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sábado, 4 de mayo de 2013

el bombo le daría igual a "Cara al Sol", o a "La Internacional" como al parecer hizo sonar el Uno de mayo, aunque le sirve bien a Manfredo Kempff, para preguntarse si el Día del Trabajo fue algo diferente sin "nacionalizaciones" aunque echando a USAID


No ha sido ninguna novedad que en el Día del Trabajo, sin que exista empresa extranjera importante de la cual echar mano, S.E. decidiera expulsar a Usaid. La agencia estadounidense ya estaba amenazada de antemano y sabía que le restaban unos pocos días en Bolivia. Es conocido que toda acción contra EEUU produce votos, sobre todo entre personas desprevenidas que solo tienen acceso a la propaganda oficial y que están esclavizadas por la televisión del Estado.
Lo del aumento del sueldo presidencial hasta los 18.000 bolivianos, también el 1o de Mayo, es como para morir de risa. Todos saben que S.E. tiene el dinero a montones en sus manos; que puede disponer de muchísimos más recursos que sus antecesores. Antes existían los gastos reservados, que seguramente no eran manejados muy pulcramente, pero ahora los gastos son escandalosos, sin que nadie meta sus narices donde está la platita para la revolución y el cambio. A S.E. no le sirven ni 18.000 bolivianos, ni 100.000, ni un millón al mes. Sus gastos son mucho mayores porque no están destinados a comprar chuño ni pagar luz ni agua ni celular, sino para la campaña electoral de 2014, que, por supuesto, será financiada por todos los bolivianos, estén o no con este proceso anacrónico. ¡Qué importa lo que gane en planillas S.E.! ¡Lo importante es lo que gasta!
Más allá del anacronismo, aparece como algo prehistórico que los festejos del 1o de Mayo hayan captado la devoción con que el Gobierno ha entonado en la plaza Murillo La internacional, ante el grandioso anuncio de la expulsión de Usaid. Claro, fue para ellos una victoria más contra el imperialismo estadounidense, pero tarde, cuando el imperialismo soviético está hecho trizas por sus errores. Con este acto se desvela lo que los bolivianos sabemos y callamos por temor, y es que estamos en manos de zurdos frustrados, nostálgicos del estalinismo, que se conmueven hasta las lágrimas al oír eso de: “arriba los pobres del mundo…en pie los esclavos sin pan…”. Seguimos pobres y continuamos sin pan, sin embargo.
Este nuestro país es realmente extraño. ¿Lo amamos por naif, por infinitamente ingenuo? ¿Sabrían los espectadores qué diablos estaban cantando los del Gobierno? ¿Sabrían los del Gobierno qué diablos es La internacional, fuera del ‘vice’ y de algún otro de mediana cultura política? Pena grande, pero si mañana se cantara Cara al sol, la banda del Ejército le daría al bombo de igual manera

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