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jueves, 28 de febrero de 2013

Los Tiempos se refiere a las múltiples manifestaciones del pueblo de Oruro que se opone a borrar el nombre de Juan Mendoza con que bautizaron a su aeropuerto. persisten en "el culto suicida" los llunkus y lambertos del Consejo


Cuando el culto a la personalidad se transforma en regla, quienes lo profesan pueden llegar a extremos absurdos como perseguir “elogiar” o “quedar bien” con el jefe con tal fanatismo que no se percaten de que en el proceso están deteriorando a aquel a quien dicen adorar o admirar.
Eso es lo que pareciera estar sucediendo en el departamento de Oruro, donde el afán de veneración a la personalidad –o de simple lisonja– de los asambleístas del Movimiento Al Socialismo, está dañando considerablemente la imagen y popularidad del Presidente.
Y es que normalmente estos impulsos no obedecen a motivaciones nobles, sino que están inspirados en el más común y corriente instinto de supervivencia basada en el reconocimiento del jefe. Es decir, que los adláteres, al buscar agradar al caudillo, están pensando en su propio beneficio y en el mantenimiento de preferencias y privilegios personales, por los que están dispuestos a sacrificar cualquier cosa, incluso la salud política del mismo jefe.
Así como a quienes se benefician de los favores de Hugo Chávez en Venezuela no les importa sacrificar la dignidad de un hombre enfermo con tal de conservarlos, a quienes buscan el favor del Presidente en Oruro tampoco les preocupa estar deteriorando su popularidad.
No otra cosa se puede pensar cuando las movilizaciones cívicas del departamento de Oruro están mostrando un descontento real ante algo tan simple como la anulación de cambio de nombre para su aeropuerto, y los responsables del hecho, que podrían dar una solución rápida al problema, permiten que éste crezca innecesariamente.

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