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martes, 19 de febrero de 2013

acertadísima la expresión "gobiernos dopados por la plata", gran frase Humberto pinta en 4 palabras la mejor características de estos populistas autárquicos atrabiliarios.



Mientras se anunciaba en Caracas la llegada de Hugo Chávez, pero no se lo mostraba, los camioneros privados que trabajan para PDVSA comenzaban una huelga porque hace meses que no se les paga.

En cinco años, la deuda de PDVSA ha crecido de 16.000 a 40.000 millones de dólares, mientras su producción sigue cayendo y sus exportaciones generan cada vez menos recursos, incluso con los muy altos precios del crudo.

Si estuviera mejor de salud, Chávez quizá no se atrevería a dar la cara. Su “revolución bolivariana”, que consiste únicamente en beneficiarse del precio más alto que ha tenido el petróleo en la historia, ha hecho crisis como efecto del despilfarro. Dos días antes del retorno del “comandante”, la moneda fue devaluada en 40%.

Cuando termine esta “revolución” (o proceso) de gobiernos populistas que actúan dopados por los ingresos extraordinarios de las exportaciones, el panorama en todos esos países será similar al que ofrece ahora Venezuela.

Los gobernantes de todos esos países podrían estar en coma, y los ingresos seguirían siendo altos. No necesitaron mover un dedo para que se dé este “milagro”.

Con similar ignorancia de la situación, tienden a despreciar las inversiones. Esos países, agrupados en una especie de Liga de las Naciones Dopadas, votaron en la reunión CELAL-UE en contra de incorporar seguridades jurídicas para las inversiones.

La irreverencia que muestran ante las inversiones refleja lo ajenos que son al origen de los ingresos que ahora despilfarran. No entienden para qué tendrían que llegar nuevas inversiones, si las que llegaron antes de la “revolución” son suficientes para exportar los productos ahora sobrevaluados.

A los inversionistas sólo los han visto de espaldas, cuando se iban, algunos espantados. Con la soberbia que les da el contar con riquezas enormes (me refiero a las legales), desprecian a los inversionistas, nacionales y extranjeros.

En Bolivia, este “proceso” está muy avanzado. Según el exministro Álvaro Ríos, quienes administran los ingresos que genera la exportación del gas natural no están invirtiendo para que el flujo de producción se mantenga. Sólo hacen “exploración” en campos ya descubiertos.

Alicia Bárcena, de la CEPAL, dijo aquí que los gobiernos deberían tomar decisiones pensando en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones. No mencionó una próxima constituyente que les permita re-reelegirse.

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