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miércoles, 12 de febrero de 2014

Mario Vargas no tiene miedo a decir "su verdad" sostiene El Deber cuando analiza las primeras letras del gran autor sobre Chiquitos que visitara con enorme placer y empieza a difundir lo visto, lo oído, lo conocido en su contacto con Bolivia.

Las primeras noticias luego de la visita del premio nobel de literatura Mario Vargas Llosa a Bolivia no han podido ser más halagüeñas, luego de conocer su artículo Chiquitos y la música, que se lee en todas las naciones de habla hispana y que es un hermoso homenaje a la cultura chiquitana como parte del patrimonio intangible de la nación. Quiere significar que la presencia del escritor peruano en Santa Cruz, su contacto con la gente que lo acogió, sus desplazamientos por las tierras misionales, su encuentro con los templos jesuíticos reconstruidos y su sorpresa de oír surgir desde las selvas profundas de Bolivia –“donde todavía quedan jaguares, pumas, caimanes y serpientes”– voces e instrumentos que interpretan el barroco europeo, hacen que nuestro país, a través de su pluma, se juzgue desde una óptica distinta que no sea solamente la ingrata y devaluada visión política.

Hablar de novela, de teatro, de cultura en general, congregar gente para escuchar sobre lo que son los valores de la libertad sin límites oprobiosos, lo que debe ser la democracia sin engaños, han producido un ambiente que era necesario y esperado en nuestra ciudad.

Si hubiera otras instituciones como la Fundación Nueva Democracia, que promovieran la visita a nuestra ciudad de personajes con criterio universal, estaríamos seguros de que los beneficios serían inmensos en estas épocas donde la intolerancia se sobrepone a lo racional.

Hubo absurdos celos de parte de las máximas autoridades gubernamentales cuando se anunció el arribo del premio nobel a Bolivia; resquemores que afortunadamente cesaron en gran medida y solo quedaron en boca de algunos pocos personajes sin ilustración. Mario Vargas Llosa hizo críticas contra el esquema populista imperante en Bolivia. Es conocida su posición ideológica contraria a todo intento autocrático, pero no dijo nada que se asemejara a provocar alguna situación anómala para el Gobierno.


No obstante, luego del homenaje que el literato galardonado con el Premio Nobel de Literatura ha hecho sobre la cultura nacional, se aguarda que en cualquier momento pueda ofrecernos su visión sobre las experiencias que pudo recoger en esta Bolivia del ‘cambio’, en esta nuestra patria que no llega a comprender enteramente la democracia y donde, a cada instante, en todo momento, se recurre a ardides para que el sistema de derecho se desgaje, se corrompa, se estropee. Mario Vargas Llosa sabe de política y no tiene temor en decir su verdad.

Consejo Editorial: Pedro F. Rivero Jordán, Juan Carlos Rivero Jordán, Tuffí Aré Vázquez, Lupe Cajías, Agustín Saavedra Weise y Percy Áñez Rivero

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