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sábado, 23 de agosto de 2014

nunca antes en la historia económica de Argentina el déficit fiscal se incrementa de 24 mil millones a 155 mil millones, lo que pone al vecino nuestro en un torbellino inflacionario insoportable. alarma en los mercados de toda la región. incluyendo al boliviano, claro está

Déficit fiscal récord. Presión impositiva récord. Esta ecuación cada vez es más difícil de sostener porque los números cierran con más deuda y con más emisión monetaria. Y esto ya lleva no menos de tres años en una escalada ascendente que implica el pago de más servicios de la deuda y más inflación.

Veamos las cifras al día de hoy, y tras el DNU conocido ayer. De los $ 199.044,5 millones de mayores gastos aprobados ayer, apenas $ 67.717,3 millones se financian con mayores ingresos provenientes de los impuestos.
La diferencia –$ 131.327 millones– incrementa el déficit fiscal que era de $ 24.096 millones y ahora trepa a $ 155.423 millones.
Originalmente, el Presupuesto 2014 fue votado por el Congreso de la Nación con un gasto de $ 859.582 millones. Por diversas ampliaciones subió a $ 884.693 millones y ahora a $ 1.083.728 millones.
Es un 26% más a lo autorizado por el Parlamento.
Y aún faltan 5 meses para finalizar el año, lo que asegura que habrá nuevas ampliaciones del gasto a través de nuevos Decretos de Necesidad y Urgencia.
Las cuentas públicas vienen acumulando un déficit creciente. Ese desequilibrio se financia con transferencias del Banco Central, alguna ayuda de la ANSeS y con más deuda. O sea, más emisión y más endeudamiento.
Según las planillas del DNU de ayer (folio 348), se colocaron títulos en moneda nacional a largo plazo por $ 104.059.991.113, que al dólar oficial actual equivale a más de US$ 12.500 millones ¿Y el desendeudamiento que pregona el Gobierno?
Por otra parte, en este DNU se registró el acuerdo con Repsol que insumió, incluyendo los intereses, nueva deuda en moneda extranjera por el equivalente a $ 46.562.179.427, a lo que habrá que agregar el acuerdo con el Club de París, que incorporó intereses devengados y punitorios por 4.735 millones de ¡dólares!
Todo esto pasa con una presión fiscal muy fuerte que se manifiesta en reclamos populares generalizados, como en relación al impacto del impuesto a las Ganancias sobre un sector de los asalariados, trabajadores independientes y jubilados o el pesado 21% del IVA que castiga más a los que menos ganan, acentuando la caída del consumo.
El déficit fiscal de este año se estima que superaría largamente los $ 200.000 millones, duplicando el “rojo” fiscal del año pasado.
El gasto público viene en aumento amplificado por la inflación y la devaluación del peso, por los intereses de la deuda que están aumentando muy por encima de la inflación, por los déficits de las empresas públicas y también por los subsidios a la energía y al transporte, a pesar de los incrementos en las tarifas. En estos días están llegando a los usuarios las facturas de gas con aumentos del 230% con un consumo similar al del año pasado.
Una parte de la ampliación presupuestaria es para infraestructura – un rubro más que deteriorado por la falta energía o caminos intransitables, en muchos casos en contratos poco transparentes que, al mismo tiempo, se indexan con la propia inflación.
También hubo incrementos en las partidas sociales pero en la mayoría de los casos quedaron rezagadas en relación a la suba de los precios y al resto de los gastos. Las jubilaciones y pensiones este año tuvieron en marzo un incremento del 11,31% y con el aumento de septiembre del 17,21%, acumularía un 30,4%, unos 10 puntos por debajo de la inflación. Clarín.com

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