacer demagogia para que se le disculpe su ineptitud. Quería quedar bien con los cooperativistas y contrató a todos los que estaban allí, los sobrevivientes de una batalla que había dejado 18 muertos. Ahora, en vista de los resultados obtenidos en Huanuni, que no se derrumbó sólo gracias a los altos precios, el gobierno quiere jugar a la demagogia también en Colquiri. Lo malo es que esta vez no aceptan la fórmula ni los sindicalizados ni los cooperativistas. Cuando estás de prestidigitador y se te acaban los trucos tendrías que pensar en retirarte..

Fuente: eju.tv - Entre la UDP y el MAS
http://eju.tv/?p=231881

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