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lunes, 14 de enero de 2013

Karen Arauz pone el dedo en la llaga cuando describe el caso de Chávez y un gobierno ocultándole la verdad al mundo, socorrido por los Hermanos Castro cómplices del sigilismo inmoral de quién se aferra al poder por encima de todo burlándose de una Constitución y una Patria que dice amar.


LA CONSTITUCIÓN COMO CHICLE

Karen Arauz

El realismo mágico de la literatura latinoamericana y su subyugante modo de entrelazar la realidad con lo onírico y lo fantástico, toma en los acontecimientos que rodean la circunstancia de Hugo Chávez Frías, un nuevo giro y se acerca a un realismo de magia sombría por los elementos morbosos de especulación sobre  los límites entre la vida y la muerte, la verdad y lo oculto con serios elementos patológicos.
La interpretación de la Constitución que ha hecho el Tribunal de Justicia por la que se ha inaugurado un nuevo periodo constitucional en la administración de Venezuela en ausencia del llamado a jurar, ha sido manipulada grotescamente, cuando el tampoco juramentado vice presidente, con la habilidad que caracteriza a las altamente efectivas maniobras de las sociedades ocultas, secretistas y totalitarias,  utilizó al pueblo seguidor de Chávez para que en su nombre juraran en masa, en una parodia de respeto a una Constitución transformada en una goma de mascar que se contrae y se estira a gusto del consumidor.
El tratamiento a la Ley de Leyes en la que se da cimiento a todo lo que  norma la convivencia civilizada de los ciudadanos de un país, se ha convertido en el común denominador de la corriente socialista trasnochada y fracasada mediante la cual, un puñado de líderes latinoamericanos, pretenden una forma de dominación truculenta para lo que no existen límites de orden moral, menos religioso o ético. Lo popular ha sido y es siempre utilizado como una herramienta de manipulación fundada en su marcada sensibilidad. El voto pre-póstumo por ejemplo, tiene un valor enorme para los que no dudan en usar los sentimientos humanos en su propio beneficio. Por antonomasia, la masa tiende a solidarizarse con el débil, el enfermo o el incapacitado. Esta cualidad del ser humano, es repulsivamente utilizada para que sea interpretada como voluntad irreductible.
La mitomanía que se ha creado alrededor de la figura de Chávez, deja escaso espacio para la racionalidad. Es incomprensible que la ciudadanía no repela el hecho de que sabiendo a la perfección la precariedad de su estado, haya llevado adelante una campaña electoral, poniendo en riesgo la estabilidad política de su país al que tanto insistía amar,  sumiéndolo en un vacío de poder de imprevisibles consecuencia en el futuro cercano. Su liderazgo ha quedado desdibujado por ese afán de pretendida inmortalidad a cualquier precio y su incapacidad de dar un paso al costado en beneficio de millones de sus compatriotas. Cualquiera que no haya sido subyugado por el lado carismático de Chávez al modo de los encantadores de serpientes, tiene que estar profundamente indignado por la falta de respeto a su país y sus habitantes. ¿Qué clase de líder amante de su tierra, se aferraría al usufructo del poder más allá de la muerte?
Para nadie es un secreto que la fortaleza de Chávez en los países que se adscribieron a su abyecto proyecto socialista -conculcador de libertades-  está fundada en el inmenso despilfarro de los ingresos del petróleo venezolano, para ir comprando lealtades y sumando dependientes.
La criminalidad en Venezuela es una de las más altas del mundo y eso no se debe precisamente a las condiciones de bonanza y acceso a posibilidades de fuentes de empleo consistentes para su gente.   El asistencialismo y la prebenda no son sostenibles y el ilusionismo termina por colisionar con  la realidad, cuando desaparece el prestidigitador o se devela la mecánica de los trucos que mantuvo encandilada a la audiencia.
La negativa a que se conforme una comisión que pueda verificar cuál es el estado real de Chávez, es una señal muy clara que existe una verdad  a la que no están dispuesto a dar al público. Cristina Fernández en las últimas horas, como Evo Morales días atrás, fueron elegante pero firmemente rechazados en su deseo de visitar al enfermo y se tuvieron que conformar con un café con los hermanos Castro, quienes también tendrán que dar al mundo y sobre todo a Venezuela, una explicación exacta de los hechos encubiertos que están sucediendo en su territorio.
En menor grado de severidad -aunque igualmente sospechoso- en Bolivia por ejemplo, se ha desechado la conformación de una multipartidaria comisión de asambleístas y juristas independientes, que lleguen al fondo de la verdad del caso extorsión por parte de miembros del poder ejecutivo. Al contrario, la sola mención de dudas sobre el fondo de la cuestión, provoca furibundas reacciones que deja nomás  entrever que por momentos, el dedo, se está acercando peligrosamente a la llaga.
Es posible que por un tiempo estas Constituciones tan maltratadas, consistentemente violadas, ignoradas, mal utilizadas, reformadas al cobijo de sombrías intenciones,  cumplan su objetivo. Pero si de aberraciones como ocultamiento de la verdad o prorroguismo se trata,  guarda, que no hay deuda que no se pague ni plazo que no se cumpla.
Karen Arauz

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